Un maldito cambio de turno

J.muñoz / F. P. Ávila

01 de junio 2011 - 10:08

Sevilla/Carlos Parra Castillo no tenía que trabajar la noche del sábado, pero le cambió el turno a un compañero. Entraba a las once en La Alquería, el hotel de Burguillos en el que trabajaba. Salió con tiempo, sobre las diez de la noche, pese a que entre Castilblanco y Burguillos hay apenas 14 kilómetros. A las diez y veinte le llamó su mujer y se asustó porque no contestaba. "Ella me llamó a mí y yo le dije que no se preocupara porque iría conduciendo, pero ella se asustó. Luego vino un sobrino mío que venía por la carretera de Burguillos y se había cruzado con el accidente. Me dijo que era el coche de Ortega y un Altea. Le pregunté de qué color era el coche y me dijo que era el de mi amigo el Belga. Yo ya sabía que había muerto y a su mujer y a su hija tardaron más de tres horas en comunicárselo". Manuel Vázquez, amigo de la víctima y compañero de partido, relata así cómo se enteró de la muerte de Carlos Parra, conocido en Castilblanco como el Belga porque nació en Bélgica, adonde sus padres emigraron. Parra era licenciado en Comunicación Audiovisual, pero no había encontrado trabajo en algo relacionado con estos estudios. Era el encargado de preparar la imagen y el sonido en los actos públicos de Nueva Izquierda Verde Andaluza (NIVA), partido al que pertenecía y por el que su hija mayor, Sarah, concurría en la lista a las pasadas elecciones municipales. Los comunistas han gobernado históricamente en Castilblanco desde 1979, con Manuel Ruiz Lucas al frente, hasta que en 2007 fueron sucedidos en el PSOE. Ayer, en Casa León, el bar en el que se reúnen los comunistas, se echaba de menos a Carlos Parra. Manuel Vázquez y Pepe, a quien todos apodan Lenin, recordaban a su amigo y lamentaban que el Ayuntamiento de Castilblanco no haya enviado ni siquiera una corona de flores al funeral de éste. "Ni siquiera se han acercado a darle el pésame a la familia. Han hecho un paripé decretando tres días de luto, pero ni siquiera habían puesto las banderas a media asta hasta que no vinieron las cadenas de televisión ni tampoco tenían crespones negros", cuentan, recordando que la víctima de este accidente de tráfico fue despedida por el Ayuntamiento hace cuatro años -trabajaba en el teatro municipal- y todavía se le adeudaban unas cantidades de su despido. Una fotografía del Che Guevara preside una pared del bar. "Sácalo, que era su ídolo", dice Manuel. "¿Fotos de Carlos? Pues aquí ahora mismo no hay ninguna. Es que él era siempre el que hacía las fotos y salía poco en ellas". Del torero dicen que quieren que viva, que no le desean ningún mal, "pero que si ha cometido una imprudencia, que la pague".

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