Tensiones y lirismo en Mahler

ROSS. 11º de abono GS | Crítica

La 3ª de Mahler de la ROSS en el Maestranza.
La 3ª de Mahler de la ROSS en el Maestranza. / Marina Casanova

La ficha

Sinfónica de Sevilla

**** 11º programa de abono del ciclo Gran Sinfónico. Solista: Astrid Nordstad, mezzosoprano. Mujeres del Coro de la Maestranza. Escolanía de Los Palacios. ROSS. Director: Marc Soustrot. Programa: Sinfonía nº3 en re menor de Gustav Mahler. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 22 de junio. Aforo: Dos tercios de entrada.

Ocho conciertos de abono después, volvió la ROSS al Gran Sinfónico del Maestranza con un Mahler colosal, el de esa 3ª Sinfonía que dura casi dos horas y requiere unos 150 intérpretes en escena, esa sinfonía en la que el compositor austriaco hace representar su peculiar visión de la Creación, sostenida en un panteísmo que es a la vez consolador y magnificente.

Soustrot cargó en el arranque las tensiones con unas trompas y unos contrabajos que marcaron extraordinariamente los acentos, dejando desde el principio la sensación de que asistiríamos a una interpretación de extremados y acerados contrastes, con unos metales refulgentes que dieron a ese extensísimo primer movimiento un aire de impetuosa marcialidad, que será la que acabe imponiéndose en el final, aunque entre medias haya espacio para un lirismo delineado casi a plumilla, con excelentes participaciones solistas. El aire de pastoral del segundo movimiento fue construido a partir de la melodía inicial del oboe y en el tercero la agitación del final resultó compatible con una claridad admirable y un juego misterioso y sensual con la trompa de postillón colocada fuera de escena. La mezzo noruega Astrid Nordstad mostró una pasta oscura y un fraseo delicado y maravillosamente proyectado. Impecables los coros. El Adagio final, una de las cumbres de todo el arte mahleriano, se levantó con precisión desde la profundidad de la cuerda (muy cálidas y presentes las voces medias) hasta el liberador crescendo final.

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