Muere Paco Baena, uno de los grandes maestros de la Abogacía
El brillante penalista ha fallecido esta tarde en su domicilio de Sevilla víctima del cáncer contra el que luchaba desde hace años
"El ejercicio de la Abogacía es apasionante, nunca dos casos son iguales", aseguró en la última entrevista concedida a este periódico
El penalista recibió el año pasado la Medalla al Mérito de la Abogacía tras más de 58 años de ejercicio profesional

Ha muerto uno de los grandes maestros de la Abogacía española. Francisco Baena Bocanegra (Coín, Malaga, 1942) ha fallecido esta tarde en Sevilla víctima del cáncer contra el que luchaba desde hace varios años. Abogado brillante, genuino, creó una escuela propia con fieles discípulos. Paco Baena se ha ido sin abandonar su amada profesión, la que ha ejercido con enorme prestigio, como una religión, hasta el último momento de su vida, tras más de 58 años de ejercicio profesional.
Uno de los fuertes de Paco Baena era su brillante exposición en los juicios, con una oratoria fresca y un tono profundo. Todavía recuerdo cómo en muchas ocasiones recordaba en la Sala aquella máxima de "más vale cien culpables en la calle que un inocente en prisión", un aforismo popularizado por Benjamin Franklin pero que había sido creado en el siglo XV por el jurista inglés William Blackstone. Sus alegatos e informes en la sala de vistas siempre eran espectaculares, plagados de emoción -y también de titulares-. Siempre dispensó un trato exquisito a sus compañeros y también a los "plumillas" de tribunales, a los que siempre atendió con una sonrisa sincera.
La clave de su éxito era bien simple: "Trabajo, trabajo y trabajo, y cuando terminas, te das cuenta de que aún te queda algo por hacer", decía un letrado que se levantaba cada día a las cinco de la mañana. A lo largo de su impecable trayectoría intervino en más de 17.000 casos, muchos de ellos de gran repercusión mediática. Siempre estuvo más cómodo ejerciendo de abogado defensor que de acusación. Los casos Juan Guerra, Ollero, Arny, Mercasevilla, la macrocausa de los ERE, el doble crimen de Almonte y el más reciente del asalto en el chalé de la cantante María del Monte e Inmaculada Casal son sólo algunos ejemplos de una interminable lista.
El juez de Menores Manuel Rico Lara, el duque de Feria, el ex juez Baltasar Garzón, el ex jefe del gabinete jurídico de la Junta Francisco del Río o el futbolista Rubén Castro, entre muchos otros, tuvieron la suerte de estar representados por un letrado de la talla de Baena Bocanegra porque, sinceramente, cuando uno se acerca al mundo de la Justicia hay dos aspectos claves que pueden influir decisivamente el resultado del pleito. Uno es, evidentemente, el juez que te toque en reparto, pero el otro, quizás el más decisivo, es el abogado que te representa. Y Paco Baena siempre era una garantía. También defendió a políticos -a Pedro Pacheco y su famosa frase de la Justicia "es un cachondeo"- y a personajes del mundo del corazón, como María José Campanario, en el juicio de la operación Karlos.
Antes del juicio de los ERE apuntó que los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán iban a ser absueltos porque "no tuvieron nada que ver" y aunque fueron inicialmente condenados, al final el Tribunal Constitucional ha acabado amparando a los ex altos cargos y anulando las sentencias, a la espera de que se dicte una nueva resolución.
Baena Bocanegra lo fue todo en el mundo de la Abogacía e incluso en 2018 probó suerte al presentarse como relevo de José Joaquín Gallardo, el eterno decano del Colegio de Abogados de Sevilla. No logró el triunfo, quizás porque su éxito profesional también generaba ciertas envidias en la profesión en aquellos precisamente que no estaban a la altura de su brillantez.
Una de sus últimas intervenciones públicas fue en diciembre pasado, cuando pronunció una conferencia magistral en la Real Academia de Medicina de Sevilla, donde disertó sobre el fenómeno de La responsabilidad penal en la medicina en equipo, un desafío jurídico.
La medalla al mérito de la Abogacía
Hace menos de un año, en mayo de 2024, recibió la Medalla al Mérito en el Servicio de la Abogacía, en un acto en el que abarrotó de compañeros y amigos el salón de actos del colegio de la calle Chapineros y donde evocó algunos detalles de su extensa biografía, como cuando en febrero de 1967 tomó la decisión de dejar de preparar las oposiciones a judicatura -era precisamente hijo de un juez- para ejercer como abogado, tan sólo un año después de haberse licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. "En esta profesión nadie es más que nadie, como me enseñaron grandes abogados en mis principios", reconoció Baena cuando recibió este homenaje.
Con motivo de la entrega de la medalla, concedió la última entrevista que dio a este periódico, en la que confesaba que el ejercicio de la Abogacía para él era "apasionante", porque "nunca dos casos son iguales".
