La imaginación como antídoto contra la realidad

José A. Ramírez Lozano y José María Carrasco publican 'La gotera de Marta' y 'El destino del Capitán Nadie'

José A. Ramírez Lozano y José María Carrasco, en la Feria del Libro.
José A. Ramírez Lozano y José María Carrasco, en la Feria del Libro.
B. Ortiz Sevilla

25 de mayo 2014 - 05:00

Marta, una niña con un oído finísimo, descubre que la gotera que cae dentro de una lata, en su habitación, está contándole historias con los ritmos diferentes con los que la lluvia percute en el metal: así sabe de la aventura de un hombre que encuentra un corazón en almíbar en un tarro de melocotones o la peripecia de otro que siente el mar en el pozo de su huerto. José A. Ramírez Lozano, narrador y poeta de larga trayectoria, propone en La gotera de Marta (Edebé) una deliciosa defensa de la imaginación y la palabra frente a la realidad. Los problemas de la vida asoman como telón de fondo -el padre de la niña está en paro-, pero Ramírez Lozano, que también ha publicado recientemente Vaca de España (Guadalturia), elude cualquier propósito de ser didáctico o de "hacer catecismo". "Yo no hago literatura con un propósito de enseñar, porque toda literatura enseña. Yo leí La isla del tesoro y no estaban allí los temas que se fomentan ahora en las obras infantiles, como la igualdad o la libertad, que evidentemente deben estar, pero de manera más disuelta, más sutil. Si un lector inteligente o un profesor rastrea en el libro de Stevenson descubrirá las cuestiones que importan en la vida. Cuántas veces hemos visto justificar la literatura por cuestiones que no son literarias, cuando le dan el Príncipe de Asturias a una autora por haber defendido, por ejemplo, a los indios. El jurado debería dar una razón literaria".

Otra propuesta del sello Edebé para esta Feria del Libro es la del sevillano José María Carrasco, que publica con El destino del Capitán Nadie la tercera parte de esta serie centrada en este animador de fiestas infantiles al que el azar convierte en defensor de sus conciudadanos. Un personaje que por su "paralelismo con Batman, por aquello de ser un superhéroe aparentemente sin poderes", despierta dudas en los lectores. "Me preguntan mucho si es un superhéroe o no, aunque creo que se merece ese título. Pero estaría al final de la cola...", reconoce sobre un protagonista que, también, dice, podría definirse como un "superantihéroe" con cuya normalidad y cuya torpeza se identifican los lectores. Quizás porque Carrasco, de quien sus allegados esperaban "una epopeya intergaláctica, que era lo que más me pegaba", volcó en este hombre común inesperadamente inmerso en grandes empresas sus insatisfacciones y anhelos. "Cuando escribí Capitán Nadie estaba en un momento muy bajo de ánimo, y fue mi pequeña venganza personal contra la realidad", dice sobre una serie que en esta ocasión aborda la corrupción inmobiliaria. "Es el Capitán Nadie, no va a luchar con el Doctor Octopus. Tendrá que lidiar con políticos o constructores corruptos", comenta un autor que retrata en sus ficciones "sitios reconocibles de Sevilla, pero la diana está con el nombre cambiado. En el primer libro todo el mundo reconocía el centro de la ciudad, en el segundo las Tres Mil Viviendas y en el tercero el Aljarafe. Y podía haber hablado en este libro de otros temas como el escrache, pero también hay que ponerle freno a la realidad".

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