Operación 'Pacific Skies 2024': Una vuelta al mundo con éxito rotundo que acaba en Sevilla

Los Ejércitos del Aire de España, Alemania y Francia despliegan su fuerza y exhiben la industria europea

Se ha tratado de una misión sin precedentes para estrechar lazos con la zona indo-pacífica 

Indra pone su tecnología a disposición de los eurofighter

Operación Pacific Skies / Juan Carlos Vázquez

Más de 400.000 kilómetros en aproximadamente dos meses. Concretamente, 56 días. Diez veces la vuelta al mundo. Este es el tiempo que ha estado desplegada la misión Pacific Skies 2024, que partió a principios de junio desde Albacete y llegó ayer a su destino: Morón de la Frontera (Sevilla). España, Francia y Alemania han unido fuerzas en un periplo del que han formado parte 11 aeronaves del Ejército del Aire y otras 34 de los dos restantes. Por características: 28 aviones de combate (Eurofighter, Rafale y Tornado) y 16 de transporte y reabastecimiento (A-400M y A-330). En cuanto al despliegue humano, también ha sido colosal. Más de 240 participantes y 37 pilotos. Una unión internacional sin precedentes con un claro objetivo: demostrar el poder aéreo europeo en todos los sentidos. Desde el plano militar hasta el diplomático. 

El trayecto se ha desarrollado por la región de Asia-Pacífico con paradas en Canadá, Alaska, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, India y Emiratos Árabes. De las regiones polares a los climas tropicales pasando por los parajes más desérticos del Planeta. Enclaves esenciales –a nivel estratégico y en un mundo globalizado– por la enorme manufacturación de productos que después llegan a Europa desde allí. 

Pero más allá de exhibir la unión de las Fuerzas Aéreas Europeas en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento, otro de los objetivos de la misión ha sido el de abrir mercado en todas estas escalas y demostrar el peso y la calidad de la industria aeronáutica europea. Qué mejor forma de hacerlo que a través de una de las misiones más ambiciosas hasta la fecha, en la que todas las aeronaves implicadas han sido de fabricación europea. Desde los veloces Eurofighters –cazas polivalentes capaces de alcanzar los 2.400 kilómetros por hora– hasta los colosales A-400M.  

Fabricando piezas con impresoras 3D en Alaska

“Hoy ponemos el broche de oro a esta operación, pero no me gustaría que nos quedemos en lo superficial que es dar la vuelta al mundo”, valoró ayer Francisco Braco, jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, durante la presentación de conclusiones y resultados de la operación que se celebró en la base de Morón de la Frontera. Braco hizo especial hincapié en la importancia de haber realizado más de 600 horas de vuelo, el haber sobrepasado más de 24 naciones y, por supuesto, el haber realizado maniobras en tres países distintos

Monzones, tormentas, maniobras arriesgadas, cambios de culturas, barreras del lenguaje y saltos de más de seis horas entre un punto y otro. Riesgos, adrenalina, nervios y victorias. Una oportunidad de cooperar entre países que, en palabras de Braco, “demuestra que no estamos solos y que siempre volaremos con aliados”. Puso como ejemplo de esta colaboración transfronteriza un suceso que ocurrió en Alaska: uno de los aeroplanos españoles impactó contra un ave y se vieron obligados a sustituir el motor de la máquina por uno alemán. También en Alaska se sirvieron de impresoras 3D para fabricar piezas en remoto. Mandaron los planos virtuales de las piezas desde Albacete y se utilizaron las impresoras para hacerlas realidad. Un sistema pionero que se utilizó en un Eurofighter que voló hasta Australia con todas las garantías.    

Un mismo idioma entre tres fuerzas diferentes

Esta prueba de alianza hizo que el recién nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire recalcara su orgullo por “estar al frente de un personal tan preparado. Estamos en primera división”. 

Por su parte, Francisco González-Espresati Amián, General Jefe del Mando Aéreo de Combate, indicó que “tratar de resumir dos meses no es fácil”, porque en el momento de plantearlo –en febrero de 2023– “era un verdadero reto porque teníamos que hacer coincidir muchos factores en coordinación con dos países”. Lo cierto es que han sido “56 días fuera con unos tiempos muy atados”, con un equipo entregado a nivel físico y personal durante los 43 días de ejercicios y los 13 de proyección. 

“Hemos exhibido la capacidad de la industria europea”, valoró González-Espresati y recalcó que “hemos sido capaces de hablar un idioma común entre tres fuerzas aéreas diferentes”. Además, “hemos afianzado nuestras relaciones con los países de la zona indopacífica”.

Aunque no se prevé un despliegue similar en futuro próximo, sí se puede aseverar que la misión se ha cumplido con creces.

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