La vía de salida se enquista

La Noria

La falta de sintonía entre Viera y Monteseirín vuelve a quebrar la estrategia común para relevar al alcalde y lanzar al nuevo candidato del PSOE a la Alcaldía de Sevilla

Carlos Mármol

14 de abril 2010 - 05:03

La cosa ha vuelto a estropearse. Algo previsible, por otra parte. No se ponen de acuerdo ni para firmar el final de la guerra. Aunque ya está meridianamente claro quién ha ganado, el acta de rendición no tiene rúbrica. Normal. La falta de sintonía entre Monteseirín y Viera, que en teoría iban a ir de la mano para acordar el proceso de relevo tras el descarte electoral del regidor para 2011, ha vuelto a agriar las turbias aguas municipales. Hasta el punto de que Monteseirín ha decidido llevar de nuevo las cosas al límite. Ahora no sólo afirma que continuará hasta el final del mandato, sino que mientras siga en la Alcaldía piensa tomar decisiones. Mandar. Hacerse notar.

Su táctica sigue el manual habitual: decir una cosa -"me marcho ya"- y la contraria -"ahora me quedo"- para al final terminar haciendo una tercera (esperar una salida). Objetivo: generar toda la indecisión mediática posible para presionar al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, con el fin de que éste interceda ante Viera y aconseje al secretario provincial darle una salida acorde a sus deseos. Una táctica algo infantil: ir en busca de una autoridad superior cuando a uno no le gusta el perfil de su jefe directo. Parte de la premisa de que el jefe supremo considerará un halago que se le reclame su intervención. Claro que la viabilidad de tal movimiento depende del ego del líder del PSOE-A. Hay quienes no caen en la trampa. A la larga sólo se genera desorden en la organización. Y Griñán, hasta ahora, se ha apoyado en el aparato provincial. Lógico: tras el último congreso regional ha pasado de ser un outsider a convertirse en el único. El César.

El destino que estaba en teoría sobre la mesa para Monteseirín -un consorcio regional para revitalizar el cauce Guadalquivir- no es de su agrado. Lo ve insuficiente para "el alcalde de Sevilla". El mensaje que parece emanar de su entorno, cada vez más reducido, es de esta guisa: "la Ejecutiva provincial se niega a facilitar el proceso, así que el puente de plata no será usado. No vamos a poner las cosas tan fáciles".

Y en ello están. Algunos ejemplos. Hace unos días Monteseirín dijo que, en su opinión, quien debería suceder a Celis -ya dimitido- como portavoz municipal es Francisco Fernández, portavoz adjunto y edil de Movilidad. Su antiguo jefe de gabinete. Viera, unos días después, preguntado por la cuestión, dijo: "Cualquier edil puede ocupar el cargo". Y añadió: "La situación municipal debería quedar resuelta en mayo". Todo el mundo hizo la misma lectura: Monteseirín, que no iba a llegar a Semana Santa, no pasa de la Feria. El fin de semana, en la inaguración del Jardín Americano, el regidor contestó en gallego. "Puedo irme. Pero también puedo quedarme". Cualquier hipótesis es válida. Prueba de que esta respuesta no sentó bien en la dirección regional -contradecía en cierto sentido las palabras de Viera- son las declaraciones que el lunes hizo Rafael Velasco, el número dos del PSOE andaluz: "Que Monteseirín diga cuál es su hoja de ruta ya para que todo el mundo la conozca. Cuanto antes, mucho mejor". Dicho de otra manera: basta ya de especulaciones y, sobre todo, de generar incertidumbre. Posponer las decisiones no genera más que desconcierto.

Monteseirín contestó ayer desde París a través de Maribel Montaño, la portavoz del gobierno local: "El alcalde toma buena nota de las peticiones de la cúpula andaluza del partido en cuanto (sic) a que agote el mandato en curso". Y agregó: "También ha tomado una decisión sobre quién será el sustituto de Celis en Urbanismo". Horas más tarde llegaba la filtración municipal a la agencia de noticias Europa Press. Dos nombres: o el actual gerente de Urbanismo, Miguel Ángel Millán (hombre de Celis); o el de Emvisesa, José Carlos León. El mensaje era nítido para quien lo supiera leer: pese al compromiso de consensuarlo todo con el partido, Monteseirín ponía ya sus nombres sobre la mesa. Que salgan o no es otro cantar.

De aquí al viernes la partida seguirá este mismo curso. ¿Qué pasa el viernes? Pues que el Pleno tomará conocimiento formal de la renuncia de Celis. Ergo hay que nombrar portavoz. Un cargo cuya designación siempre se ha arrogado -hasta ahora con éxito escaso- la dirección provincial. Monteseirín quiere que siga Fernández, que ya es, como dicen en Latinoamérica, vocero adjunto. Hasta ayer la Ejecutiva veía con malos ojos la idea. Claro que Fernández lleva varias semanas haciendo, como otros hombres mediáticos, el vía crucis a Luis Montoto -el camino en el que se purgan los pecados- y quizás exista la posibilidad de un gesto de integración al estilo del que se ha hecho con Alfonso Mir, admitido en la remodelación de la Ejecutiva por su condición de secretario de la agrupación Sur del PSOE. Fernández es su homólogo en Cerro-Amate. Si no hay acuerdo, Viera tiene dos opciones: o hace un gesto de autoridad vetando la propuesta (y provoca que el regidor se enroque todavía más) o deja pasar la afrenta porque, en el fondo, la opción de la alcaldesa interina (Rosamar Prieto) nadie -salvo ella- la ve adecuada. Todo induce a pensar que la dirección provincial no caerá en la provocación. "Monteseirín está amortizado. Si quiere seguir, que siga. En caso contrario, que lo diga. No pasa nada", decía ayer un importante oficialista. La explicación: si no se entra al trapo, difícilmente el regidor podrá continuar con su táctica. "Como siga así tendrá que volverse de verdad al SAS", agregó.

La dirección provincial, en cualquier caso, tiene un problema no tanto en relación a Monteseirín, sino en lo que se refiere al nuevo candidato a la Alcaldía. El tiempo corre. Y, aunque el hecho de que el alcalde continúe evitará al PSOE tener tres referentes en simultáneo a sólo un año de las elecciones, debe lograr el permiso de Madrid para la designación. La luz verde, necesaria en Sevilla, se antoja complicada desde el prisma federal. Abriría precedentes y daría lugar a peticiones similares de otras urbes. Si el asunto no se desbloquea -en el sentido que sea- antes del verano, la cosa se dilatará. No tiene lógica lanzar al nuevo cabeza de lista en julio. Se arrancaría por tanto en septiembre. Demasiado tarde para foguear a un candidato nuevo. Si es que se confirma la opción de Juan Espadas. Por si acaso, el entorno de Monteseirín lleva semanas lanzando, al tiempo que el propio alcalde deshoja lentamente la margarita del adiós, otro argumento. "Candidato todavía no hay". Está visto que no van a poner las cosas fáciles.

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