El tráfico toma otra vez el centro

movilidad La situación del casco antiguo tras dos meses de libre acceso

La derogación del 'blindaje' del casco antiguo vuelve a colmatar de vehículos los principales accesos en horas punta · Los comerciantes aseguran que hay un repunte en las ventas, mientras que los residentes critican las dificultades para poder aparcar

El tráfico toma otra vez el centro
El tráfico toma otra vez el centro
Diego Geniz

09 de octubre 2011 - 05:03

Colapso en las entradas y vehículos aparcados en doble fila o sobre el acerado. Esta imagen ha vuelto a reproducirse en las calles del casco antiguo dos meses después de que el nuevo gobierno municipal derogara el Plan Centro. Este periódico ha constatado desde las 8:00 a las 12:00 que esta zona de la ciudad de nuevo registra una gran densidad de tráfico en horario laborable. El mayor problema, no obstante, no es el volumen de vehículos que transitan por su interior, sino los inconvenientes que acarrea la carga y descarga así como el aparcamiento indebido que dificultan la circulación y provocan grandes retenciones. Frente a estas molestias, se encuentran los efectos económicos que ha traído la derogación, como es la subida en las ventas de los comercios confirmada por los propietarios y negocios de las tiendas con las que Diario de Sevilla se ha puesto en contacto, lo que ha provocado también una gran dificultad para encontrar aparcamiento por parte de los residentes que no cuentan con una plaza de parking.

Circular por el centro es otra vez una tarea para la que hay que armarse de paciencia. Sobre todo, por la mañana y a primera hora de la tarde. La libertad recobrada para hacer uso del vehículo por el amplio casco antiguo ha conllevado al aumento del tráfico por unas calles incapaces de absorber el volumen de vehículos que por ellas penetran. Este hecho se comprueba de manera más clara en los puntos de acceso y salida. A partir de las 8:30 el conductor que quiera entrar por la calle Calatrava puede tardar hasta 10 minutos en llegar, al menos, a la Alameda. No siempre es así, pero en muchas ocasiones la cola de coches hasta entorpece la circulación por Torneo, debido a que esta vía se convierte en un embudo para quienes quieran acercarse al centro desde esta zona. En similares circunstancias se encuentra la calle Feria, que pese a ser una vía de salida más ancha, sus dos carriles se reducen en muchas ocasiones a uno por la doble fila que suele formarse desde la intersección con Cruz Verde hasta la Resolana. Estos vehículos mal aparcados son, por lo general, grandes furgonetas de repartidores para los que son insuficientes las plazas reservadas en una zona de tradición comercial que parece resurgir tras muchos años de letargo.

Dicha tarea no sólo dificulta el tránsito de vehículos en las zonas de salida y entrada, sino que también provoca problemas en pleno centro. Es el caso de la calle Alemanes, donde los vehículos aparcados sobre la acera es una de las primeras imágenes que suelen llevarse los turistas si andan por este enclave monumental a primera hora de la mañana. En Reyes Católicos también ocurre más de lo mismo, aunque al contar con una calzada más ancha no se entorpece el tráfico, que suele ser bastante denso al ser una de las entradas más directas al centro.

Los coches aparcados sobre la acera también son una imagen constante en las calles estrechas que unen el Arenal y la Plaza Nueva, como Gamazo, donde los conductores se las ingenian para meter sus vehículos entre los bolardos y la fachada de las viviendas. Toda una habilidad con la que se consigue una estampa a la que ya se han acostumbrado los vecinos y hosteleros del enclave. Igual ocurre en la Plaza del Museo, donde los coches mal aparcados son ya un complemento fijo. En el eje que une Imagen, Laraña y Martín Villa la circulación también se ve entorpecida a ciertas horas por la carga y descarga (por la mañana, sobre todo) y por la salida de los escolares de colegios cercanos, como es el San Francisco de Paula, al dejar los padres de los alumnos el coche aparcado en doble fila.

Pero si hay dos calles del centro donde la calzada siempre está ocupada por los coches son Baños y Águilas. En la primera de ellas la mayoría de los conductores que la transitan se dirigen al aparcamiento de El Corte Inglés (la densidad de tráfico no se redujo ni con el Plan Centro), pero en la segunda, el colapso ha vuelto tras la derogación de tal forma que pone en peligro la circulación de los peatones debido a la estrechez de las aceras. Algunas veces la retención se alarga desde la Casa Pilatos hasta la Alfalfa, y a cualquier hora del día.

La eliminación del sistema de control de tráfico al centro, sin embargo, ha contribuido al aumento de las ventas en las tiendas. Así lo constatan una veintena de comerciantes con tiendas en las calles antes mencionadas. En el caso de la calle Águilas, la propietaria de la tienda Don Barato, Susana Cambrollé, señala que ahora son muchos clientes los que llegan con el coche hasta el local y compran un producto de cerámica o vidrio y pueden llevárselo sin problemas de transporte. "Las ventas han aumentado al ser más cómodo venir a comprar". De igual forma se expresa José Reyes, trabajador de la panadería Alfalfa, quien también ha comprobado una subida de las ventas, aunque apunta que la solución para el comercio del centro pasa por la construcción de grandes bolsas de aparcamiento. "Hasta que eso no sea una realidad no podremos competir con las grandes superficies", asevera Reyes.

Los efectos de la derogación no han sido iguales en todas la zonas. En la calle San Luis (una de las vías de acceso al centro), Jesús Montilla, propietario de la tienda de comestibles Casa Montilla, se queja de que "cuando tenían que dejar el coche fuera de la muralla compraba más gente porque le cogía de paso, ahora van directamente en coche al centro y no se paran". Montilla, como tantos otros vecinos con los que ha hablado este periódico, lamenta las dificultades para encontrar aparcamiento que hay desde que se acabó el blindaje, algo que también comparte la propietaria de la tienda de calzado infantil Ciempiés, Patricia Rodríguez, en la calle Feria. Esta comerciante, por contra, cree que el tránsito libre de vehículos ayudará al repunte comercial de esta zona. "Antes los clientes tenían miedo a venir por ser multados. Ahora llegan sin problemas".

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