Betis: Una conjura que ahora debe ir más allá
Desde la derrota en el derbi de la primera vuelta la directiva marcó este partido en rojo
Pellegrini habló de “deuda saldada”, pero mira a objetivos mayores

Sevilla/Desde que en octubre el Betis perdió en Nervión el partido contra el Sevilla de esta segunda vuelta estaba marcado en rojo en el calendario. Al día siguiente de aquella derrota Ángel Haro, presidente del Betis, dio la cara con una declaración contundente, un mensaje claro que evidenciaba un antes y después. “Nos toca reflexionar y hacer autocrítica. Todo el mundo tiene que hacer más, empezando por el presidente, el cuerpo técnico y jugadores, para recuperar la mejor versión”, dijo.
Puede que fuera una simple pataleta o una forma de taparse ante la crítica y el enfado de los aficionados verdiblancos, pero lo cierto es que cara a este derbi las cosas se han hecho distintas y, aunque lo importante haya sido el rendimiento de los futbolistas, sin duda todo ha ayudado.
Y es que en un largo prederbi por el parón por los partidos de selecciones la directiva no ha parado de señalar la importancia del duelo más allá de los tres puntos en litigio. Todo lo contrario que Manuel Pellegrini, que no se ha salido nunca de su discurso de que los puntos sirven como el resto para pelear por objetivos ambiciosos, aunque después de cinco temporadas el técnico sí que habló de que había “una deuda” que saldar con los aficionados. “Se merecían esta victoria”, destacó el entrenador chileno, consciente de que estos partidos son “victorias o derrotas que duran cinco o seis meses”.
El entrenamiento a puerta abierta o el almuerzo de conjura de la plantilla con los directivos y antiguas leyendas de la entidad fueron algunas de esas iniciativas puestas en marcha para crear un clima en el que la hinchada se volcase con el equipo –ayuda la racha positiva de juego y resultados– y desde dentro se entendiera la importancia, más allá de los puntos en juego, de un derbi sevillano. “El derbi hay que afrontarlo mejor, cuando hay club, equipo, cuerpo técnico y no digamos afición para ello. Estamos haciendo la autocrítica necesaria para ver cómo podemos afrontar mejor este tipo de partidos”, afirmó Haro en octubre.
A tenor de cómo celebró la victoria la plantilla sobre el césped del Benito Villamarín el mensaje caló. Obviamente, se entendió que no eran sólo tres puntos más y había mucho que festejar y que sacar tras tanta tensión acumulada. Y no sólo con el triunfo en el bolsillo, sino que en determinadas situaciones en el campo se palpaba la concentración del plantel para no irse del choque. Isco, por ejemplo, pidió cabeza a Bartra cuando éste se encaró antes del descanso por un empujón sin balón de Vargas cerca del centro del campo; los compañeros cuidaban de un bisoño Jesús Rodríguez, centro de casi la mitad de las faltas del Sevilla en el primer tiempo; y Adrián se echó a llorar tras el pitido final.
La semilla está plantada y ahora es Pellegrini el encargado de hacer que siga brotando. Y ya ha empezado a hacerlo, desde el mismo domingo ya hablaba de “no parar”, ya que todavía queda trabajo por hacer “en busca de grandes objetivos”. “Lo más importante está por jugarse. Trato de inculcar que ganar el derbi no es el fin, sino un medio para alcanzar cota mayores”. Y el mensaje ha calado en un peso pesado en la plantilla comoIsco, quien tras el choque indicó que “los tres puntos permiten soñar con algo muy grande. El equipo se sobrepuso de situaciones complicadas cuando las cosas no salían bien y ahora soñar es gratis desde la máxima ambición”.
Y la ambición tiene dos caminos: pelear por un puesto que dé la clasificación para disputar la próxima Liga de Campeones y la Conference League. En Europa, tras el fiasco del pasado curso ante el Dinamo Zagreb, la directiva entendió que unos euros no pueden estar por encima de la afición y ya contra el Vitoria Guimaraes se vivió esa comunión necesaria para buscar “algo grande”.
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