La duquesa de Medina Sidonia fallece a los 71 años en su palacio de Sanlúcar

Era Grande de España y se caracterizó por su rebeldía y su compromiso con la cultura y la historia · Con anterioridad, la 'duquesa roja' había contraído matrimonio con la secretaria de su Fundación

Retrato de la duquesa de Medina Sidonia, en su palacio de Sanlúcar.
Retrato de la duquesa de Medina Sidonia, en su palacio de Sanlúcar.
F. J. Franco/ Redacción / Sanlúcar

08 de marzo 2008 - 05:00

Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, falleció ayer, hacia las siete de la tarde, en su residencia oficial del Palacio Ducal de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). La duquesa sufría desde hacía tres semanas una grave neumonía de la que estaba siendo tratada. Las exequias se celebrarán mañana a partir de las diez de la mañana en la Parroquia de Nuestra Señora de la O de Sanlúcar.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo nació en Estoril (Portugal) el 21 de agosto de 1936. Era la XXI Duquesa de Medina Sidonia, la Casa ducal más importante de España por ostentar el primer ducado hereditario que se concedió (1445), y de otras muchas Casas como la de Montalto de Aragón, Duquesa de Fernandina y Princesa de Montalbán, Marquesa de Villafranca del Bierzo y Marquesa de los Vélez. Era tres veces Grande de España y ostentaba, además, 12 títulos reconocidos por el Cuerpo de la Nobleza Italiana. La Diputación de Cádiz iba a reconocerla el próximo 19 de marzo con el título de Hija Predilecta de la Provincia, que ahora se le entregará a título póstumo.

La noticia de su fallecimiento, que se fue difundiendo con tanta rapidez como discreción a lo largo de la tarde-noche de ayer, provocó una enorme consternación en Sanlúcar. El Palacio Ducal de Medina Sidonia, propiedad de la Fundación, contiene el archivo privado más importante de Europa, además de una hospedería y una cafetería. Todo este conjunto cerró ayer sus puertas al público.

La alcaldesa de Sanlúcar, Irene García, acudió acompañada de otros representantes municipales a la residencia de la duquesita, como era conocida popular y cariñosamente en esta localidad.

El Consistorio difundió anoche un comunicado para lamentar en nombre de la Administración local y de la Fundación "la irreparable pérdida" de la duquesa, una mujer verdaderamente respetada y apreciada en todos los ámbitos de la sociedad sanluqueña, más allá de la particular admiración que le profesaban los profesionales y amantes de la historia y la cultura. El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial.

Aristócrata atípica y polémica, la duquesa contrajo matrimonio en 1955 con José Leoncio González de Gregorio y Martí, con quien tuvo tres hijos; era historiadora, conservadora del preciado archivo ducal y escritora de numerosas publicaciones. Pese a su condición nobiliaria, mantuvo toda su vida unos férreos ideales republicanos. Fue miembro del PSOE a raíz de su lucha antifranquista, lo que la llevó a ser encarcelada en los años 60 en la cárcel de Alcalá de Henares, siendo conocida desde entonces en España como la duquesa roja.

Según ha podido saber este periódico, horas antes de su fallecimiento, la duquesa contrajo matrimonio in artículo mortis (cuando uno de los cónyuges se encuentra en riesgo de muerte) con la secretaria de la Fundación Casa de Medina Sidonia, creada en el año 1990. El artículo 9 de los estatutos de esta entidad establece que al fallecimiento de Luisa Isabel Álvarez de Toledo la sucederá en el cargo de presidenta, con carácter vitalicio, la actual secretaria vitalicia, Liliane María Dahlmann, quien "hace muchos años que trabaja y se ocupa de esta fundación".

Las muestras de dolor iban anoche unidas al reconocimiento de la duquesa como una personalidad del mundo de la cultura de primera magnitud. El abogado Manuel Jesús Barba Calvo, amigo de la familia y miembro del Patronato de la Fundación, destacó que "la duquesa dedicó toda su vida a la cultura, la investigación y la difusión histórica. Que el Archivo Ducal, que recoge gran parte de la historia de Andalucía desde el siglo XI hasta la actualidad, esté a disposición de todo el mundo se lo debemos a ella. Su obsesión era hacer la historia conocida por todos. Su filosofía de vida era que, conociendo la historia, se podían prever los desastres en el futuro".

Barba Calvo confirmó que la Diputación de Cádiz y la Junta de Andalucía se han comprometido a formar parte del Patronato de la Fundación, lo que permitirá asegurar el futuro de la institución.

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