"La mente le gana al físico; al final, es fútbol"

Franco Vázquez. Centrocampista del Sevilla

El centrocampista argentino enarbola la bandera del fútbol de calidad, se ilusiona con jugar al lado de Ganso y a las órdenes de un técnico, Sampaoli, que quiere sacarle brillo al balón

"La mente le gana al físico; al final, es fútbol"
"La mente le gana al físico; al final, es fútbol"
Jesús Alba (Enviado Especial A Bad Schönborn)

27 de julio 2016 - 05:02

Su padre es un cordobés que trabaja en una fábrica de cemento; su madre, una italiana de Pádova, tiene dos hermanos que compaginan el fútbol con el trabajo en la misma fábrica y en la cabeza tiene el fútbol "del Román", como conocen los argentinos a Riquelme. Vio la final de Basilea en casa de Maresca, quien le metió el gusanillo del sevillismo, ése que está loco por vivir cuando salte a la "cancha" en el Sánchez-Pizjuán. "Ya me sé el himno", revela Franco Damián Vázquez (22-2-89).

-Mucho tiempo en Italia, un cambio así significa un nuevo reto. Cambiar de compañeros, de club, de país...

-Después de tres años seguidos allí, venir a otro fútbol diferente, en el que se entrena diferente, es todo nuevo. Pero era un reto que quería. Necesitaba un cambio, así que estoy contento de haber llegado acá.

-¿Cómo se ve la Liga española desde Italia? ¿Es verdad que hay una concepción de un fútbol más técnico y más abierto que el Calcio?

-Sí, sí. Allí se sigue mucho la Liga española. Se ve muy diferente por cómo juegan, sobre todo, por las canchas... Gusta mucho ver los partidos porque es un fútbol abierto, en el que siempre hay goles y situaciones de gol. Y eso gusta.

-Cuénteme sus sueños de pequeño...

-Empecé en un club chico de Córdoba, el Barrio Parque. Iba con mis dos hermanos, que son más grandes. Ellos aún juegan al fútbol, pero no a nivel profesional. Nos llevaba mi padre y a los 14 o 15 años fui a Belgrano y ahí empecé desde las inferiores y en dos años ya estaba en el plantel de Primera.

-Luego el salto a Italia e incluso jugó con la selección azurra. Dicen que para un argentino la albiceleste es lo máximo, ¿cómo es jugar con otra?

-Fue una decisión muy pensada, pero, bueno, mi madre es italiana, nacida en Pádova, y toda la familia de ella es de allí. Soy mitad argentino y mitad italiano, pero me llegó la oportunidad de jugar en la selección italiana, que creo que era importante para mí, para mi carrera, y era lo que quería en ese momento. No dudé en aceptarlo porque es una selección muy importante también a nivel mundial. Con Argentina había estado en la sub 20 en un par de convocatorias, pero después más que eso ya no fui. No jugué ningún torneo porque en aquel momento no había, ni Sudamericano ni nada, sólo entrenamientos.

-La pregunta en estos casos siempre es la misma, ¿con quién coincidió allí?

-Con Toto Salvio, que ahora está en el Benfica y también estuvo en España en el Atlético, Gustavo Bou, que ahora juega en Racing y que está ahora jugando muy bien...

-En la selección italiana sí coincidió con Immobile, que estos días está revolucionando a los hinchas de la Lazio.

-Con Ciro sí. Estuve con él y es una buena persona. Lástima que quizá acá no anduvo como se esperaba de él. Ahora puede volver a Italia y ahí sí, siempre... En el Torino hizo bien las cosas. En la liga italiana ha hecho muchos goles y creo que lo que él quería era volver allí porque se siente cómodo en su país, en su liga, y será lo mejor para él.

-Franco llega a España y se encuentra con Sampaoli, con otro concepto de juego. Atacar desde la posesión...

-Es completamente diferente de lo que venía haciendo. El Palermo es un club de la mitad de la tabla para abajo y allí se pensaba más en defender y bueno, lo que pudiéramos hacer arriba...

-Digamos que su función era lanzar para atacar los espacios, las contras...

-Sí, el año que estuve con Dybala fue muy bueno y jugábamos los dos adelante. Después a la mayoría les tocaba defender. El año pasado con Gilardino, que es un jugador más estático, costó un poco más, pero también al final pudimos hacer los dos muchos goles. Pero es completamente diferente a lo que quiere Sampaoli.

-Para un futbolista técnico, que el fútbol esté evolucionando tanto hacia lo físico, y lo hemos vuelto a comprobar en la última Eurocopa, ¿qué le hace pensar? ¿No cree que al final todo tiende a volver, que al final se trata de fútbol?

-Sí, sí. El físico ha ganado mucho terreno, pero creo que hay que combinar las dos cosas. Sampaoli quiere tener siempre la pelota, mirar al arco de enfrente, con muchos jugadores en el campo rival y tenerlo al enemigo ahí arrinconado. Es un fútbol lindo que creo que a la mayoría de la gente le gusta, así que ojalá que podamos hacerlo bien para que la gente disfrute.

-Porque los Riquelme, Iniesta... tienen que tener su sitio.

