"En las bandas salvamos de la quema a muchos jóvenes"

Son y están · Antonio González

El trabajador de Tabacalera que fue el último en abandonar la factoría cuando perdieron su empleo en 2007 es, desde hace 33 años, el alma máter de una iniciativa cuya dimensión desborda el entorno de su hermandad 'cigarrera' y es todo un fenómeno de cultura popular, escuela musical e integración social.

González Ríos, junto a la figura de la cigarrera madre, obra de Navarro Arteaga, que conceden como premio anual.
González Ríos, junto a la figura de la cigarrera madre, obra de Navarro Arteaga, que conceden como premio anual.
Juan Luis Pavón

11 de noviembre 2012 - 05:03

LAS bandas de música son en Sevilla y provincia mucho más que cornetas, tambores y uniformes. Constituyen una de las redes de sociabilidad más pujantes. Una forma de asociacionismo que favorece la integración y la educación en valores. Un fenómeno de cultura popular que reivindica techos y dignidad, no estar forzosamente ensayando a la intemperie. El próximo domingo 18, en el Parque Amate, 20 bandas participan en el certamen que anualmente organiza el Consejo de Bandas en honor a Santa Cecilia, patrona de la música. Interviene la Asociación Musical de Las Cigarreras, sin duda santo y seña de este fenómeno, pues cuenta con 500 personas (la mayoría son niños y jóvenes) vinculadas a su actividad. Las Cigarreras prepara la edición 2012 del Certamen Madre Cigarrera, el domingo 25 de noviembre, con la participación de 17 bandas de diversas regiones españolas en el escenario que se instala al pie de la Torre del Oro. Quien puso en marcha esta asociación musical en 1979 es Antonio González Ríos, de 54 años, trabajador de Tabacalera, desde 2007 prejubilado cuando se cerró la fábrica en Los Remedios. Fue el último empleado que dejó atrás las instalaciones, "corté el interruptor de la luz en un gesto simbólico de aquí se ha acabado todo. Se extinguía una fábrica que daba beneficios a la empresa. Nos parecía inexplicable".

-¿Dónde comienza su interés por las bandas?

-Desde muy temprana edad he estado vinculado a las hermandades. La del Tiro de Línea, la de Los Remedios. Viví el boom de los grupos jóvenes y el de los hermanos costaleros. En Las Cigarreras, con 20 años, entré en la junta de gobierno como diputado de juventud, y me propuse que el grupo joven no se dedicara sólo a limpiar la plata y a asistir a cuatro actos al cabo del año. Estaban cogiendo fuerza bandas como la del Sol, la de Lanzada, y vi la posibilidad de crear una en Cigarreras, para que los jóvenes estuvieran ocupados en una actividad cultural de modo continuo. Empezamos con doce chavales ensayando en agosto a la sombra de la casetilla de la luz del recinto de la Feria.

-¿Las bandas son una experiencia autodidacta de formación musical?

-Sirven de base para un fin común y un bien común. A partir de ahí, hay jóvenes de 15 a 17 años que descubren el mundo de la música y han luchado por entrar en los conservatorios, aunque es muy difícil porque están pensados para ingresar a los ocho años. En Las Cigarreras se han dado muchos casos de miembros que, para evolucionar más, se han pagado profesores particulares. Como Dionisio Buñuel, hoy nuestro director adjunto. O mi hermano Francisco Javier, que ha obtenido en el conservatorio el título superior de composición. También es verdad que hay chavales que sólo quieren tocar la corneta o el tambor, y punto pelota, no les interesa nada relacionado con un conservatorio.

-¿Qué autonomía tiene la asociación respecto a la hermandad?

-Le estoy muy agradecido a la hermandad porque siempre nos ha dado libertad y no les hemos defraudado porque han visto que todo se hace con honestidad y con cariño. Somos una gran familia. Recibimos un espaldarazo clave cuando fuimos elegidos por el Consejo de Hermandades, en 1982, para la procesión de Sor Ángela de la Cruz.

-¿Cómo les cedieron un local municipal en los bajos del Paseo Marqués del Contadero?