Esta era la última de una larga serie de distinciones para Baena Bocanegra, que en 1997 fue premiado con la Cruz de San Raimundo de Peñafort, en 2007 recibió la medalla de honor del Instituto de Reales Academias de Andalucía y en 2016, con el socialista Juan Espadas como alcalde de Sevilla, fue honrado por el Ayuntamiento con la medalla de la ciudad. Con motivo de aquel acto, el Consistorio destacó que el nombre de Baena "está vinculado a los más destacados casos judiciales de las últimas décadas de nuestro país, una trayectoria de más de 50 años de ejercicio que lo han convertido en un profesional de referencia y respeto en el mundo penalista y judicial".
También era miembro de la Asociación Internacional de Derecho Penal desde 1984 y ayudó a fundar la Unión Española de Abogados Penalistas (UEAP), de cuya junta directiva formaba parte.
Además de su excelente trabajo, que le hizo ganar juicios aparentemente imposibles a lo largo de un currículum inabarcable de millares de casos, Baena Bocanegra impartió centenares de charlas en las que ha dejado toda su sabiduría. Una de sus máximas es que la Justicia “es inconcebible sin un abogado que sirva de contrapeso y diga que no se puede condenar así porque sí”, dijo en otra ocasión. “No hay Justicia verdadera sin la presencia necesaria de un abogado”, solía aseverar el penalista, que siempre defendió la Justicia con mayúsculas y la labor del letrado.
En la historia de la Abogacía siempre divisó tres líneas maestras: el compromiso con la sociedad, la adaptación a la realidad procesal y la creatividad del abogado para defender a su cliente dentro de la legalidad. Y para ello, reconocía era muy importante la formación, es el "primer decálogo de la actuación diaria de un abogado".
Sobre la relación entre el cliente y el abogado, Baena Bocanegra siempre defendió no sólo las obligaciones del letrado, sino también las del cliente y ahí destacaba la independencia del abogado para establecer "la estrategia de defensa".
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha destacado en su cuenta oficial de X la figura del penalista y ha trasladado su más sentido pésame a sus familiares y allegados de un abogado que, según ha dicho, "llevó a Sevilla en el corazón hasta el último de sus días".
El Colegio de Abogados de Sevilla también ha lamentado el fallecimiento del que ha calificado como un "gigante del Derecho y una leyenda de la Abogacía Española". La junta de goobierno de la institución de la calle Chapineros ha expresado su profundo pesar por el fallecimiento de Francisco Baena Bocanegra, "eminente abogado y figura destacada de la Abogacía española", y que deja un "legado imborrable en la Abogacía sevillana y española. Su pasión por la defensa de los derechos fundamentales y su dedicación servirán de inspiración para las futuras generaciones de abogados", ha añadido.
En una entrevista con el Consejo General de la Abogacía, Paco Baena dejó otra perla: "Me considero un buen currante que tiene la suerte de hacer lo que le gusta. Muchas veces he oído comentarios de colegas que con el mayor cariño me atribuyen una especial suerte. Siempre respondo que es verdad. Yo me levanto a las cinco de la mañana todos los días y me siento a trabajar en mi mesa, mientras la espero, y unas veces la suerte me visita y otras ni aparece. No importa, yo sigo trabajando convencido de que en algún momento volverá a aparecer", reflexionaba.
Con Paco Baena, la Abogacía sevillana pierde a uno de sus grandes maestros de las últimas décadas. El funeral se celebrará este jueves, 3 de abril, a las 13:00 horas, en el tanatorio de la SE-30.
Una de sus múltiples anécdotas en su dilatada carrera
No quisiera cerrar este obituario sin recordar una de las múltiples anécdotas que Paco Baena recopiló a lo largo de su dilatada carrera y que nos contó con motivo de la publicación del libro De Juzgado de Guardia... A un ciudadano de etnia gitana se le ofreció un ilustre penalista como abogado sustituto porque un juzgado no podía celebrar el juicio ya que faltaba el letrado de la defensa. Se trataba de un juicio por un pequeño robo. Aprovechando la presencia de Francisco Baena Bocanegra, que debía asistir a otro procesado, los magistrados le plantearon a este acusado la posibilidad de que, para evitar la suspensión del juicio, este letrado representara al procesado, dado que los hechos no revestían una especial gravedad y un leve vistazo del abogado a la causa bastaría para plantear la defensa.
El letrado accedió a la petición de la Sala, y sólo puso como condición que se le comunicara al procesado, para que éste manifestara si estaba conforme con el cambio de abogado. Dicho y hecho. El agente judicial se dirigió al procesado para ofrecerle los servicios del letrado, convencido de que aceptaría de inmediato:
—¡Hoy estás de suerte! Aunque tu abogado no ha venido, te puede defender uno de los mejores letrados de España. Se llama Bocanegra, ¿lo conoces? —dijo el agente.
En ese momento, el gitano se revolvió súbitamente y le espetó:
—¿Defenderme a mí un abogado que se llama Bocanegra? Ni mijita —y haciéndose de cruces, rumiaba—. Maera, maera...
De esta forma, el acusado se negó a que le representara el célebre abogado, a quien no obstante se acercó posteriormente para manifestarle:
—Discúlpeme, señor abogado. Yo no tengo nada contra usted, pero es que ese apellido... ¡tiene un vahío y un mal fario!
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