Así se enseñaba Medicina en la Sevilla del siglo XVIII

SEVILLA

Las Facultades de Medicina y Bellas Artes colaboran en la restauración de diferentes figuras que ayudaron a formar a varias generaciones de médicos de la US

Los alumnos del Grado de Restauración y Conservación han realizado la intervención

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Restauración de esculturas anatómicas usadas con fines docentes entre el siglo XVIII y el XX en la Facultad de Medicina de la US
El 'niño diseccionado', escultura en cera policromada que data del siglo XVIII. / José Angel García

El cuerpo humano es la máquina más perfecta y extraordinaria que existe. No hay duda de ello y el interés por su estudio se remonta a la Antigüedad. También las prácticas para desgranar los entresijos anatómicos, desde que Andrés Vesalio en el siglo XVI recuperó el examen del cuerpo humano tal y como hicieron en el pasado los grandes anatomistas alejandrinos, hasta la llegada de los rayos X en el siglo XIX. La Facultad de Medicina atesora verdaderas joyas en el seno del departamento de Anatomía y Embriología Humana. Es el caso de un buen número de esculturas o modelos anatómicos, de los siglos XVIII al XX, que representan distintas partes del cuerpo humano y fueron utilizados con fines educativos, ya que eran un recurso habitual en las aulas de anatomía y en las salas de disección para el estudio de la morfología humana. La Universidad de Sevilla está implicada en un proceso de valoración del conjunto que incluye todos los procesos patrimoniales. Es decir, desde sus estudios para su catalogación hasta los destinados a su restauración y difusión.

Estas piezas no sólo tienen importancia para entender cómo se estudiaba Medicina en el pasado, también guardan un enorme interés artístico. Para salvaguardar estos modelos tras detectarse el mal estado de muchas de estas esculturas y relieves, se ha fraguado una sinergia, coordinada por la Dirección General de Cultura y Patrimonio de la Hispalense, entre las Facultades de Medicina y Bellas Artes. El proceso se inició hace ya casi seis años, con las labores de catalogación e inventario de las más de 500 piezas conservadas y que finalmente ha dado paso a labores de restauración, de las que se han encargado los alumnos del Grado de Conservación y Restauración de Bellas Artes como práctica docente. Concretamente, estos trabajos lo han llevado a cabo las últimas cinco promociones de estudiantes, desde 2018 hasta 2022.

Algunas de las esculturas tienen un realismo extremo. Una de las piezas de mayor calidad y valor representa un niño recién nacido diseccionado. Un modelo confeccionado en cera que data del siglo XVIII. Este tipo de esculturas eran caras, frágiles y se alteraban rápidamente a consecuencia de la manipulación. Además, el desmontaje de las diferentes partes del modelo de cera se hacía difícil debido a la naturaleza del material, que podía llegar a mutar por la fricción o por el aumento de temperaturas.

'Vísceras de mujer embarazada', firmada con las iniciales AP que corresponden al escultor anatómico sevillano Antonio Pérez.
'Vísceras de mujer embarazada', firmada con las iniciales AP que corresponden al escultor anatómico sevillano Antonio Pérez. / José Angel García

Le siguen en calidad los fabricados en papel maché hueco con estructuras metálicas internas y policromados, probablemente al temple y óleo. Es el caso del corazón o la pelvis femenina articulada que son de finales del XIX. Las piezas con este tipo de materiales fueron manufacturadas en serie y, por tanto, sirvieron como complemento o sustituto del cadáver disecado, comenzando a usarse desde la segunda mitad del siglo XIX por instituciones educativas, universidades y escuelas secundarias para la enseñanza de anatomía humana, zoología o botánica.

En cuanto a los modelos anatómicos más recientes, datan de mediados del siglo XX. La mayoría de ellos formaron parte del conjunto museológico del profesor Cañadas Bueno, catedrático de Anatomía Descriptiva, Embriología y Técnica Anatómica de la Facultad de Medicina, entre 1928 y 1967. El docente llegó a reunir un gran número de piezas, algunas de ellas realizadas por sus propios alumnos y otras firmadas con las iniciales A.P., correspondiente al escultor anatómico sevillano Antonio Pérez. De esta manera se reunió una extensa colección de gran importancia por su belleza, de indudable valor histórico y científico.

Esculturas en papel policromado al óleo y alambre policromado de autor desconocido.
Esculturas en papel policromado al óleo y alambre policromado de autor desconocido. / José Angel García

Daños en las piezas

Los daños en las piezas estaban presentes en todos los materiales constitutivos, soportes, capas pictóricas, acabados, peanas o etiquetas y con el paso del tiempo estaban aumentando. Los motivos que explican su desgaste, además del paso de los años: la manipulación por el uso docente, el envejecimiento natural de los materiales, el haber estado en condiciones medioambientales inadecuadas, la realización de intervenciones no expertas a lo largo de la historia y las condiciones de custodia, almacenaje y exposición. Todas estas situaciones dejaron huella en los estratos de color e incluso en los soportes.

Corazón en papel maché, probablemente de finales del siglo XIX.
Corazón en papel maché, probablemente de finales del siglo XIX. / José Angel García

Los estudiantes comenzaron el proceso de restauración realizando una exhaustiva documentación gráfica –incluida la toma de muestras para análisis y microfotografía– y fotográfica de las obras, realizándose además un escáner 3D de una de ellas.

Diferentes técnicas para su recuperación

A partir de aquí, se han aplicado diferentes técnicas y se han utilizado distintos materiales. Por ejemplo, las deformaciones y pérdidas de elementos fueron recuperadas y reintegradas volumétricamente. En el caso de los desprendimientos de color, fueron fijados con empapelados puntuales con papel japonés y adhesivos orgánicos reversibles como la cola de esturión, aplicando calor y presión con espátulas térmicas para bajar las deformaciones y favorecer la adhesión de los estratos. En cuanto a las pérdidas de policromía, se rellenaron con estucos tradicionales para la reintegración volumétrica de las lagunas.

Todo este trabajo de restauración ha contado -y sigue contando pues en la actualidad se está trabajando sobre el resto de los modelos anatómicos que se conservan- con la dirección y coordinación de los profesores del Grado de Conservación y Restauración de la Facultad de Bellas Artes, Javier Bueno Vargas y Fernando Poyatos Jiménez.

Corazón en escayola policromada al óleo del siglo XIX.
Corazón en escayola policromada al óleo del siglo XIX. / José Angel García

Según explica a este periódico Amparo Carmona Bono, directora del departamento de Anatomía y Embriología de la Facultad de Medicina, con las intervenciones de conservación y restauración realizadas, se ha dado solución a los problemas que planteaban estos bienes culturales. Para realizar esta labor, ha sido imprescindible la estrecha colaboración del propio departamento y del director del Secretariado de Patrimonio de la Universidad de Sevilla, Luis Martínez Montiel, catedrático de la Facultad de Bellas Artes.

El objetivo es que todas estas esculturas se muestren en el futuro museo universitario de la Universidad de Sevilla, que supondrá la incorporación a la ciudad de un nuevo espacio para la cultura entendida con mayúsculas y en el que los estudios científicos y artísticos se complementen en una visión humanista del conocimiento.

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