Conchita: "Si ahora mismo me pusiera a hacer reggaetón nadie se lo creería"

CONCHITA | CANTANTE

La intérprete actuará el próximo 24 de agosto en el ciclo de Las Noches Icónicas en Meliá Sevilla para presentar su séptimo disco, 'La bola de nieve'

La cantante Conchita.
La cantante Conchita. / M. G.

La cantante Conchita (Helsinki, 1980) se subió por primera vez al escenario de la ya extinta Sala Montacargas en Madrid a los 18 años. Sin embargo, no sería hasta cinco años después, en 2007, cuando la intérprete protagonizó un boom gracias a su primer álbum Nada más con canciones que todavía resuenan en la memoria de los adolescentes de la época como Nada que perder. 16 años después, ha grabado siete álbumes y ha compuesto un sinfín de temas para compañeros de la talla de David Bisbal. El próximo 24 de agosto visitará el ciclo de Las Noches Icónicas en Meliá Sevilla para presentar su último y séptimo disco que lleva el nombre de La bola de nieve. Hasta el 1 de marzo de 2024 no volverá a Andalucía, concretamente a La cochera Cabaret en Málaga.

–Nació en Helsinki y ha vivido en Rusia, en Francia, en Alemania y finalmente aquí en España. ¿Cómo es vivir con una maleta a cuestas?

–Estuve en todos esos sitios hasta los 14 que ya me quedé aquí. El inicio de mi vida fue muy cambiante y además cuando eres niños te afecta bastante el trasladarte cada tres o cuatro años de colegio.

–¿Han tenido alguna influencia todos estos enclaves en su música?

–Sí. Viví en Burdeos (Francia) desde los seis hasta los 14 años y durante esa etapa mi padre ponía mucha música francesa en el coche de camino al colegio. Ahí ya pensaba que era increíble hacer canciones y contar historias que te permitieran viajar a otro lugar y estar con otras personas. Eso se me quedó de alguna manera. Los primeros temas que escuché de pequeña tenían mucho mensaje y cuando acababan te hacían pensar y sentir. Es lo que he intentado hacer con mis composiciones. Supongo que de cada sitio se va quedando algo, porque si no sería un poco triste.

–¿A qué edad empezó su carrera?

–A los 18 fue la primera vez que me subí a un escenario. Recuerdo que era súper tímida y me tomé siete valerianas para soportar ese momento, porque me daba muchísima vergüenza. Mi primera discográfica me fichó cuando tenía 23 años y empecé a grabar con Juan Luis Giménez de Presuntos Implicados.

–Con su primer disco, Nada más, consiguió un éxito rotundo y fue un auténtico boom. ¿Estaba preparada?

–No y, de hecho, estaba más preparada para que no pasara nada. Fue muy bonito, pero si te soy sincera me habría gustado que hubiera llegado un poco más tarde, con el tercer disco por ejemplo. Fue muy de golpe y yo tardo demasiado en procesar las cosas. Disfruté mucho, porque no hay cosa que me guste más que subirme encima de un escenario, pero es verdad que fue muy repentino.

–Después de este disco ha sacado siete álbumes más, ¿cómo ha sido su evolución?

–Como en todas las personas, el paso del tiempo hace que crezcas, que madures y que pongas el foco en otros lugares. A lo largo de este tiempo me han pasado muchas cosas. He tenido buenos momentos en mi carrera y otros muy malos, que esto no se suele decir, pero es la realidad. Además, es muy difícil remontar y cuando lo consigues es muy gratificante. Desde que publiqué El viaje, en 2020, estoy disfrutando mucho de la respuesta del público. En este momento de mi trayectoria sé muy bien lo que quiero, cómo lo quiero, con quién me gusta trabajar y a dónde quiero llegar con mis canciones. Es verdad que tengo claro cómo es la industria y el lugar en el que quiero estar.

–Hábleme de su último trabajo, La bola de nieve.

–Son diez canciones y cada una tiene su propio universo, pero el mensaje global es muy poderoso. Hablo sobre respetarme, escucharme y saber poner límites. La vida me parece más sencilla desde que he aprendido que las cosas se pueden decir con educación, pero poniéndote en tu sitio. Además, me he dado cuenta de que es un trabajo que está ayudando a mucha gente a salir de un momento difícil, porque su mensaje principal es que solo tú tienes los hilos de tu vida.

–También ha compuesto para otros artistas, ¿el proceso es similar al de crear una canción para usted?

–No es igual, porque no cuentas cosas tan personales. Cuando te pones a componer para otra persona, debes ser consciente de que esa canción no va a ser para ti ni para un disco tuyo. Es un ejercicio muy bonito, porque te pones en el lugar de la otra persona y escribes desde lo que puede estar sintiendo. Además, es un trabajo muy gratificante, porque suelen ser grandes intérpretes que llevan las canciones a su propio estilo.

–¿Cree que la música pop está viviendo un renacer?

–Ahora mismo lo que se escucha sobre todo es música urbana. El pop o el rock siempre han estado ahí, porque hay mucha gente que necesita escuchar estos estilos. Creo que ahora viene una ola de jóvenes que tienen un talento brutal, porque pueden aprender lo que quieran y mucho más rápido a través de tutoriales. Las canciones que tienen un mensaje y una historia que contar siempre van a tener un hueco. Lo principal es ser fiel a tu identidad y personalidad, si yo ahora mismo me pusiera a hacer reggaetón nadie se lo creería. Cada uno tiene su forma de expresarse y de entender la música.

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