Zona franca: Escepticismo sin el dragado
Los empresarios dan la bienvenida al proyecto pero temen que si no se profundiza en el lecho del río se dejará sin aprovechar toda la operatividad del espacio.

Zoido prometió que antes de que acabara julio Sevilla contaría con el beneplácito del Gobierno para tener zona franca. Y así ha sido. El pasado martes el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, daba el visto bueno a la creación de un espacio de exención fiscal en la capital andaluza con el que se pretende dinamizar la actividad de aquellas compañías que se dedican a la importación y exportación de productos. Sin embargo, pese a las grandes expectativas que ha generado el anuncio, los empresarios siguen mostrando sus dudas sobre la potencialidad de un proyecto para el que exigen el dragado del río, un trabajo que, aunque no condiciona por completo la zona franca, sí afectaría al grado de potencialidad en caso de no llevarse a cabo a medio plazo.
Esta exigencia no es nueva. El propio presidente de la Cámara de Comercio, Francisco Herrero, insistió a los pocos días de que el alcalde sevillano avanzara esta propuesta en la necesidad de profundizar en el lecho del Guadalquivir para que la zona franca fuera realmente operativa. El máximo representante de la institución cameral se mantiene en esta postura: "Si no dragamos, tendremos una excelente casa (Puerto) con una magnífica puerta (la nueva esclusa), pero con un camino no tan bueno". Metáforas aparte, lo cierto es que la escasa profundidad del lecho del río impide que entren buques de gran calado hasta Sevilla, por lo que queda limitada la operatividad del nuevo espacio.
Es el único punto negro de un proyecto que cuenta con muchas ventajas respecto a otros espacios similares en España. En esta cuestión coinciden todos los especialistas: la zona franca sevillana tiene a su favor que está limitada por el río -lo que le sirve de frontera- y su gran extensión, 72 hectáreas entre la nueva y vieja esclusa.
José Antonio Pozo, jefe de departamento de Aduana del Grupo Lamaignere (uno de los referentes en servicios de logística y portuarios), insiste en la necesidad de que se drague el río: "Esa obra es fundamental, si el Guadalquivir no se profundiza se verán muy limitadas la entrada y la salida de barcos de gran tonelaje".
Aún más contundente se muestra Fernando Portillo, presidente de la asociación de consignatarios de buques y empresas portuarias de Sevilla, para quien el dragado es "absolutamente indispensable no sólo para la operatividad de la zona franca , sino para despejar la incertidumbre en la viabilidad del Puerto y establecer de una vez el modelo a desarrollar". Según Portillo, estas dudas provocan que las empresas no puedan estudiar alternativas de inversión en Sevilla "al no saber en qué entorno económico en cuanto a movimientos de mercancías se van a encontrar". "Esto ha congelado las posibilidades de inversión de muchas empresas en los últimos ocho años, pues incluso la Autoridad Portuaria no ha podido ofrecer soluciones logísticas a las inversiones previstas", asegura el presidente de los consignatarios de buques, quien apostilla que "la postura de los empresarios es la apuesta responsable por la navegación fluvial que es política prioritaria en todos los países avanzados de nuestro entorno por las ventajas económicas y medioambientales que ofrece".
El economista y profesor de la Universidad de Sevilla, Rafael Salgueiro, aclara que la profundización del lecho del río "no condiciona la zona franca, aunque está claro que sin esta obra no se aprovechará todo el potencial del nuevo espacio, al quedar limitada la entrada de buques de gran calado". Para Salgueiro, la "optimización del canal de navegación" es fundamental para el futuro no sólo de la zona franca, sino de uno de los puertos con mejor conexión logística de toda Europa. "Su activo más valioso y, por tanto, también aplicable a la futura zona franca, es la gran capacidad logística que posee por conexión ferroviaria, viaria, su cercanía a un aeropuerto internacional y su acceso a través del estuario a una de las vías de mayor tráfico marítimo", insiste Salgueiro, quien recuerda que grandes puertos fluviales como los de Hamburgo o Nueva Orleans se encuentran más distanciados del mar que el de Sevilla.
Desde un primer momento el gobierno de Zoido -que ha hecho de la zona franca uno de los proyectos estrella de su mandato- desligó el funcionamiento de este espacio situado en Torrecuéllar de los trabajos que han de ejecutarse en el río. El propio alcalde aseguraba que "el dragado puede aportar efectos positivos a la zona franca, sin duda, pero si no se hiciese o tardase, el nuevo proyecto tendría su propia viabilidad económica y social". En la oposición se tiene una visión muy distinta del asunto. El Grupo municipal Socialista no ha tardado en vincular el éxito de un espacio libre de tributos a la mejora del Guadalquivir. El portavoz adjunto del PSOE, Antonio Muñoz, lo señaló el mismo día en que se dio a conocer que Montoro daba luz verde a este emplazamiento: "la zona franca debe ir de la mano del dragado". Queda claro, pues, que el nuevo espacio portuario -que estará activo, presumiblemente, antes de 2014- tendrá vida propia sin que el río sea más profundo, otra cuestión es si se aprovechará todo su potencial sin esa obra.
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