Los críticos buscan un acuerdo político para evitar el choque

Los dos bandos tachan de ilegítimas las decisiones del contrario Los contactos para rebajar la tensión han sido infructuosos

Los críticos buscan un acuerdo político para evitar el choque
Los críticos buscan un acuerdo político para evitar el choque
J. M. M. P. Madrid

30 de septiembre 2016 - 13:30

Calle Ferraz, Madrid, sede federal del PSOE, nueve de la mañana. Si no media un acuerdo político que se buscaba anoche para superar la diatriba estatutaria, los socialistas se reúnen esta mañana con posturas tan enfrentadas que ni siquiera acuden a la misma cita. A la misma hora y en el mismo sitio, pero para asuntos diferentes. Para los críticos, liderados por Susana Díaz y otros cinco presidentes autonómicos, la Ejecutiva de Pedro Sánchez está inhabilitada desde que se quedaron vacantes más de la mitad de sus puestos; por tanto, la convocatoria de un Comité, el de hoy, para discutir la fecha del congreso extraordinario los días 12 y 13 de noviembre, con primarias el 23 de octubre, no se atiene a la legalidad. Así lo expresaron tres de los cinco miembros del comité de garantías, entre los que está la consejera andaluza de Hacienda y Administración Pública, María Jesús Montero.

Lo que queda de la Ejecutiva se ha constituido como "Ejecutiva en funciones", y está dispuesta a conducir la reunión de hoy. Los estatutos indican que, tras la confirmación de estas vacantes, el Comité se debe reunir para decidir la fecha de un congreso extraordinario donde se elija a la nueva dirección. De tal modo que los opositores van esta mañana a Ferraz sin reconocer la autoridad de la Ejecutiva, pero sí dispuestos a abordar cómo y cuándo convocar ese congreso.

El Comité Federal se espera tan tenso que la dirección de Ferraz no quiere dejar entrar en la reunión a los miembros de la Ejecutiva dimisionarios, como Micaela Navarro o de Antonio Pradas. Son miembros natos por su puesto en la dirección, pero han salido de ella. Pero lo mismo podrían aducir los críticos sobre Pedro Sánchez o su número dos, César Luena. Ante previsibles protestas, Ferraz ha solicitado a la Delegación del Gobierno en Madrid que aumente los dispositivos policiales de seguridad, cuyos vehículos ocupaban anoche buena parte de la calle. La petición se realizó como "Ejecutiva en funciones".

Los críticos lanzaron por la tarde "algunos anzuelos" a Ferraz en busca de ese "acuerdo político", pero las condiciones no son aceptadas. La dirección de Sánchez no admite su defenestración y, a su vez, el aplazamiento del congreso. Sería una derrota sin condiciones. Los oficialistas, por su parte, han recurrido a algunos notables del PSOE, con experiencia en otras gestoras, para abrir una nueva vía, pero a última hora de anoche no se había registrado ningún avance. Las noches de congresos son un terreno propicio en el PSOE para las largas negociaciones, de tal modo que no hay que descartar alguna aproximación para salvar la discordia in extremis.

No obstante, hay unos elementos comunes que ambos saben que debe solucionar. Hay que acordar la fecha del congreso y, en especial, y esto es lo más problemático, quién dirige al PSOE hasta entonces, si una gestora, o como finalmente se denomine, un grupo pequeño de hombres y mujeres "neutros", cuya labor sería sólo de gestión, o la parte de la Ejecutiva que está en funciones. Esto es de especial importancia, porque todos saben que quien controla al PSOE desde Ferraz tiene más oportunidades de ganar en unas primarias. Esa es la pelea no revelada.

Los críticos querían que el presidente de Asturias, Javier Fernández, condujese la gestora; es una persona respetada en el partido, pero es un crítico. No significa que la gestora, o la comisión política como se ha llamado en otras ocasiones, decida la política del PSOE respecto a la gobernabilidad del país, sólo son unos organizadores. No, la abstención a Rajoy u otra salida, como el Gobierno alternativo, la decidiría el Comité Federal en otra reunión, éste es el órgano decisorio del PSOE en estos momentos para casi todo.

Lo primero que debe hacer el PSOE es, en efecto, poner fecha a un nuevo congreso para elegir a la dirección. Los críticos abogan por que éste no se celebre hasta que España cuente con un Gobierno. Ésta ha sido, hasta ahora, la postura del Comité Federal; por tanto, es la vigente. Pedro Sánchez, sin embargo, quiere convocarlo ya, el 23 de octubre unas primarias para elegir al líder y el 12 y 13 de noviembre, el congreso. Uno de los escenarios es que se vote la propuesta y sea rechazada por los críticos si son mayoritarios; otro es que ni siquiera se admita, y los opositores fuercen una votación para desautorizar a la Ejecutiva.

Es más, otra de las posibilidades es que se presente una moción de censura contra la dirección, pero sería una contradicción promover esta acción contra un órgano que se considera inhabilitado. Para la moción se necesita que sea solicitada por el 20% de los miembros, y se gana si alcanza la mayoría absoluta. En ese caso, el secretario general cesa.

Para esta mañana, no está previsto que hable Pedro Sánchez, ya que no hay informe del secretario general. El único punto en el orden del día de la "Ejecutiva en funciones" es tratar la fecha del congreso extraordinario. Ni siquiera se sabe si los miembros de la Ejecutiva se sentarán en los lugares habituales, en una tarima sobre el pleno. Ferraz seguía ayer cerrado como un búnker, con las persianas bajadas, los vigilantes en las puertas y los periodistas en la calle.

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