Primero Casto y luego casta
El Betis volvió a salir sin tensión, pero el portero salvó varios goles · Tras el descanso regresaron la intensidad colectiva, la presión arriba y la efectividad en el remate

Del Betis que cometió dos faltitas en la primera mitad, al Betis que mordió a los centrales del Numancia tras el descanso. De un equipo feble y autocomplaciente, a otro que le dice a sus 21 rivales de esta Liga Adelante que, por mucho que se empeñen, la próxima temporada volverá a pisar los coliseos que en su historia ha acostumbrado a hollar, desde Chamartín a Nervión, desde el Camp Nou a San Mamés. Era cuestión de meterse de verdad en el partido, de competir aun sin la quinta marcha metida. Cuando lo hizo, todo cayó por inercia, porque la pegada que distingue a los verdiblancos no la tiene nadie, ni de lejos, en Segunda A. Y muchos se atreverían a afirmar que ese arsenal ya lo querrían para sí un puñadito de equipos de Primera.
DEFENSA
Sin tensión afloran los espacios. Es lo que ocurrió en esa primera parte fría, fría que ofreció el Betis, que actuó como confiado en que la victoria tenía que llegar porque sí. El ambiente festivo que manaba de la grada debió hacer de tranquilizante para el equipo: hasta Iriney se ausentó de sus obligaciones, léase barrer por todo lo ancho del campo, por delante de la zaga, y evitar que los rivales crucen la última línea de presión. Hasta Sunny, que no se caracterizó por su buen trato de la pelota durante su corta estancia en el Betis, se animó a descolgarse hacia terrenos ofensivos con acierto para buscar a Barkero o al punta, Ibrahima.
Pero el que hizo daño de verdad fue el extremo zurdo, Cedric. Una bala que además supo quebrar a Miguel Lopes en varias ocasiones. Menos mal que Casto anduvo atento y rápido en varias intervenciones, si no, es probable que los verdiblancos se hubieran ido al descanso en desventaja en el marcador.
Todo cambió en la segunda parte. Volvió el Betis intenso que ha modelado Mel, con una acertada presión en campo rival comandada por Iriney y Beñat. Ayudó también que Jonathan Pereira acertó en la primera llegada para hacer el 2-1: con las líneas más juntas y la tensión adecuada en cada balón, el Numancia se fue del partido, no quiso más pelea.
ATAQUE
Al Betis no le hace falta estar enchufado o bien situado en el campo para encender la mecha. Lo dejó claro en la primera mitad. Basta un rebote, que alguien llegue tarde al corte, para que cualquier atacante la líe, como hizo Rubén Castro para el 1-0 .
Empezó Jonathan Pereira por la derecha, Rubén en zonas interiores y Emana partiendo desde la izquierda. Al poco tiempo, Jonathan se fue a la izquierda, Rubén a la derecha y Emana al medio. Y cuando el camerunés arrancó y se plantó en la media luna, fuego. Faltó constancia, la que manó en esa segunda parte mucho más intensa. No estaba ya Emana, pero tanto Jonathan como Rubén Castro son de esos delanteros menudos pero muy resolutivos, vivos para buscarse el remate, intuirlo.
VIRTUDES
Primero Casto, luego la casta para juntar líneas y resolver con la pólvora que atesora arriba.
TALÓN DE AQUILES
Esa frialdad de la primera parte.
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