Tabarnia, una broma seria

El fundamentalismo independentista catalán no estaba preparado para un ataque con semejante guasa

30 de diciembre 2017 - 02:32

Los catalanes tienen muchas virtudes. Son maestros del marketing. Ejemplos hay muchos. Los mil heridos del 1 de octubre, sin ir más lejos. Hubo gente ensangrentada, como en cualquier intervención antidisturbios. Y se contó a bulto, ochocientos, mil… Hay otras referencias. Quien ideó la fuga de Puigdemont merece reconocimiento mundial, no en el campo de la ética, pero sí en mercadotecnia. Si se tienen en cuenta las expectativas, ha arrollado a Esquerra e incluso le ha robado su primogenitura independentista.

Y ahora, en el campo unionista se ha producido otro éxito marketiniano: la invención de Tabarnia, región compuesta por la provincia de Barcelona y parte de la de Tarragona que votan mayoritariamente contra el independentismo. Los propagandistas de Tabarnia han creado un argumentario copiado de la retórica soberanista. Unas forzadas raíces históricas celtas y romanas les llevan a sostener que "Barcelona is not Catalonia". Otro eslogan es "Cataluña nos roba". Está basado en un expolio fiscal: Barcelona paga un 32% más de lo que recibe de la comunidad autónoma y el 70% del PIB regional se produce en comarcas en las que el independentismo apenas llega al 40%.

Además de una burla, se trata de una seria advertencia al integrismo carlista, legitimista y tradicionalista de la Cataluña interior. La de los tractorcitos que invaden la diagonal los días de marcha indepe. La parte más productiva, más cosmopolita y bilingüe de Cataluña (Tabarnia) es unionista y la parte más pobre y menos poblada del Principado (Tractorluña) es mayoritariamente independentista. O sea, que no hay un solo pueblo, sino dos. Al menos dos naciones, aunque se pueden encontrar más. Afinando, se construirían mapas como quesos gruyeres, al estilo de Palestina o Bosnia Herzegovina. Todo es ponerse: ahí tienen al Condado burgalés de Treviño dentro de Álava, con un estatus que ha sobrevivido a tratos entre reyes, divisiones territoriales y provincialización de España.

Hay quien se toma la broma en serio. La Real Academia ha respondido a preguntas sobre el gentilicio de los habitantes de Tabarnia. Se inclina por tabarneses. Lo más divertido de esta guasa es que el fundamentalismo independentista no estaba preparado para un ataque semejante. Hasta Rufián, el jefe de los tonton macoute de ERC, se ha quedado desconcertado. Alguno de sus seguidores ha acertado a tuitear que Cataluña es indivisible, pero España no. Pero ese no era un lince del marketing. Seguro que no.

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