"No se puede ejercer un cargo y estar pensando qué puesto te darán de salida"

El que fuera delfín de Monteseirín otea ya la política municipal desde su nuevo despacho en la Consejería de Vivienda y vaticina que los electores sabrán perdonar las "descoordinaciones" del PSOE

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en la sede de la Consejería de Vivienda, donde ya ejerce su nueva responsabilidad.
Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en la sede de la Consejería de Vivienda, donde ya ejerce su nueva responsabilidad.
Carlos Navarro Antolín / Sevilla

16 de abril 2010 - 05:03

Su despacho es provisional. Ni siquiera tiene aún el rótulo con su nueva responsabilidad, la de secretario general de Vivienda, Arquitectura y Suelo. Conserva en la puerta la leyenda de un cargo destituido recientemente. Se le nota de aprendiz en la mastodóntica maquinaria de la Junta de Andalucía. Desde el ventanal se aprecia la Avenida de Teatinos, con el carril verde para las bicicletas perfectamente definido desde las alturas. El que fuera delfín municipal, que ultima un viaje a Brasil para cumplir con su primera misión en la Junta, mira con alegría a su particular ayer sin dejar de recibir llamadas continuas de sus antiguos compañeros de bancada en los plenos municipales: "Me llevo un saldo positivo del Ayuntamiento. Haga lo que haga después de estar en el Ayuntamiento, estoy seguro de que no encontraré una actividad más apasionante que la municipal. Me llevo de estos años la miel de los ciudadanos anónimos que me han parado por la calle para hacerme sus comentarios. Les he dicho que me voy del Ayuntamiento, no me voy de Sevilla. Y no conservo ningún recuerdo de hiel".

Tal como está el ruedo municipal parece que hay que tener amplias tragaderas para digerir determinados acontecimientos: "La actividad municipal entraña responsabilidades difíciles, complejas y a veces de gran dureza. La dureza viene dada por una presión mediática importante que no se da en ningún otro nivel de la política". No comparte la apreciación de las consecuencias que pueda tener para la marca electoral del PSOE en Sevilla el espectáculo de divisiones internas y la actitud de un alcalde a la espera de una salida adecuada a sus tres mandatos consecutivos: "Queda mucho tiempo para las próximas elecciones. Confío en la inteligencia de la ciudadanía, que sabrá distinguir entre el PSOE y la descoordinación entre el ámbito institucional y el orgánico. Al final, evaluarán y el resultado será positivo. Tendremos otro alcalde socialista".

-¿Y qué opina de la reivindicación del alcalde?

-Cuando ejercemos una responsabilidad no podemos pensar en cuál debe ser la salida. No se puede estar en un cargo pensando qué puesto te darán el día que salgas Las salidas no tienen por qué existir en sí mismas. Al salir lo único que se puede hacer es agradecer la confianza que han depositado en uno".

De toda pugna, como la que mantienen oficialistas y críticos en el partido del puño y la rosa, asegura que conviene sacar enseñanzas: "Hay un choque de legitimidades, entre la legitimidad democrática y la orgánica. Hay que aprender que lo importante es el equilibrio, que tenemos siempre que buscar el equilibrio". Cita de carretilla los proyectos que ha abanderado al frente de la codiciada Gerencia de Urbanismo. Parece estar aún en su despacho de la Plaza Nueva, en aquellos difíciles meses de coordinación de la obra de construcción del tranvía. Interrumpimos el rosario de logros...

-¿Usted es el hombre que no se atrevió a ser alcalde o el que finalmente no pudo ser alcalde?

-Soy el hombre que jamás pensó en ser alcalde.

Este político con raíces en el Polígono de San Pablo, que ha gozado de una elevada notoriedad y una altísima cuota de poder municipal en los últimos años, no teme verse reducido ahora a un mero peón de ajedrez en el tablero de la Junta: "Jamás he buscado la notoriedad. Nunca. Empecé como delegado de Economía e Industria en el Ayuntamiento, diseñando el plan de revitalización de los polígonos industriales, y después se me fueron encomendando nuevas responsabilidades. El tiempo y las relaciones humanas han hecho que tenga relaciones con los periodistas, pero de forma natural, sin haber diseñado ninguna estrategia. Ahora llego a la Junta para facilitarle el acceso a la vivienda a las personas con mayor necesidad".

-¿Estaría dispuesto a regresar algún día al ruedo municipal?

-Eso no depende de mí. Formo parte del mejor equipo de España en política, que es el PSOE. Y eso depende del partido.

Su futuro inmediato, amén de volar a Brasil para regresar el Jueves de Feria, pasa por adquirir un segundo plano mediático tras años de máximo relumbrón. "Estaré a lo que me diga la consejera. Saldré a la palestra pública sólo cuando me lo dicte la consejera". Promete que pegará carteles como un socialista más en las próximas municipales. Y augura que de las urnas saldrá un nuevo pacto de progreso en la ciudad.

-¿Es posible hacer amigos cuando se es político?

-Por supuesto. Yo me llevo grandes amigos del Ayuntamiento y he empezado a conocer en la Junta a gente que estoy seguro que serán grandes amigos míos.

En el tintero se le ha quedado el proyecto de homogeneizar la estética del conjunto histórico de la ciudad mediante un catálogo de normas que obliguen a guardar ciertos requisitos con motivo de cada nueva obra.

-La oposición dice que su currículum al frente de Urbanismo es aún más que paupérrimo.

-Eso es normal que lo diga.

Y recita sus pactos por la vivienda, las obras de los planes 5.000 y 8.000, la rehabilitación de Regiones Devastadas, la peatonalización de la calle Asunción y hasta la regularización de la carrera oficial de Semana Santa.

stats