A García Pimienta se le paró el reloj a mitad de camino

Sevilla-Mallorca | Informe técnico

El entrenador reaccionó tardísimo a la pérdida de energías de su equipo y no respondió a la ofensiva balear

Así jugaron los futbolistas del Sevilla ante el Mallorca

Saúl Ñíguez lleva la pelota con Omar Mascarell al fondo.
Saúl Ñíguez lleva la pelota con Omar Mascarell al fondo. / Antonio Pizarro

Sevilla/Mala gestión de Xavi García Pimienta para amarrar el tesoro que tenía con el 1-0 de Kike Salas en la última jugada de la primera parte. El entrenador catalán, que apenas da órdenes desde el banquillo y no para de consultar su reloj una y otra vez sentado en un rincón, se quedó bloqueado ante los progresivos pasos adelante del Mallorca, tardó muchísimo en inyectarle energía al equipo a medida que iban perdiendo intensidad sus componentes (Vargas, Juanlu, Lukébakio, Saúl...) y cuando movió el banquillo (minuto 82, nada menos) el Mallorca ya se le había subido a las barbas y le había inyectado todo el miedo en el cuerpo a los de blanco. Al primero, a un portero de casi dos metros que pocas veces sale por alto con firmeza. No es Nyland como aquellos porteros de los ochenta o noventa que apenas superaban o no llegaban al metro ochenta, que saltaban como fieras con la rodilla por delante y lanzaban un puñetazo que reventaban el balón.

Defensa

Jagoba Arrasate planteó el partido con un férreo sistema 5-4-1 en el que el japonés Asano era la primera pieza que trataba de descolgarse al área desde la derecha para buscar a Muriqi. Darder y Dani Rodríguez no se proyectaron como acostumbran en una primera parte muy conservadora de los bermellones. Asano lo pudo cambiar todo si, al colarse por el pasillo por el que Darder lo habilitó con su pase de calidad, hubiera optado por chutar en lugar de cederle la pelota a Muriqi a su izquierda (19’). En la primera parte, Sow se asentó por delante de la zaga y rebañó balones con su elasticidad y buena colocación (otra historia fue su decisión para batir líneas con la pelota) y tanto Saúl como Vargas hicieron un trabajo eficaz sin la pelota.

Todo fue a peor tras el descanso. Ya avisó Asano en un rebote y luego la entrada de Robert Navarro (67’) en la mediapunta y algo menos Larin y Abdón arriba (76’) fue un incordio para un equipo sin energías para imponerse en el repliegue y salir a la contra.

Ataque

Vargas le ha dado energía a la banda izquierda, verticalidad y asociación tanto con Pedrosa como con Saúl. El suizo agita el árbol y el Sevilla lo agradece para que las defensas no se tengan que centrar casi exclusivamente en tapar a Lukébakio con dos e incluso tres piezas.

También Saúl estuvo activo cerca del área, aunque de nuevo le costó al Sevilla muchísimo generar juego desde más atrás, en la zona de creación, y facilitó mucho la contención a los cinco defensas mallorquinistas, muy focalizados a las bandas.

En el último cuarto de partido, con Lukébakio ofuscado, e Isaac, Juanlu y Vargas reventados, no hubo respuesta de Pimienta.

Virtudes

Con energías hubo orden, competitividad y llegadas.

Talón de Aquiles

Muy poco fútbol en el medio. Cuando el Mallorca adelantó líneas, García Pimienta siguió mirando su reloj sin decisiones para hacerse sólido en el medio, ganar las pequellas batallas y lzanar contragolpes.

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