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Así ha sido el entierro del cardenal Carlos Amigo Vallejo en la Catedral de Sevilla

A las 10:30 arrancó el traslado del féretro y una hora más tarde empezó la misa antes de ser enterrado en la capilla de San Pablo

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En directo, la misa exequial por el cardenal Amigo en la Catedral de Sevilla
R. S. / Reportaje Gráfico: Antonio Pizarro Y Juan Carlos Vázquez

30 de abril 2022 - 13:45

Sevilla vivió este sábado el entierro de un cardenal, un príncipe de la Iglesia. El cardenal Amigo Vallejo, quien durante 27 años fuera arzobispo hispalense, recibió sepultura en la capilla de San Pablo de la Catedral.

El féretro del cardenal Amigo es depositado en su lugar de descanso en la Catedral. / Juan Carlos Vázquez

El lugar que él mismo eligió al inicio de su episcopado. La misa exequial, presidida por monseñor Saiz Meneses, comenzó a las 11:30 en el Altar del Jubileo.

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Traslado a hombros del féretro del cardenal Amigo a la Catedral / Juan Carlos Vázquez

El ritual se inició una hora antes, a las 10:30, con el traslado a hombros del féretro por parte de sacerdotes diocesanos, laicos de la diócesis y religiosos Hermanos de la Cruz Blanca hasta Catedral. El recorrido fue: Plaza Virgen de los Reyes, Cardenal Carlos Amigo, Alemanes y Avenida de la Constitución hasta entrar en la Catedral por la Puerta de la Asunción, reservada a acontecimientos muy solemnes de la Archidiócesis, como la llegada de nuevos arzobispos.

El féretro del cardenal Amigo entra en la Catedral. / Antonio Pizarro

El cortejo lo forma el turiferario, a continuación se situó la cruz con dos ciriales, los seminaristas, acólitos, diáconos, sacerdotes concelebrantes, el Cabildo Catedral, el Consejo Episcopal y el arzobispo Saiz Meneses.

El féretro del cardenal, dentro de la Catedral. / Juan Carlos Vázquez

Una vez que la comitiva llegó al Altar del Jubileo, el féretro se colocó en el centro del presbiterio, bajo el paño funerario negro, de espaldas al altar y de cara al pueblo. Junto a él estará el Cirio Pascual encendido y, rodeándolo, cuatro candelabros.

El cuerpo de Amigo, portado a hombros en su salida del Palacio Arzobispal. / Antonio Pizarro

Tras la misa se procedió a la inhumación de los restos en la Capilla de San Pablo o de la Concepción Grande, que se encuentra entre la Capilla Real y la Puerta de Campanillas.

Cardenales y Obispos asistentes a las exequias

El criterio en el orden de las autoridades eclesiásticas del siguiente listado, obedece a la fecha de creación del cardenalato y de ordenación episcopal.

Detalles de la liturgia

Tras la monición, el arzobispo hizo una oración junto al Cirio Pascual encendido y colocará la casulla y la mitra sobre el féretro, a un lado, el báculo y el evangeliario, “para que, como consagró su vida a anunciar el Evangelio de Cristo, goce ahora contemplando, cara a cara, aquella misma verdad que, ya cuando vivía en la luz limitada de este mundo, vislumbró en la palabra de Dios y predicó a sus hermanos”.

Seguidamente, tuvo lugar la Liturgia de la Palabra, el rito de comunión y conclusión. Durante la celebración se interpretarán los cantos rituales y otros cantos polifónicos, por la Capilla de Música y la Coral Polifónica de la Catedral, dirigida por el Maestro de Capilla Herminio González Barrionuevo.

Último adiós al cuerpo del cardenal Amigo

El arzobispo Saiz se dirigió a los fieles diciendo: “Antes de entregar a la tierra, de donde fue formado, el cuerpo de nuestro hermano el cardenal Carlos, obispo de esta diócesis de Sevilla, despidámonos de él con un último gesto de respeto y de veneración. Hecho templo vivo de Dios por el bautismo, participó después en el sacerdocio de Jesucristo por el sacramento del orden. Sus manos fueron entonces ungidas para bendecir y perdonar. Sus labios destinados a predicar el Evangelio, y su corazón a acoger paternalmente a todos los hombres”.

Este último adiós estuvo marcado por la gratitud y el reconocimiento hacia una vida sacerdotal gastada en el servicio de Dios y de la Iglesia.

En unos momentos de silencio se encomendó al cardenal Carlos Amigo en las manos del Padre celestial, con la intercesión de María, la Madre del Señor y de los santos pastores. Todos los presentes guardaron unos momentos en silencio.

El arzobispo puso incienso en el incensario y lo bendijo, luego baja hasta el féretro y los rodeó primero aspergiéndolo con el agua bendita y después perfumando el cadáver con el incienso, elevaó una oración, mientras se cantó Libera me Domine de Perosi.

Seguidamente fue la procesión hasta la capilla de San Pablo, mientras se cantó el Salmo 117, cuya antífona es: “Abridme las puertas del triunfo y entraré para dar gracias al Señor”, se bendijo el sepulcro y monseñor Saiz dio la bendición final.

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