La española mejor valorada en Medicina Estética es de Sevilla: "Tenemos a las jóvenes exagerándolo todo y a las de 40 quitándoselo"
La sevillana María Soledad Lagüéns es todo un referente en medicina estética en nuestro país y ha logrado coronarse como la mejor de la sanidad privada en el país según el ranking de Top Doctor
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El reconocimiento a la sevillana María Soledad Lagüéns como mejor médica estética de España en el ranking anual que hace la consultora Top Doctor es el resultado de una vida dedicada a esta rama sanitaria. Licenciada en Medicina por la Universidad de Sevilla, Lagüéns se formó con algunos de los pioneros de la medicina estética en el país, como el profesor Juan Ramón Zaragoza Rovira, quien le inyectó la "ilusión" y el "entusiasmo" por la medicina estética en los primeros sones de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME)a finales de los años 80.
Desde que abrió su clínica en Sevilla en 1990, María Soledad Lagüéns ha sido testigo y protagonista de la evolución de la medicina estética. Ha incorporado las últimas técnicas y tecnologías, pero siempre desde un enfoque prudente y buscando el beneficio real para sus pacientes. Su labor docente y su participación activa en sociedades científicas como la SEME reflejan su compromiso con el avance y la consolidación de esta especialidad.
Pregunta.¿Por qué eligió dedicarse a la medicina estética?
Respuesta.Tiene una razón muy histórica. Uno de los primeros Presidentes de la Sociedad Española de Medicina Estética fue el profesor Juan Ramón Rodríguez Zaragoza. Él me daba clase cuando estudiaba Medicina de Radiología y Medicina Física. Y recuerdo que a principios de curso él ya estaba en contacto con la Sociedad, todavía no era presidente, pero llegaba a clase y nos transmitía con mucha ilusión y alegría el nacimiento de una nueva especialidad. Nos contó cómo la medicina estética recogería la parte de reconstrucción que, hasta ese momento, estaba repartido en las especialidades y, a partir de ahí, se formaría esa nueva rama del saber de la salud. Yo le compré ese entusiasmo. Tanto, que terminé la carrera en el 88, en el 90 abrí la clínica y en el 92 ya estaba en la Sociedad Española en Medicina Estética.
P.¿Cómo ha evolucionado desde entonces?
R.Cuando abrí la clínica, lo que oficialmente se hacía como medicina estética eran dietas, algunos tratamientos anticelulíticos y la mesoterapia facial y corporal que venía de Francia. Se empezaron a hacer los primeros peeling clínicos, varices y algo de cirugía menor. No había más. Cuando entré en la SEME, en el año 92, empecé a ver cómo despertaban pequeñas técnicas y aquello era un soplo de aire. Era el camino.
P.¿Qué procedimientos se ha visto que no eran útiles y por cuáles se han sustituido?
R.La medicina estética está en una clase media. En esa clase media, lo que se ha sustituido como tratamiento principal es la cirugía plástica. Antes sólo había eso como remedio contra un envejecimiento evidente o la esteticista que sólo realizaba higiene facial. Pero en el año 94 salió el primer relleno de ácido hialurónico y se integraron técnicas de relleno y técnicas de peelings y, combinado con los primeros equipos para la celulitis, las dietas , y se empezaron a quitar manchas. Esa apertura de campo nos dio muchísimas armas en las manos para empezar.
P.¿Estamos viviendo el boom de la medicina estética?
R.Sí, y evidentemente, se debe a los precios de los tratamientos. Es decir, cuando yo empecé existía o el cirujano plástico o la esteticista. Y eran tratamientos caros o o nada, en el sentido sin cirugía. El nacimiento de tratamientos de precio medio es lo que ha hecho posible que la mayoría de los pacientes accedan. Incluso los que no son de clase media porque hoy se pueden financiar, cosa que antes tampoco era posible. Así es cómo se han podido poner al alcance de todos los tratamientos realmente útiles. Y también suaves.
P.¿Cuáles son los tratamientos que más demandan las mujeres?