-Ya teníamos 200 personas en la asociación musical, llevábamos 16 años de itinerancia en la calle: Feria, Parque de los Príncipes, Muelle de las Delicias... De un sitio a otro hasta que los vecinos se desesperaban por el ruido y ponían denuncias. En 1995, Luis Miguel Pons, que era director del Área de Participación Ciudadana, con el PA, nos dio las llaves de ese local abandonado. No tenía luz, estaba inundado, con ratas, las paredes negras de humedad... Nos metimos, lo limpiamos a fondo y nos pareció el Hotel Palace, ¡por fin un lugar donde crear una escuela de música y dejar de tener a los chavales en la calle en las noches de invierno!

-¿Y da de sí para tener ahora actividad con los 500 componentes?

-La principal de nuestras bandas trabaja ahora en una sala del antiguo matadero. Para la banda juvenil han entrado 70 niños nuevos, a partir de los 8 ó 9 años, es una estimulante avalancha. Vamos a crear una banda infantil, es mucha la diferencia de edad entre los pequeños y los de 17 ó 18 años.

-¿Cómo funciona la escuela?

-Se dan clases tres tardes a la semana, dos horas por día. Además, se hacen ensayos parciales con la banda juvenil, una vez que aprenden a sacarle sonido a los instrumentos. Es muy de agradecer la enseñanza que imparten Pedro Manuel Pacheco, Francisco Javier González Ríos, Romualdo Cuello, Dionisio Buñuel, Vicente Moreno, Bartolomé Meliá... Apenas podemos remunerar esa gran labor con cien euros al mes. Es una satisfacción constatar que el 95% de los integrantes de la banda principal saben solfeo, al comienzo eran sólo el 5%, hemos invertido la proporción.

-¿En qué se define su labor social ?

-Comienza desde que un joven, menor o mayor de edad, en lugar de estar por las calles sin hacer nada positivo, tiene ocupadas las tardes con ensayos de ocho a diez. Horas peligrosas para caer en ciertos ambientes. La música es una excusa para poder acoger a gente joven en un ambiente donde se pueden salvar de la quema. Hemos ayudado a muchos para que eviten las drogas y otros peligros callejeros. A nuestra sede acuden jóvenes de todos los barrios de Sevilla, no importa lo lejos que estén. Nos preocupamos de su formación escolar, sus notas y su comportamiento en los centros educativos. Les pedimos a los padres que nos enseñen las calificaciones escolares para hacerles un seguimiento.

-Será difícil manejarse con 500 niños y jóvenes.

-Hay padres que no colaboran. Me da pena de los chavales que se sienten abandonados por sus padres, y su refugio es la banda de música. Son criaturas maleducadas, rebeldes en los colegios, que con nosotros, en cambio, aceptan las normas de comportamiento que inculcamos a todos. También he de decir que expulsamos de la asociación a quien tiene desarrollada su inteligencia malvada para pudrir a los chicos buenos de su entorno.

-¿De qué presupuesto disponen?

-La asociación no llega a los 9.000 euros al año. Pagamos el mantenimiento del local, la modesta asignación a los profesores de la escuela, etcétera. Nos tenemos que buscar la vida un año sí y otro también como Juan Palomo, buscando apoyos como sea. Asumimos esa dificultad con todas sus consecuencias porque es para una labor social.

-¿Cuánto cobran por un concierto por una salida procesional?

-Entre 3.500 y 4.000 euros es el promedio nuestro. Estamos menos valorados que las bandas con más nombre, que pueden llegar a cobrar entre 7.000 y 12.000 euros en una salida procesional. Nosotros damos al cabo del año unos 25 conciertos. Muchos son fuera de Sevilla y de Andalucía. El repertorio suele ser de música procesional, es el que más demandan porque Sevilla es la referencia para el resto de España. Hemos tenido acogidas extraordinarias en ciudades como Valladolid, Zamora y León.

-¿Le convencen las propuestas del alcalde Zoido para dar techo a las bandas de Sevilla?

