Los médicos del Madrid Arena se defienden y cargan contra el Samur

Simón y Carlos Viñals niegan haber dado por muertas a las tres jóvenes que llegaron a la enfermería, pero admiten que no tenían el material adecuado. La empresa contratada para la seguridad interior niega ser una empresa de seguridad.

Efe, Madrid

26 de enero 2016 - 16:46

Los doctores Simón y Carlos Viñals, responsables del equipo médico contratado en la tragedia del Madrid Arena, han defendido su profesionalidad en la atención a las tres jóvenes que llegaron a la enfermería y han atacado a los servicios médicos del Samur, que acudieron después al pabellón. Ambos han declarado en el juicio del Madrid Arena que se celebra estos días en la Audiencia Provincial de Madrid, aunque sólo han respondido a las preguntas de la fiscal y de su defensa, a quien la presidenta del tribunal ha reprochado reiteradamente su manera de interrogar a sus clientes.

Tanto Simón Viñals -de 80 años- como su hijo Carlos, visiblemente nervioso durante todo el interrogatorio, han negado que dieran por muertas a las tres jóvenes que llegaron a la enfermería del recinto a las 04:00, puesto que todas ellas fueron diagnosticadas con "parada cardiorrespiratoria de difícil recuperación". Y han descargado toda la responsabilidad en los servicios médicos del Samur, a los que han atacado y acusado en reiteradas ocasiones por no haber continuado con las maniobras de reanimación que ellos practicaron previamente durante quince minutos, cuando "al menos hay que continuar con ellas treinta minutos".

"No vi desfibrilar ni aplicar adrenalina, ni nada de nada a San Juan (médico del Samur)", ha dicho Viñals padre. "El médico del Samur solo se acerca a las víctimas, simplemente las observa, sale inmediatamente y tarda un minuto en volver con su técnico. Un minuto parece muy poco pero cuando uno está esperando y anhelando la parada del Samur es muy largo", ha añadido. El acusado ha señalado que la primera unidad del Samur llegó a las 04:15 pero "nadie hizo desfibrilación alguna" y que la UVI móvil apareció a las 04:19. A partir de ese momento, el Samur asumió la atención.

De esta forma se han defendido de las acusaciones de la Fiscalía que afirma que al atender a tres de las menores víctimas de los hechos ni Simón ni Carlos "fueron capaces de reconocer que", al menos dos de ellas, estaban en parada cardiorrespiratoria y "enseguida diagnosticaron erróneamente que estaban fallecidas". Tanto es así que Viñals ha destacado que no se expresó adecuadamente cuando en fase de instrucción dio por fallecidas a las tres chicas porque "es absurdo decir que una persona está fallecida e iniciar maniobras de reanimación". "Mi instrucción en voz alta fue masaje cardíaco ininterrumpido", ha dicho. En su relato, ha explicado que practicó maniobras de reanimación junto a su hijo a Cristina Arce, Rocío Oña y Katia Esteban, aunque solo a las dos primeras las aplicó tres descargas con el desfibrilador porque con Katia no se pudo al no tener el ritmo necesario.

Ahora bien, su hijo Carlos, que no se ha salido del guión marcado previamente por su padre, ha reconocido que nunca antes había practicado una maniobra de reanimación cardiopulmonar, pero que sabía como hacerlas porque adquirió la formación viendo vídeos. Y aunque ambos han manifestado que suministraron adrenalina a las tres, Carlos ha admitido que no pinchó a las chicas en el mejor sitio posible, porque lo hizo de manera intramuscular en vez de intraósea o intravenosa, al no tener la aguja necesaria para ello. Eso sí, el padre ha afirmado que disponía de "material suficiente" para realizar una reanimación cardiopulmonar a "tres personas a la vez", aunque sólo contaba con un desfibrilador en una ambulancia.

También ha declarado Carlos Manzanares, socio mayoritario de Kontrol 34, la empresa contratada para la seguridad interior del Madrid Arena, mientras que su socio Emilio Belliard ha rechazado declarar al hacer suyas las palabras de su colega. Así, Manzanares ha destacado que cedió "auxiliares" y no vigilantes de seguridad al promotor Miguel Ángel Flores, con quien planificó el número y distribución "en un croquis" unos días antes del evento. El acusado ha querido dejar claro que Kontrol 34 "no es una empresa de seguridad", por lo que ha se señalado a Seguriber, contratada por la empresa municipal Madridec, como la encargada de la seguridad del pabellón. "La seguridad era de Seguriber, su función era llevar la seguridad en todos lados", ha precisado.

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