
¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
El pregón de ‘Dom’ Gonzalo
La aldaba
No hay ordenanza para impedir el uso de las sillitas plegables en Semana Santa. Hay que confiar en la mano izquierda de los agentes de la Policía Local o en la de los denominados agentes cívicos que con buena voluntad consigan que el público sedente no tome la calle como el salón de su casa, sobre todo en zonas consideradas sensibles. Pero todo debe ser a base de sugerir, explicar y convencer al personal de que su comodidad provoca un problema de seguridad y dificulta que la gente vaya y venga por el centro en Semana Santa como siempre habíamos hecho. En la Plaza de España hemos comprobado que se ha acabado con el tablao de supuesto flamenco que los fines de semana vulgarizaba parte del monumento. Se han colocado carteles que recuerdan que ese tramo de la plaza es zona militar, por lo tanto es un área de seguridad donde solo está permitido el tránsito. ¡No se detengan, no se detengan! Está claro que la zona militar es la mejor de la Plaza de España. Siempre hemos expuesto que un uso cotidiano adecuado es la mejor fórmula para mantener el patrimonio histórico y que, en el caso del monumento de Aníbal González, la presencia del Ejército en parte del edificio ha sido siempre una garantía de mantenimiento, un modelo de éxito. Así deberían ser muchas calles y plazas en Semana Santa: áreas de seguridad donde solo se permita el tránsito, que resulta casi imposible enseñar a los más jóvenes a callejear y a conducirse por esas calles por las que no pasan cofradías, pero que son atajos extraordinarios para desplazarse: Compañía, Goyeneta, Morgado...
Hay que valorar muy favorablemente que la zona militar de la Plaza de España no priva de la visita turística en ningún caso. No se excluye al público. Solo impide que se permanezca en ella, porque está probado que quienes lo han hecho ha sido con fines como la venta ambulante (que se extendía por todo el espacio, militar o civil) o para celebrar números de cante y baile cada vez más sofisticados. Últimamente veíamos equipos de sonido y hasta tarimas de quita y pon. La zona militar de la Plaza de España es la mejor defensa del monumento, evita su chabacanización y mantiene limpia la zona. Da gusto pasear por ese tramo de plaza libre de contaminaciones visuales. Hay que dar las gracias al Ejército, ahora comandado por el teniente general Melero, jefe de la Fuerza Terrestre, por el esmero que pone en conservar ese gran trozo de monumento, ya sea por la fachada que da hacia el Parque o por la principal donde se conserva con acierto el rótulo de Capitanía General. La zona de tránsito obligado garantiza que es para el disfrute ordenado de todos.
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