-Todavía no ha cumplido sus promesas. Cuando vea que lo resuelve, le creeré. La sede es la gran preocupación que tenemos en Las Cigarreras, no sabemos cuánto tiempo más nos dejarán en el actual emplazamiento, donde quieren poner un centro de atención a los turistas. Llevamos años viviendo bajo la incertidumbre. Necesitamos sentirnos seguros en un lugar decente en el que potenciar nuestras actividades. Nunca he comprendido la poca estima que Ayuntamiento y Junta le tienen al mundo de las bandas. Sólo estamos pidiendo lugares decentes. Las bandas estamos dispuestas a compartir recursos y conservarlos. El Congreso Nacional, con el gran desfile en el Día de la Inmaculada, ha sido importante para que la sociedad sevillana tome conciencia de lo positivo que es este auge de las bandas. Muchos hoteles y restaurantes se han llenado en ese puente de diciembre, al viajar hasta Sevilla más de 60 formaciones musicales, todas muy acompañadas de familiares y amigos para disfrutar de esos días en la ciudad.

-¿Sueña con un concierto en el Teatro de la Maestranza, tan cerca como están de él?

-El teatro lo pagamos todos. Además de sus grandes espectáculos, debería incluir alguna actividad de las bandas, que se están esforzando por mejorar su nivel musical.

Ya se han colocado cuatro chavales con la bolsa de trabajo"

En la convivencia de las noches de ensayo o de los días de desplazamiento y actuación, en cualquiera de las tres bandas, las conversaciones no pueden obviar en ocasiones la necesidad de buscar complicidad ante los embates de la crisis. "Se comparten los problemas de unos y otros. Intentamos ayudar, en la medida de lo posible, cuando nos enteramos de los problemas de algún chaval o de alguna familia. A veces nos enteramos por terceros, porque algunos padres o hijos no quieren divulgar lo que les agobia. Como soy una persona conocida por todo lo relacionado con Las Cigarreras, recibo muchas llamadas de personas que me piden ayuda por si sé de alguien que les pueda dar un puesto de trabajo. Ojalá yo pudiera aportar soluciones. Por iniciativa del vicepresidente de la asociación, Felipe Álvarez Beigbeder, se ha creado una bolsa de trabajo, y están circulando los curriculum que nos dejan en nuestra sede. Y a través de esa vía ya se han colocado cuatro chavales. Es poco, o no, son cuatro parados menos"

"De El fantasma de la ópera a Thriller"

Estima que la mayor formación musical de muchos integrantes amplía el interés por hacer más repertorios y no sentirse limitados a las marchas. "Por ejemplo, participamos el año pasado, en el Teatro Quintero, en el espectáculo Harmonía, alegoría del Universo en la que se hacía música clásica, pop, flamenco, combinado con baile y proyecciones. En las conversaciones que tienen nuestros chicos, tengan 15 o 22 años, cada vez hay más interés por entrar en los conservatorios. Para decidir lo que interpretan nuestras bandas, hay una comisión artística y se filtran las propuestas. Por ejemplo, incluimos una adaptación de El fantasma de la ópera. Otra con canciones de Michael Jackson como Thriller y Billie Jean, como homenaje al rey del pop. O la canción Sevilla, de Rocío Jurado".

Infancia de penuria con un padre a destajo para alimentar a cinco hijos

Antonio González Ríos nació en 1958. Es el segundo de cinco hermanos. Su familia vivía al lado de Santa Genoveva, en el Tiro de Línea. Su padre era electricista, trabajó en el mantenimiento de la fábrica de Tabacalera. "Con cinco hijos y esposa, dejamos la vivienda de alquiler en ese barrio y, cuando yo tenía cinco años, nos fuimos a un piso en Pío XII, de los que daba el Patronato de Casas Baratas. Fue una infancia de pasar hambre. Mi padre se levantaba a las seis de la mañana para ir a la fábrica, y por la tarde trabajaba por su cuenta haciendo arreglos a domicilio, no volvía a casa hasta las nueve de la noche".

Nuestro entrevistado está casado con una empleada de la Junta, tienen dos hijos y viven en Mairena del Aljarafe. Estudió primero en los Salesianos de la Trinidad y después FP en Pino Montano. Entró en Tabacalera por mediación de su padre, empezó de externo en la carga y descarga, pasó a la plantilla propia como mozo, fue subiendo en el escalafón y trabajó en control de calidad y en el mantenimiento de los equipos eléctricos, donde su padre le pasó el testigo. El gran éxito de su vida es la labor altruista en la Asociación Las Cigarreras.

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