Sacyr no ve rentable las 'setas' desde 2012

El edificio se proyectó en plena burbuja con una previsión de rentabilidad lejos de la situación actual

A. S. Ameneiro Sevilla

23 de abril 2015 - 05:03

La constructora y concesionaria Sacyr con derecho a explotar el edificio de las setas de la Encarnación durante 40 años llegó a la conclusión de que quería retirarse de este negocio a finales de 2012. En plena crisis económica, la rentabilidad que le estaba dando el edificio nada tenía que ver con las previsiones marcadas en 2005, cuando Urbanismo le adjudicó el contrato. Eran los tiempos del mandato de Alfredo Sánchez Monteseirín y de su gerente, Manuel Marchena.

Había pasado poco más de un año desde que comenzó oficialmente a explotar el edificio en mayo de 2011 tras una obra que se había encarecido hasta lo indecible, en plena burbuja inmobiliaria, por las graves deficiencias del proyecto básico. Pero la realidad es que los más de 100 millones que acabó costando la obra a los sevillanos, sumando los sobrecostes, fueron pagados en su mayor parte por el Ayuntamiento de Sevilla. Por tanto, la obra se costeó mayoritariamente con dinero público sacado de las cantidades que aportaron las constructoras de los convenios urbanísticos y que debían servir para desarrollar los suelos de expansión de la ciudad.

Así pues, Sacyr sólo puso prácticamente la mitad de los 51 millones en que se valoró inicialmente el coste del proyecto y el pliego de condiciones del contrato estipulaba que podía recuperar este dinero en los 40 años de explotación del edificio que incluían ingresos previstos por el alquiler del edificio de oficinas de la Encarnación.

El primer enfrentamiento de la concesionaria con el Ayuntamiento fue por la orden dada por el entonces alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, de que los sevillanos residentes entrarían gratis al mirador y el Antiquarium, y que sólo pagarían los foráneos. Eso descuadró sus cuentas.

El segundo frente se produjo por el retraso superior a 31 meses del Ayuntamiento en poner a disposición de Sacyr el edificio de oficinas que ocupaba en la Encarnación. Monteseirín pactó una compensación de 60.000 euros mensuales por cada mes de retraso, pero este pago nunca se cumplió. Y así lo recalca la sentencia que ha dado la razón a la concesionaria.

El tercer frente tuvo lugar cuando la empresa planteó al Ayuntamiento el reequilibrio financiero de la concesión. Esta petición se produce en diciembre de 2011, meses después de iniciarse la explotación del edificio, pero según la reciente sentencia el Ayuntamiento tardó más de un año en cumplir esta petición y no fue hasta febrero de 2013 cuando abrió un expediente para plantear el reequilibrio financiero. La realidad es que nunca cerró acuerdo alguno con Sacyr sobre este punto y se mantuvo en una negociación infinita, lo que llevó a la constructura a la denuncia judicial planteada a finales de 2012 que ha sido favorable a los intereses de la concesionaria.

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