Un defensa de otro tiempo
"Me alegra que todavía haya centrales que hacen jugadas así", señala el ex bético Vidakovic sobre la acción de Westermann en Vallecas El alemán encuentra una segunda juventud con su llegada a Heliópolis

En apenas 11 segundos, los que transcurrieron desde que le robó la pelota a Embarba hasta que definió la asistencia de Rubén Castro, Heiko Westermann recordó a los aficionados a jugadores de otros tiempos. Su subida con el balón controlado, cabeza erguida y abriendo con clarividencia a la banda, emuló a Franz Beckenbauer para los aficionados más internacionales, pero también a Risto Vidakovic, un zaguero que quedó en la memoria de los béticos por acciones similares a las llevadas a cabo por Westermann en Vallecas.
"Me gustó el gol y me gusta el jugador. No he visto mucho al Betis este año y tampoco seguí la Bundesliga el pasado para saber cómo estaba, pero está ofreciendo un buen nivel", asevera Vidakovic en conversación telefónica con este periódico desde la capital de España, donde reside ahora a la espera de una llamada que lo lleve a algún banquillo.
"Tiene características diferentes a las mías, pero la jugada sí fue parecida a las que me gustaba realizar. Me alegra mucho que aparezcan centrales que hagan acciones así, ahora normalmente no salen de su área", manifiesta el ex jugador y ex entrenador bético, que, además, realza los beneficios que para un equipo aportan defensas que parten desde atrás con el balón jugado: "Es importante para crear superioridad numérica que se puedan sumar al ataque, ahora no se ve tanto. Con esa incorporación se rompe la inferioridad que pueda existir en el mediocampo. El Ajax de Van Gaal lo utilizaba mucho, pero hoy en día se ve muy poco".
Los entrenadores de pizarra a los que les gusta controlar todo lo que sucede sobre el césped, las características más específicas de los zagueros para tareas exclusivamente defensivas o la falta de espontaneidad de éstos son algunos de los motivos que han llevado al olvido esas incorporaciones de los centrales. "Antiguamente no había tantas escuelas de fútbol ni se jugaba de una manera tan específica. Habíamos crecido en la calle y jugábamos con esa libertad que se aprende ahí. Eso daba lugar a más jugadores destacados. Ahora sólo hay dos o tres y antes los encontrabas en cualquier equipo", justifica Vidakovic como uno de los motivos para que se no repitan en cada jornada jugadas tan espectaculares como la de Westermann.
La confianza en sí mismo y también la buena marcha del equipo son otros de los factores que ayudaron al central alemán para lanzarse al ataque. "Sólo he visto dos o tres partidos completos, pero el Betis está demostrando tener una intensidad importante. Ante el Villarreal en el primer tiempo no estuvo tan bien pero luego mejoró en la segunda. El Sporting no lo castigó cuando fue mejor y contra el Rayo volvió a mostrarse firme", destaca Vidakovic sobre este Betis de Mel, que, según apunta, se puede beneficiar de la corriente positiva del ascenso: "Ha sido así casi siempre, quitando el último, en los anteriores se metió en la UEFA. A ver si este año puede ser otra vez. Ayuda la ilusión de la gente al venir de Segunda y que la afición no es tan exigente y apoya mucho. En los siguientes años la gente ya empieza a pedir más".
Precisamente, este viento a favor que se respira en Heliópolis ha ayudado a Westermann a recuperar su mejor versión. Tras dos temporadas aciagas con el Hamburgo, en las que peleó por la permanencia, el alemán está encontrando en el Betis un renacimiento futbolístico. "La espiral de caída fue imparable en los últimos tiempos. Tuvimos once entrenadores, cuatro administradores y dos presidentes, algo que se reflejó en nuestra clasificación abajo. Creo que no soy un mal futbolista, pero en el Hamburgo ya sólo parecíamos luchar por sobrevivir", señaló el propio defensa la pasada semana en los medios de su país, en los que también se mostró satisfecho por la decisión tomada en verano: "En esta Liga los once jugadores pueden jugar al fútbol bien, y esa es la gran diferencia con Alemania. Me siento bien aquí".
A sus 32 años, y tras más de 300 encuentros en la Bundelisga, Westermann entendió que era el momento de cambiar de aires, por lo que decidió aceptar la propuesta del Betis para estrenarse en el campeonato español. "Me dijo que en Alemania ya había marcado goles así", reconoció Mel sobre la jugada de su defensa central, que acumula 40 tantos a lo largo de su extensa carrera deportiva.
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