Pleno verdiblanco

LII Regata Sevilla-Betis

El ocho bético masculino agranda todavía más su leyenda tras lograr su octava victoria consecutiva

La escuadra helipolitana femenina da la sorpresa tras vencer y logra reducir distancias en el histórico

Llegada de la regata Betis-Sevilla.
Víctor Navarro - Foto: Juan Carlos Muñoz / Vídeo: Álvaro Ochoa

10 de noviembre 2018 - 14:23

Sólo las grandes gestas se recuerdan. Aquellos que son capaces de ganar, de dominar, pasan a la historia. Aunque casi igual de importante que el resultado es el cómo se produce. Por ello, a nadie se le escapa que el equipo masculino absoluto bético ya es una leyenda en el Guadalquivir. Sus ocho victorias consecutivas en la LII Regata Sevilla-Betis sólo fueron la guinda a una jornada que se tiñó, desde el inicio, en verde y blanco. Fue el himno heliopolitano el que sonó al término de las cuatro pruebas disputadas, un hito que se repite por tercera vez en la historia. El cocodrilo y el trofeo femenino, que se estrena este año y que todavía no tiene nombre, lucen ya en el palmarés bético.

El triunfo de la embarcación formada por Javi García, Ismael Montes, José Gómez-Feria, Marco Sardelli, Marcelino García, Pedro Rodríguez, Jaime Lara, Antonio Guzmán y Tomás Jurado como timonel de leyenda, con mayúsculas y sin titubear, no tuvo ningún ápice de duda. En poco más de 18 minutos completaron los más de seis kiómetros de trazado desde el Puente del Alamillo hasta el acuario, pese un apretado inicio.

Lejos parecen ya aquellos años de dominio sevillista, que todavía dominan la clasificación general (30-22), y cuya última victoria llegó en 2010. Si el año pasado, los béticos hicieron historia al lograr lo que antes nadie había conseguido, al encadenar siete victorias consecutivas, este año fueron un paso más y agigantaron una leyenda que parece no tener fin. ¿Por cuánto tiempo? Una incógnita difícil de contestar, aunque la generación bética todavía puede ofrecer muchas más alegrías a su parroquia, al menos, por la superioridad plasmada por el ocho con timonel heliopolitano.

Ni siquiera con el cambio de bote nervionense viró el rumbo de la regata en los últimos años. Hubo tensión, como se espera de una cita de estas características. Las pulsaciones están altas, mucho, y cuando apenas se había recorrido un kilómetro de regata, el bote sevillista se acercó demasiado al bético y prácticamente chocaron tras un inicio parejo desde la partida a la altura del Puente del Alamillo. Se detuvo entonces durante varios minutos la prueba, un impás en el que la tensión se podía cortar, para comprobar que todo el material tras el impacto continuaba y el juez árbitro decretó que debía reanudarse la carrera donde se produjo el impacto. Además, amonestó a la embarcación sevillista por el abordaje.

Tras la reanudación, Tomás Jurado marcó una fuerte salida y su bote impuso un ritmo inalcanzable para su rival, casi 49 paladas por minuto, que permitió abrir brecha al ocho con timonel bético incluso antes de pasar por el definitivo giro de Chapina. Ya en este punto, con muchos metros todavía por delante, la diferencia se veía insalvable para el bloque sevillista, que veía a su rival alejarse a cada palada que daban hasta la llegada a la altura del acuario, donde a la distancia comenzaban a escucharse los primeros acordes del himno helipolitano. Toda una sensación de superioridad difícil de manejar ante un equipo que continúa agrandando la leyenda verdiblanca, que en los últimos metros comenzaron a degustar la victoria, después de ver cómo su afición le insuflaba ánimo desde algunos puentes atrás, como el de Triana, teñido de los colores de su centenaria entidad.

La superioridad se manifestó también una hora antes en la regata absoluta femenina. En la prueba, que repetía por segunda ocasión sobre los seis kilómetros de recorrido, aparecía como favorito el Sevilla, aunque el ocho bético pronto dejó claro que quería inscribir su nombre en el primer puesto del nuevo trofeo dedicado para la categoría. Los refuerzos de campanillas del equipo heliopolitano, como la olímpica Amina Rouba, Natalia Miguel o Mª Carmen Ortiz, sirvieron para llevar en volandas al bote verdiblanco hacia una incontestable victoria, que ya se masticaba prácticamente desde el puente de La Cartuja y terminó por confirmarse en la resalida de la curva de Chapina, donde la distancia fue insalvable para el ocho sevillista. La ventaja para las de Nervión queda reducida a una única victoria en la general (15-14).

La victoria en los platos fuertes de la jornada de regatas, las categorías absolutas masculinas y femeninas, fueron la guinda de un pastel que comenzó a cocinarse desde primera hora de la mañana, con los triunfos también béticos en las categorías de veteranos y aspirantes. El aficionado al remo bético tiene un año para disfrutar de su dominio.

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