R.Sigue siendo, en facial, las arrugas de la frente y la flacidez de las mejillas. En segundo lugar, estarían las manchas, muy frecuentes por la exposición al sol, y en tercer lugar los tratamientos más invasivos para la flacidez no quirúrgicos. En corporal, la celulitis. Esos siguen siendo los reyes.
P.¿Y los hombres?
R.Exactamente igual. Las principales demandas son las arrugas de la frente y la grasa localizada, especialmente en la zona del abdomen.
P.¿Ha bajado la edad de los pacientes?
R.Sí, peligrosamente, por dos los motivos. Los menores, me refiero de 12, 13 ó 14 años, se esconden de las madres para aplicarse cremas y se están provocando dermatitis. Por otro lado, las que empiezan a ser mayores de edad, igualmente influenciadas por las redes sociales, se quieren poner cosas desproporcionadas. Y cada vez las mujeres mayores se están quitando más rellenos que han dado problemas. Gracias a Dios tenemos antídotos y lo podemos deshacer. De ahí la importancia ahora de incorporar a las clínicas un ecógrafo. Por eso se ha hecho la campaña desde la SEME 'Tu cara ya no me suena'. Es muy importante que mantengamos la naturalidad en cada persona.
P.¿A qué cree que es debido esas tendencias?
R.Al acceso a las redes sociales. Es la moda. En las menores, es un clásico que reúnan dinero entre varias amigas, compren los productos y se los apliquen. Y, lógicamente, una piel de 12 años, no es una piel que necesite tratamientos. De ahí vienen problemas de rosácea o de dermatitis severa
P.¿Hay intrusismo en la Medicina Estética?
R.Sí. Estadísticamente, el mayor intrusismo proviene de colectivos sanitarios no médicos. Desde la Sociedad Española de Medicina Estética se está luchando contra este intrusismo, pero es un camino difícil. Corresponde al médico la labor de diagnosticar, que es evaluar y tratar. Y el enfermero ha sido siempre en el ámbito de sus competencias un colaborador del médico. El intrusismo se reduciría con una delimitación clara de las competencias, y sobre todo con la creación por parte del Ministerio de Sanidad de la especialidad oficial que aún no tenemos que, además, nos permitiría tener una unidad de formación y unos criterios competenciales iguales en toda España.
P.En un mundo en el que todo evoluciona tan rápido, la formación debe ser continua...
R.Desde 2005 imparto clases de formación práctica, también en diversos másteres de Medicina Estética, transmitiendo conocimientos y experiencia a las nuevas generaciones de médicos. Me parece fundamental que tengamos médicos jóvenes, ilusionados, con buen hacer y muy bien formados. Ahí está mi meta. En que todas las formaciones que se den, sean uniformes al menos desde el punto de vista práctico, porque en la teoría, cada universidad pone su temario, pero por lo menos nosotros vamos a procurar siempre desde SEME que tengan un estándar en la formación y yo lucho por ello.
P.¿Cuál es el futuro?
R.La tendencia de hoy en día es utilizar los productos de relleno cuando imprescindiblemente no hay más remedio y trabajar el día a día con la medicina regenerativa, tanto con láseres como con productos propios, como pueda ser un derivado de nuestros tratamientos. Se trata de combinar diferentes técnicas, como los láseres para estimular el colágeno y mejorar la textura de la piel, con pequeños retoques puntuales mediante hilos tensores o ácido hialurónico. El objetivo es conseguir una mejoría global respetando la naturalidad y expresividad del rostro. Es esencial compartir conocimientos y establecer protocolos comunes para que la medicina estética avance como especialidad.
P.¿Por qué cree que los pacientes la sitúan como la mejor a nivel nacional?
R.Por los comentarios que siempre hemos leído, a los pacientes les gusta el trato personal y la sinceridad. Yo, en la primera consulta, soy muy honesta. Me gusta poner todas las opciones en la mesa. Estoy en contra de que una consulta médica la haga un comercial. Es un médico el que tiene que valorar. Otro tipo de pacientes más exigentes se van al currículum. He dedicado toda mi vida a estudiar. Hice una especialidad de Medicina de Familia vía MIR, una tesis doctoral, dos másteres y llevo toda la vida pendiente de qué es lo último y dónde tengo que ir a aprenderlo. Y eso se ve después.
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