Ética y estética del trabajo
Joven Orquesta Barroca de Sevilla | Crítica

La ficha
Joven Orquesta Barroca de Sevilla
*** JOBS. Solistas de la OBS. Solista y director: Raúl Teo Arias
Programa: Augurio de Victorias
Pietro Antonio Locatelli (1695-1764): Introduzione teatrale Op.4 nº4
Giacomo Facco (1676-1753): Concierto para violín en mi menor Op.1 nº1
Antonio Vivaldi (1678-1741): Concerto grosso en re menor Op.3 nº11 RV 565
Arcangelo Corelli (1653-1713): Concerto grosso en do mayor Op.6 nº10
Georg Friedrich Haendel (1685-1759): Concerto grosso en sol mayor Op.6 nº1 HWV 319
Lugar: Espacio Turina. Fecha: Domingo, 11 de abril. Aforo: Casi lleno (sobre una oferta de 199 butacas).
En su conmovedor Mortal y rosa, escribía Francisco Umbral: “Creo en la estética del trabajo, siempre superior a la estética del juego, y no digamos a la estética del ocio”. Cuando desde la política se proponen modelos educativos que igualan por la base y hasta el llegar a unos objetivos deseables lo convierten en opcional o escuchamos a figurones (también políticos, qué casualidad) que se permiten despreciar el trabajo desde sus siempre excesivos altavoces públicos, créanme que regocija ver a un grupo de jovencitos reunidos en el objetivo común de hacer música con rigor, porque ello requiere disciplina, humildad y esfuerzo, valores que cualquier sociedad que quiera prosperar debería defender por encima de ideologías e intereses particulares.
Algunos de estos chicos se dedicarán profesionalmente a la música y otros, no, pero eso no importa ahora demasiado. Esta escuela de perseverancia, aplicación, afán de superación y mejora personal los prepara para cualquiera que sea su dedicación en el futuro. Como muy bien dijo Ventura Rico en su breve pero emotivo parlamento esta es ya su victoria. Porque es el camino lo verdaderamente importante de un proyecto como este de la JOBS que desde hace once años viene defendiendo y dirigiendo de forma admirable Valentín Sánchez Venzalá.
En ese camino se ha cruzado esta vez el mexicano Raúl Teo Arias que además de tocar con brillantez como solista un espléndido y desconocido Concierto de Giacomo Facco dirigió al grupo desde el puesto de concertino para conseguir una pulcra claridad de planos y un empaste más que notable (por momentos, como en la Allemande de Corelli, me pareció milagroso), en lo que sin duda también influyó la presencia de los Solistas de la OBS en los primeros atriles de cada sección. Siguiendo a sus maestros, los jóvenes frasearon y articularon con sentido, especialmente en los tiempos rápidos, fugados o no, se permitieron lucir matices dinámicos con aceptable soltura e incluso alcanzaron a hacer de un Lento de Vivaldi un bellísimo instante de temblor y poesía.
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