Comida en la torre Pelli, merienda junto a la Giralda

calle rioja

En su nueva novela, cambia el océano Atlántico por el mar Mediterráneo

02 de abril 2025 - 03:06

Con una precisión casi matemática. Cada tres años aparece una nueva novela de María Dueñas (Puertollano, 1964). Una estadística que era una incógnita cuando apareció El tiempo entre costuras (2009), novedad literaria de una manchega que era profesora de Filología Inglesa en la Universidad de Cartagena, libro que dio lugar a un sinfín de ediciones, varios viajes de su autora a América, una serie de televisión y hasta un musical.

Como un reloj fueron apareciendo en estos trienios literarios Misión Olvido (2012), La templanza (2015), Las hijas del capitán (2018), Sira (2021). El único leve retraso se ha producido en la aparición de su sexta novela, Por si un día volvemos (2025), que ayer ocupaba el escaparate principal de la librería de ferrocarriles de Santa Justa por la que su autora llegó a Sevilla. Venía para participar en la Estación de las Letras de La Rinconada, un ambicioso proyecto literario del municipio rinconero. Habló de su novela en el Centro Cultural Antonio Gala con la periodista Patricia Godino.

Han pasado 16 años desde que mi primo Moncho Antequera, amigo de María, me dijo que Carlos Herrera acababa de entrevistar en la radio a la desconocida autora de una novela con un título tan poco literario como El tiempo entre costuras. Las costuras del tiempo, tres lustros después, demostraron una vez más que las apariencias engañan.

Aunque éramos del mismo pueblo manchego, yo no la conocía en persona. Teníamos amigos comunes y hasta un parentesco de la familia de María, tan importante en el arranque de su carrera literaria, con nuestro médico de cabecera, don Lorenzo, y con Vicente Castro, un trabajador de la Calvo Sotelo que hacía sus pinitos periodísticos. Los tiempos han cambiado. María Dueñas cogió un taxi en Santa Justa cuando se estaba jugando el derbi, la sexta victoria consecutiva del Betis. La primera vez quedamos en el hotel NH Plaza de Armas. En el hall estaban los futbolistas del Albacete, que venían para jugar contra el Betis, que estaba en Segunda División. La entrevisté en el hotel y le hicimos las fotos en el Costurero de la Reina.

Terminé de leer El tiempo entre costuras el 16 de marzo de 2010. El año que ganamos el Mundial de Sudáfrica. Ese día el Sevilla entrenado por Manolo Jiménez era eliminado en los octavos de final de la Liga de Campeones al perder 1-2 frente al CSKA de Moscú. Ya mandaba Putin en Rusia. Una novela que entró como un torbellino en las casas y en las bibliotecas municipales, un libro en el que se habla de autores como Kipling o Evelyn Waugh.

En Misión Olvido, María Dueñas se va a Estados Unidos, país donde completó su formación de filóloga. El título procede de unos versos de Luis Cernuda. La terminé de leer el 18 de enero de 2013 y anoté que lo hice a la vuelta de un viaje a Nerja, donde acudí a entrevistar a Utrera Molina. Este lunes, día que estuve con María Dueñas, se celebraba en la Macarena un funeral por la viuda del que fuera ministro con Franco y antes gobernador civil de Ciudad Real, Burgos y Sevilla.

En La templanza he encontrado como separapáginas un recordatorio de la primera comunión de mi hijo Paco. Fue en su colegio de las Mercedarias y el convite en un día lluvioso en La Raza, donde hoy se ubica el restaurante El 29. Faltaban mis hijas, una estaba haciendo un master en Ohio, la otra de Erasmus en Turku (Finlandia). Esta novela transcurre entre México, Cuba y Jerez, donde se hizo una presentación muy especial. La acabé de leer el 4 de mayo de 2015, un día después de que se corriera en el circuito de Jerez inaugurado por Pedro Pacheco el Gran Premio de Motociclismo.

