Así es el osteoblastoma vertebral, el tumor benigno que padece Julio Iglesias
Investigación y Tecnología
La clave está en un diagnóstico temprano ya que así hay más posibilidades de evitar complicaciones graves
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La columna vertebral es nuestro pilar central ya que es el que sostiene nuestro cuerpo y nos permite mantenernos erguidos, pero eso no quiere decir que no pueda verse afectada por diferentes patologías. Entre ellas, tenemos el osteoblastoma vertebral que es un tumor óseo benigno, pero potencialmente agresivo y por lo tanto merece nuestra atención. Aunque representa menos del 1% de todos los tumores óseos, su impacto en la calidad de vida del paciente puede ser significativo debido a su ubicación y comportamiento. Uno de esos pacientes es el cantante Julio Iglesias, quien ha dado a conocer que sufre un osteoblastoma en la columna vertebral, lo que hace que tenga problemas de movilidad y la razón por la cual se ha visto obligado a apartarse de los escenarios.
Aun así, el cantante asegura encontrarse bien, aunque con pocas ganas de rodearse de los focos mediáticos tal y como él mismo escribe en un post de su cuenta de Instagram.
¿En qué consiste el osteoblastoma vertebral?
Este tumor se origina en las células osteoblásticas que son las responsables de la formación del hueso y tiene una predilección por las vértebras de la columna, especialmente en las regiones torácica y lumbar. Afecta principalmente a jóvenes entre 10 y 30 años, con una mayor incidencia en hombres.
A pesar de su naturaleza benigna, el osteoblastoma vertebral puede crecer y ejercer presión sobre estructuras neurales cercanas, como la médula espinal y los nervios, provocando síntomas que van desde dolor persistente hasta déficits neurológicos. Según profesionales de la web Top Doctors, "los tumores cancerosos que se originan en la columna son poco frecuentes, pero la columna es un lugar común al que se diseminan otros tipos de cáncer". Como suele ser habitual en el diagnóstico de patologías, cada caso es único y diferente, por lo que, en esta ocasión, debe ser estudiado de manera particular.
En cualquier caso y, según los expertos, la clave está en un diagnóstico temprano ya que así hay más posibilidades de evitar complicaciones graves. Sin embargo, debido a la rareza de este tumor y a la inespecificidad de sus síntomas iniciales, su identificación puede ser algo complicada. En este sentido, es imporante que los profesionales de la salud consideren al osteoblastoma vertebral dentro del espectro de diagnósticos diferenciales al evaluar a pacientes con dolor de espalda persistente, especialmente en poblaciones jóvenes.
Características y síntomas del osteoblastoma vertebral
El osteoblastoma vertebral se manifiesta principalmente a través de un dolor de espalda constante y localizado, que no cede con el reposo y puede intensificarse durante la noche. A diferencia del osteoma osteoide, otro tumor óseo benigno con el que comparte ciertas similitudes histológicas, el dolor asociado al osteoblastoma no suele aliviarse con antiinflamatorios no esteroides.
Además del dolor, según publican en Mayo Clinic, los pacientes pueden experimentar rigidez y limitación en el movimiento de la columna. En casos donde el tumor comprime estructuras nerviosas, pueden presentarse síntomas neurológicos como debilidad, entumecimiento o alteraciones en la sensibilidad de las extremidades. La escoliosis dolorosa también es una manifestación común, presente en aproximadamente el 60% de los casos, y se considera de origen antálgico.
Es importante destacar que el osteoblastoma puede ser de variante clásica y agresiva. Esta última, aunque no suele provocar metástasis, puede comportarse de manera localmente invasiva, erosionando la cortical ósea y afectando tejidos adyacentes, lo que complica la manera de tratarla y aumenta el riesgo de recurrencia tras el tratamiento.
Diagnóstico y opciones terapéuticas
El proceso diagnóstico del osteoblastoma vertebral inicia con una evaluación clínica detallada y se complementa con diversas herramientas de imagen. Las radiografías simples pueden revelar lesiones líticas bien definidas, pero debido a la complejidad anatómica de la columna, es posible que pasen desapercibidas. Según MSD, "las radiografías de la columna vertebral son menos útiles porque solo muestran cambios en los huesos. Sin embargo, las radiografías obtenidas por otras razones pueden detectar la destrucción del hueso o la distorsión de los tejidos que rodean la médula espinal, especialmente si el tumor causa metástasis".
Por otra parte, la tomografía computarizada es especialmente útil para visualizar la extensión y localización precisa del tumor, mientras que la resonancia magnética destaca en la evaluación del edema óseo y de partes blandas circundantes. Sin embargo, la resonancia puede sobrestimar la extensión tumoral debido a la inflamación peritumoral, lo que subraya la importancia de interpretar sus resultados en conjunto con otros estudios.
El tratamiento de elección es la resección quirúrgica completa del tumor. En casos donde la localización del osteoblastoma dificulta una extirpación total, se pueden emplear técnicas como la cirugía radiodirigida, que utiliza sondas de detección y minigammacámaras para localizar con precisión el tumor y facilitar su eliminación efectiva. Esta técnica ha demostrado ser eficaz en la extirpación de osteoblastomas vertebrales, permitiendo una localización exacta y reduciendo el riesgo de daño a estructuras neurales cercanas.
Es fundamental un seguimiento postoperatorio estrecho, ya que, aunque la resección completa reduce significativamente el riesgo de recurrencia, esta puede presentarse, especialmente en casos de osteoblastomas agresivos o cuando la extirpación ha sido incompleta. La recurrencia puede variar entre el 10% y el 20%, dependiendo de diversos factores, incluyendo la extensión de la resección y la variante del tumor.
En situaciones donde la cirugía no es viable o el tumor presenta características agresivas, se han explorado otras modalidades terapéuticas, como la radioterapia. Sin embargo, su eficacia es limitada y su uso sigue siendo controversial debido al riesgo de transformación maligna, así como también otros efectos adversos.
En conclusión, el osteoblastoma vertebral, aunque raro, es un tumor que puede tener un impacto significativo en la salud y calidad de vida de los pacientes. La clave para un manejo exitoso radica en un diagnóstico temprano y un abordaje terapéutico adecuado, que incluya una resección quirúrgica completa y un seguimiento riguroso para detectar posibles recurrencias. La colaboración multidisciplinaria entre ortopedistas, neurocirujanos, radiólogos y oncólogos es esencial para optimizar los resultados y ofrecer al paciente la mejor atención posible.
Referencias bibliográficas.
MSD Manuals (2024, julio). Tumores vertebrales.
Mayo Clinic (2020, 14 de noviembre). Tumor de la médula espinal.
Top Doctors (2023, 21 de septiembre). Tumores de columna.
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