El rodaje de 'Flamenco, flamenco' llega a su recta final con Sara Baras y Paco de Lucía

Las alegrías que interpretó ayer la bailaora dan paso hoy a la soleá inédita que tocará el guitarrista algecireño · Niña Pastori, junto a Tomatito, rinde homenaje a Camarón en el musical con 'La leyenda del tiempo'

La gaditana, con el traje rojo que ella misma ha diseñado, durante un momento de su actuación para la película.
La gaditana, con el traje rojo que ella misma ha diseñado, durante un momento de su actuación para la película.
Patricia Godino / Sevilla

11 de noviembre 2009 - 05:00

Las entrañas del antiguo Pabellón del Futuro sonaban ayer por alegrías. Sobre el set de rodaje, seis enormes paneles con reproducciones de los cuadros que convirtieron a Julio Romero de Torres en el mejor retratista de la mujer andaluza, de fondo la luna se alza entre un bosque de árboles pintados en un enorme lienzo y en el centro del escenario la inconfundible figura de Sara Baras, vestida con un traje rojo clavel que desvelaba una etérea anatomía. La gaditana participó ayer en la filmación de uno de las escenas de la película Flamenco, flamenco, que, bajo la dirección de Carlos Saura, concluye este fin de semana. "Parece mentira que ese cuerpo tan frágil pueda desbordar tanta energía", piropeaba Carlos Saura tras la presentación a los medios de un rodaje en el que se ha sorprendido "de la cantidad de talento" que hay en Andalucía. Y lo dice quien se define como "un enamorado del flamenco", pero "no un experto, en contra de lo que la gente cree". Un enamoramiento, y casi una pasión, que le viene desde niño: "Recuerdo con cuatro o cinco años, durante la Guerra Civil, a milicianos cantando por las calles de Madrid. Era -dice- un cante popular" que, a diferencia de otras músicas populares "no se ha quedado en el folclóre y ha evolucionado".

Y ése ha sido el objetivo de Flamenco, flamenco, la película musical que esta semana llega a su recta final tras seis semanas de rodaje: "Mostrar la evolución de los cantes, bailes y músicas de este hermoso arte". Delante de la cámara del cineasta y fotógrafo y bajo la atenta mirada del cinematógrafo Vittorio Storaro, han desfilado artistas que representan la nueva generación de flamenco, caso de figuras como Miguel Poveda, Dorantes, Farruquito, Eva Yerbabuena o Arcángel. Participa también en el proyecto Niña Pastori que, junto a Tomatito, interpreta La leyenda del tiempo de Camarón en el que es, para Saura, un "homenaje muy justo a quien tanto aportó al flamenco"; o la jovencísima bailaora malagueña Rocío Molina, que confesó que es una admiradora de la estética de Saura desde que vio Flamenco con apenas ocho años. A este plantel de artistas se une hoy el maestro Paco de Lucía, que tocará para la ocasión "una soleá inédita", según el director. El algecireño y Manolo Sanlúcar son de los pocos artistas que repiten de la nómina que integró la célebre Flamenco hace 15 años, primer proyecto en común del cineasta aragonés con el maestro Storaro, entonces con la producción de Juan Lebrón, el artífice del encuentro entre ambos en Kioto.

Con la llaneza que lo caracteriza, Storaro, un mago de la luz con tres Oscar en su haber, ha puesto la nota de humor a la rueda de prensa: "Carlos es capricornio, como mi mujer, con la que llevo casado 45 o 50 años. Por eso nos compenetremos tan bien", bromeó. "Para nosotros, el cine es una aventura", define Saura en relación a la "improvisación" con la que ambos disfrutan trabajando: "Aunque tengamos todo escrito, dibujado, luego vamos a hacer algo distinto porque no queremos ser ilustradores de nuestras propias ideas, queremos mostrar la viveza del flamenco", explica. Una vitalidad de lo jondo que, visualmente, tendrá su apoyo en las 40 reproduccciones pictóricas que se han utilizado como parte de la escenografía. "Es el proceso natural en la evolución visual", valora el italiano , que explicó que ha pasado de una visión del flamenco "casi abstracta" -en el primer Flamenco la escenografía se limitaba a paneles de colores neutros- a una "visión barroca" y "arriesgada" en esta secuela. La estética del plató remite además a la noche, "el ámbito donde -según Saura- se ha desarrollado el mundo flamenco".

Con un presupuesto de algo más de cuatro millones de euros, la película tiene previsto estrenarse en septiembre del año que viene.

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