
La aldaba
Carlos Navarro Antolín
La ciudad merece una Santa Justa mejor... y sevillana
La aldaba
Como sufrimos la idiotez de las categorías máximas por efecto de la cultura del Libro Guiness, hemos normalizado expresiones, informaciones y discursos que pontifican sobre lo mejor y lo peor con una naturalidad pasmosa. Una cosa son las guías y otra las categorías. Es muy útil saber dónde se puede orinar en el centro sin necesidad de entrar en un bar. Es una información de servicio, nunca mejor dicho. Hay una guía secreta de la que pronto daremos una versión actualizada, porque la última vez que la publicamos comenzó el control digital de acceso a los urinarios en algunos sitios. Pero es una estulticia, por ejemplo, pontificar sobre cuáles son las diez mejores ensaladillas, el bar más barato o no digamos la mejor panadería de España. ¡Pista que van los artistas! Hay que reconocer que resultan de gran interés las clasificaciones de los mejores bufetes de abogados. Con esas denominaciones de “asesoría boutique”, los términos acabados en “ing”, las fotografías estudiadísimas con el jefe sentado y ellas detrás, de pie, como secretarias ochenteras del Un, Dos, Tres; los trajes de raya diplomática, las piernas cruzadas y las estanterías de libros de lomos con letras doradas. Ah, y es fundamental la lamparita con la pantalla verde. ¡Qué maravilla! ¿Cuánto habrán soltado por estar en esa lista? Puestos a cultivar el género de la estulticia, ya decretamos un día que en el mejor velador de Sevilla nunca se sienta un sevillano. Está justo mirando a la Giralda (frente por frente que se diría en el habla local). Está tomado por turistas inteligentes que dan cuenta de su Aperol Spritz con vistas privilegiadas al alminar. Carlos Herrera nos llamó al orden porque dice que el bar es muy caro, que por eso no se sientan los sevillanos. Iremos a un cajero de la Caja San Fernando, de los que dan billetes de diez euros, para convidar pronto a una Mirinda en ese velador al próximo Hijo Adoptivo de Sevilla.
De lo que no hay duda es de que la mejor parada de bus de Tussam y del mundo entero está en la Plaza de la Contratación, casi en el comienzo de la calle Miguel Mañara. Se monta usted en el C5, la línea recuperada por el alcalde Oseluí, y en cuanto el chófer arranque tiene derecho a contemplar el Alcázar, la Catedral y el Archivo de Indias. Tres en uno. Una lección de diferentes estilo artísticos incomparable. El que pueda que mejore la visión desde esa esquina, que incluye el monumento a la Inmaculada antes de que el coche se meta por Santo Tomás. ¿Es o no es la mejor parada de bus de toda Sevilla y del planeta? Y encima en esos coches tan nuevos y cómodos que nos ha puesto el alcalde. ¡Si es que no valoramos lo que tenemos!
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