-Son jugadores referencia. Para los argentinos Riquelme fue el mejor en su puesto. Es un jugador en el que siempre me he fijado, pero también otros, de ese corte. Verón también me gustaba, Redondo, Iniesta, Özil... Ese tipo de jugador.

-Digamos que pese a que a jueguen superhombres, el fútbol siempre le va a ganar al físico.

-Pienso que sí. Primero hay que pensar con la cabeza. Si sos más rápido con la cabeza, después será más fácil. Creo que esos jugadores, tanto Riquelme, Iniesta, Özil o Pirlo o Ganso... piensan antes que venga la jugada y le ganan al físico. La mente gana. Al final, como dices, es fútbol. Para el espectador también pienso que es más agradable. El aficionado quiere buen fútbol. Obviamente quiere ganar, pero una vez que se gana quiere que se juegue bien, es lo ideal.

-En la cantera del Barcelona se les inculca desde los más pequeños a los mayores que antes de recibir el futbolista tiene que haber decidido qué va a hacer con el balón.

-Eso es lo que marca la diferencia. Lo vimos con Riquelme o con Pirlo en Italia. El físico no les daba porque con 34 o 35 años no es igual. Lo mismo con Xavi. Si están con esa edad y siguen jugando al nivel top es porque la cabeza funciona. El secreto está ahí.

-Es el torneo español más proclive a eso con respecto al italiano, más táctico.

-Lo he vivido cuando estuve en el Rayo y la verdad que me encantó. Me gusta cómo se vive el fútbol acá. Ojalá que me vaya bien, sé que es un fútbol diferente, también por los campos de juego, que siempre están cortos y mojados. En Italia muy pocos equipos te juegan así. Salvo la Juventus o la Roma, el Sassuolo, que es un equipo que también juega muy bien, todos dejan la hierba alta, seca y para circular el balón es más difícil.

-¿Por qué no triunfó de verdad en el Rayo?

-Llegué en el último día de mercado y no hice prácticamente la pretemporada. Cuando llegué tuve que adaptarme. Paco Jémez es un técnico muy parecido a Sampaoli, que le gusta tener el balón, salir con él y, bueno... Los primeros seis meses fueron de adaptación y creo que en los últimos seis meses jugué y salí contento. Fue una experiencia muy positiva para mí.

-Hablando del Sevilla, ¿cómo ha visto desde la lejanía el crecimiento que ha tenido?

-Impresionante. Se ha convertido en un grande de España por todo lo que ha ganado. Jugar finales y estar siempre ahí peleando por los primeros puestos lo está convirtiendo en un club cada vez más grande. Sabía también por Enzo (Maresca), que me hablaba y veíamos los partidos juntos, y siempre me dijo cosas lindas de este club. Me repetía que él estuvo muy bien acá, así que cuando se me dio la oportunidad de venir, no lo dudé. Aparte, poder jugar un campeonato importante como es la Champions League o la Europa League a mi edad era una gran oportunidad.

-Enzo ha seguido los éxitos como si siguiera perteneciendo a este vestuario. Esa pasión no ha dejado de tenerla y, por lo que me cuenta, se la ha contagiado.

-Continuamente a mí y a los compañeros nos estaba hablando del Sevilla, vimos los partidos juntos, el de la final de Basilea la vimos en su casa. Él estaba muy contento y me dijo siempre que si tenía la posibilidad que viniera que no me iba a arrepentir. El fútbol es así, da estas oportunidades y estoy acá. Cuando estaba en casa de Enzo viendo la final no podía pensar que se daría, ni por asomo, pero mira... Se hablaba mucho de equipos italianos y en mi mente estaba seguir allá. Pero al final esos equipos no dieron ese paso que tienen que dar y el Sevilla fue más fuerte y acordó con el Palermo. No dudé.

-¿A Immobile también le preguntó?

-No, no hablamos. Lo vi dos días en Sevilla cuando vino, pero antes de venir para acá, no.

-Muchos argentinos. Algo bueno para ustedes.

-La adaptación es mucho más fácil. Pareja nos recibió muy bien a todos y se está formando un grupo lindo. Ojalá todo salga bien.

-Y encima, Vietto.

-Sí. Lo conozco bastante bien. Es de cerca de Córdoba también, de Laguna Larga, a treinta minutos, y en las vacaciones Paulo Dybala hizo un partido benéfico para recaudar fondos y estuvimos juntos, estuvimos jugando y hablando. Es un gran jugador y nos va a venir muy bien.

-¿Le ha dado tiempo de comprobar cómo de caliente es la afición del Sevilla?

-Estuve poco tiempo, dos días nada más, pero ya el himno ya lo he sentido, ya me lo sé. Bueno, Enzo ya me lo ponía (risas). Estoy contando los días para jugar de local, que dicen que es impresionante lo que siente en el Sánchez-Pizjuán.

-Antes tiene las dos Supercopas.

-Buf, eso es un reto importantísimo y, aparte, jugar contra el Real Madrid y el Barcelona... ojalá que vaya bien y podamos levantar alguno de esos dos títulos.

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