Con su cuarta novela, Las hijas del capitán, tengo una relación muy especial. Me pidió María que se la presentara. Una historia que empieza en Málaga y acaba en Nueva York. El océano Atlántico es el gran protagonista de la mayoría de las novelas de esta escritora, aunque para la última se haya desplazado al Mediterráneo de Braudel, Serrat y Melina Mercouri. Después de la presentación en la Fundación Cajasol nos fuimos a celebrarlo a la Bodega Morales, que es como un consulado manchego (de Valdepeñas) que este año con Reyes Morales al frente celebra 175 años de historia. Lo acabé de leer el 29 de junio de 2018 (un mes y doce días después de presentarlo). El mismo día que María me hizo el encargo, fui al tanatorio a despedir a Benito Moreno, el sevillano que dio clases de Español en Bretaña y murió en el cincuentenario del mayo francés. Su canción Ra, ra, ra era un alegato contra el dispendio por el fichaje de Cruyff por el Barcelona, equipo donde también jugó Teófilo Dueñas, tío de la escritora. Uno llegó del Ayax de Amsterdam, el otro del Rayo Vallecano.

Sira era como una vuelta a los orígenes. Hablamos de esa novela en el hotel Inglaterra, los dos con mascarilla. Había terminado el confinamiento, pero no las cautelas contra la pandemia. Una historia que arranca en Palestina y pasa por Gran Bretaña (con los exiliados españoles: Cernuda, Chaves Nogales, Gregorio Prieto…), España y Marruecos. Y donde el lector vuelve a cruzar el Atlántico en la muy literaria y periodística visita de Evita Perón a España y sus escalas en Madrid, Sevilla y Granada. La terminé de leer el 9 de junio de 2021. Anoté que lo hice con Nadal jugando contra un argentino en Roland Garros y el presidente Pedro Sánchez de visita oficial a Argentina.

María Dueñas pasó fugazmente por Sevilla. Comió en la torre Sevilla (torre Pelli) y tomamos café en la terraza del hotel Inglaterra con la Giralda al fondo y sus muy visibles arbotantes. El hotel donde se alojaron Giuseppe Verdi, Henry Matisse, Pierre Louÿs, Juan Goytisolo, donde Paco García Tortosa, traductor del Ulises, se fotografió junto al busto de James Joyce que existía en la antigua taberna irlandesa del hotel. Le contaba a María Dueñas que pese al nombre sus primeros dueños eran franceses, hotel D’Anglaterre, y el profesor Ortiz Villalba retrata el asedio de las tropas de Queipo a un edificio que era como El Álamo en los primeros días de la guerra civil, cuando Franco pernoctó en la casa-palacio donde había nacido el poeta Vicente Aleixandre, Nobel en 1977.

Cartagena es la última palabra de la nueva novela de María Dueñas. La ciudad desde la que saltó a la celebridad literaria. A la Alicia de Lewis Carroll le gustarían las novelas de la escritora de Puertollano: casi todas tienen fotos antiguas, carteles de Carlos Gardel y Xavier Cugat y mapas, muchos mapas. El de Por si un día volvemos empieza en Marsella y termina en Orán. Con esta frase de Albert Camus: “La dulzura de Argel es más bien italiana. El brillo cruel de Orán tiene algo de español”. Camus fue galardonado con el Nobel de Literatura en 1957, el año de mi nacimiento. El año que nace María, el de la coronación de la Macarena y el gol de Marcelino a la Unión Soviética, lo ganó Jean-Paul Sartre. Las dos mitades de la Francia intelectual. Herederos del duelo de Voltaire y Rousseau, de De Gaulle y Mitterrand.

La Estación de las Letras de La Rinconada continuará hasta mayo. Ha reconocido a Juan Villoro y Cristina Fernández Cubas y tendrá presencia el homenaje a Antonio Machado en el 150 aniversario de su nacimiento en el palacio de Dueñas. La duquesa de Alba era una fiel lectora de las primeras novelas de María Dueñas. Murió el 20-N de 2014, entre Misión Olvido y La templanza.

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