Sam Ryder, el representante de Reino Unido en Eurovisión que quedó en segundo puesto en el festival.
Sam Ryder, el representante de Reino Unido en Eurovisión que quedó en segundo puesto en el festival. / RTVE

Seguro que el éxito del electrolatino SloMo de Chanel ha sido acicate para dar el paso a presentar un Eurovisión para los países latinoamericanos. La UER ha vislumbrado las posibilidades de frescura y ritmo al otro lado del charco y lo interesante que puede ser proponer de una punta a otra de aquel continente para surjan cantantes y coreografías. Por estas mismas páginas ya decíamos hace años que de un Festival de la OTI actualizado saldrían todas las canciones del verano que necesita el público para un año. Aquellos baladistas trasnochados de otro tiempo se convertirían en intérpretes de reggaeton, salsa y disco que atraerían al planeta entero.

A raíz del éxito del Benidorm Fest de ete mismo año RTVE se terminó de animar para rescatar el espíritu de la OTI, reconvertido en Hispavisión. El festival de la canción en español. Un acierto. Y así la UER, de la mano de una empresa privada de su cuño, Voxovation, han presentado por su cuenta el llamado Eurovision Song Contest Latin America poniendo en un compromiso a la cadena pública.

Hispavisión tiene prioridad de paso. Además, el organismo europeo ha cometido un primer error a fuerza de poner por delante su marca. Un festival para los países latinoamericanos no puede tener un nombre en inglés. Allí defienden nuestro idioma mejor que aquí. En esos países animados a participar se ponen en guardia cuando el inglés se presenta como el idioma de los ricos y el español, el idioma de los pobres, de los criados.

El Festival de Hispavisión demostrará que la América en español y portugués es la de los ricos en cultura y talento. La UER quiso llevar Eurovisión a EEUU y no interesó. Es más emocionante enfrentar San Marino con Serbia. Y a Argentina con Cuba y Brasil.

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