Un barrio contra su párroco

Un grupo de vecinos de Los Pajaritos convoca una protesta contra el cura de la Blanca Paloma, al que acusan de cortar el agua y la luz a una asociación de mayores

Un vecino muestra uno de los carteles colocados en el barrio para convocar la protesta del próximo 5 de noviembre.
Un vecino muestra uno de los carteles colocados en el barrio para convocar la protesta del próximo 5 de noviembre.
Fernando Pérez Ávila

27 de octubre 2012 - 05:03

Dicen que ha expulsado a la asociación de la tercera edad de la parroquia, que les ha cortado el agua y la luz, que ha acabado con una serie de cursos y talleres que se impartían en los salones parroquiales y que la iglesia cada día pierde más feligreses. Manuel Talavera Sanromán, el párroco de la Blanca Paloma, llegó hace poco más de un año a este templo del barrio de Los Pajaritos y desde entonces el enfrentamiento con un grupo de vecinos no ha hecho más que crecer. La situación ha llegado tan lejos que la asociación de la tercera edad, respaldada por la asociación de vecinos Tres Barrios-Amate, ha convocado una concentración para exigir la marcha del cura.

La concentración está prevista para el próximo día 5 de noviembre a las cinco y media de la tarde en las puertas de la iglesia, situada en la calle Alondra. Una portavoz de la asociación de mayores del barrio, que prefirió permanecer en el anonimato, aseguró ayer a este periódico que antes de concentrarse contra el párroco habían solicitado su cese al Arzobispado. "Sin embargo, allí nos dijeron que no se podía hacer nada, que este señor estaba destinado ahí y no era posible cambiarlo de destino".

Los ancianos tienen varias quejas contra el sacerdote. La asociación de la tercera edad utiliza unos locales situados dentro del recinto de la iglesia para sus reuniones y juegos como el dominó y la petanca. Según denuncian, el cura les ha cortado el agua que abastece a los aseos y la luz eléctrica. Además, ha cambiado las cerraduras de la puerta que da acceso a la bomba de agua que abastece a la asociación. También aseguran que no les permite sus juegos, que ha retirado unos bancos y unos adornos florales que había en la iglesia y se lamentan de la actitud "despótica" del religioso, que achacan a su condición de capellán castrense.

"Teníamos un coro y también nos lo ha retirado, había clases de ordenadores y de alfabetización en los salones parroquiales y ya no hay nada. Nos ha quitado toda la actividad que teníamos", expuso la representante de la asociación que convoca la protesta, que representa a unas 125 personas. Esta portavoz aseguró que han trasladado en varias ocasiones su malestar al sacerdote sin que éste haya querido cambiar su actitud. "Es un señor que se cree que la iglesia es suya", dice, y recalca que a la concentración del próximo día 5 están convocados todos los vecinos de Los Pajaritos que quieran asistir.

La asociación de vecinos Tres Barrios -que representa no sólo a los Pajaritos sino también a las Candelarias- respalda a los organizadores de la protesta. Su presidente, Salvador Muñiz, ya ha anunciado que estará presente en la manifestación y que se suma a la petición de destitución del presbítero. "Es algo que un grupo muy importante de vecinos está pidiendo. Diría que el 95% de los vecinos de Los Pajaritos están en contra del cura".

La versión del párroco es muy distinta a la que dan los vecinos. El sacerdote explicó ayer a este periódico que el motivo del corte de agua y de luz es que la factura la termina pagando la iglesia. "La asociación es civil, no religiosa, aunque utiliza unos salones parroquiales y una bomba de agua que se abastece de la electricidad de la parroquia. Han construido ilegalmente unos aseos que se abastecen con la bomba de agua y nos han llegado facturas superiores a 500 euros. Lo que no nos parece correcto es que sea la parroquia la que tenga que asumir el coste del uso y disfrute de una asociación laica, a la que en ningún caso hemos prohibido jugar al dominó y a la petanca. Aun así, les doy agua de 9:30 a 15:30", indicó Manuel Talavera Sanromán.

El sacerdote destacó además el perfil medio de sus feligreses, que suelen ser vecinos del barrio, de edad avanzada y con una pensión muy escasa. "No es lógico que el donativo que aporta la mujer que viene a la iglesia, con el esfuerzo que le supone, termine sirviendo para pagar el agua y la luz de esta asociación y no para velas o flores", añadió. El párroco admitió que "hay personas que no están contentas" con su gestión y ahora aprovechan el problema con la asociación de la tercera edad para exigir su cese. Igualmente, aseguró que no piensa dejarse amedrentar por esta protesta y que el Arzobispado está puntualmente informado de la situación.

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