Francisco Andrés Gallardo

Herrera

Visto y Oído

18 de octubre 2017 - 05:00

Carlos Herrera se había tirado a la piscina de TVE porque encontró "garantías" en Zebra, la productora del Emmy Centro Médico. Él sabrá. Demuestra que es crédulo vistas las endebles garantías de ¿Cómo lo ves? En su debut ni fue ameno, ni moderno, ni interactivo (la aplicación naufragaba). Un error integral de planteamiento que merecería al menos una cancelación temporal. El formato no se ha trabajado bien. Ni siquiera se ha trabajado.

Tal vez el público esperaba de la voz de la Cope un registro similar al de la radio: combativo, con empaque, incisivo sin perder el humor. Sobre el papel se pensaba en ese plan pero en el plató se vino abajo porque ninguno de los seis contertulios podía estar a la altura. Por no mojarse en lo más espinoso, ni se humedecían. Chistes paniaguados, perfiles bajos y Herrera sacando el lado escatológico de la hora de los fósforos que se desbarraba en un espacio sin alma. Lo picantón (como preguntar si se fantasea en otro cuando se hace el amor) se convertía directamente en grosero. La actualidad terminaba de arrollar a ¿Cómo lo ves? hasta convertirlo en una anécdota grotesca.

En el prime time faltan debates y mesas vivas como sucede en otras franjas. Si ¿Cómo lo ves? no hinca el diente en asuntos afilados el público se frustra porque para naderías ya hay otras cadenas más juveniles que La 1. Lo de Cataluña es muy grave para que la pública se remita a los informativos y a un Informe Semanal desconcertante (remontándose a nuestro pasado romano para hablar del sentimiento nacional). Una preocupación honda no se puede debatir con el quórum de Carmen Lomana o César Cadaval y quedarnos con las reflexiones de Santiago Segura sobre la bandera. La propia actualidad vino a herir del todo. Con media Galicia ardiendo, La 1 estaba en el limbo y La Sexta, la del nervio por la actualidad, sesgos aparte, estaba con testimonios desgarradores, con Ana Pastor. Era una mala noche para debatir tonterías. Una vez más, ser influyente en la radio no significa enamorar en la TV.

stats