¿Quién es quién?

'Caso Mari Luz'

La Sección Tercera de la Audiencia tiene el reto de recomponer el puzzle de tres años de investigación y decenas de declaraciones por el crimen de la niña.

M.R.F.

16 de febrero 2011 - 06:53

Huelva/A partir de hoy y durante diez días, que se harán interminables para la familia de Mari Luz Cortés, se revivirán paso a paso las circunstancias y detalles que rodearon la desaparición y muerte de la pequeña, cuyo cuerpo sin vida fue localizado en la ría el 7 de marzo de 2008, a los 54 días de su desaparición.

Con un férreo control que llegará hasta el interior de la sala de vistas de la Sección Tercera de la Audiencia, el juicio tendrá un doble escenario. En el exterior, los miembros de una familia rota por la tragedia y el dolor, que no pisarán el Palacio de Justicia hasta la recta final de la vista, cuando está previsto que declaren ante el tribunal (con una posibilidad abierta de renuncia a prestar declaración).

En el interior, tres magistrados a los que se mira con lupa y de los que están pendientes millones de españoles, con una responsabilidad en sus manos que nadie envidia en todo el país, como tampoco hay envidias para los letrados a los que, por efecto rebote, le llegó representar legalmente a los dos acusados por el crimen de la niña. A pocas personas les gustaría estar en el pellejo de los abogados de la defensa, que comparten escenario con dos acusaciones, la de la Fiscalía y la particular en representación de la familia de Mari Luz.

En el banquillo, dos hermanos, Santiago y Rosa del Valle, unidos poco más que por el mismo apellido y por una muerte cruel y separados, en estos momentos, por versiones enfrentadas sobre los hechos que se sucedieron en la tarde del 13 de enero de 2008, cuando la pequeña desapareció.

En cuanto a las pruebas que están en el expediente y que se verán estos días, a los dos presuntos responsables de la muerte de Mari Luz y a la mujer del pederasta, Isabel García (que llegó a estar imputada) se les tomaron muestras y se cotejaron con la de los cabellos (algunos de ellos sin raíz) a través de un análisis de ADN mitocondrial. El informe científico concluyó que ninguno de los halotipos de las muestras recogidas de la ropa de la niña coincide ni con el principal sospechoso ni con las otras dos mujeres. Igualmente, ninguna de las muestras recogidas en el vehículo de la hermana del pederasta, como tampoco las de los carritos y las muestras de la cazadora de Santiago del Valle coinciden con las de Mari Luz Cortés. En todas estas pruebas, sólo hay una excepción: uno de los pelos recogido de la vestimenta de la pequeña coincide con el halotipo evidenciado en la muestra de un pelo recogido del maletero del coche (pero que no corresponde a ninguno de los tres imputados).

La sala de vistas recibe a los inculpados desde hoy para decidir su futuro.

La familia de Mari Luz

Juan José Cortés, padre de Mari Luz: De forma inconsciente (o no) ha estado retrasando el luto por la cruel muerte de su pequeña, ocupando su tiempo hasta el último segundo para evitar enfrentarse a la realidad que le llega ahora con el juicio. Desde la desaparición de la niña, ha sido padre coraje, ciudadano Cortés y hasta ha dado un paso en la política como asesor. Tras la vista, el padre de Mari Luz tiene que cerrar un capítulo, el de la Justicia por su pequeña. Algún detalle. Aún sereno y cargado de cordura, sólo en las últimas semanas no consigue retener las lágrimas.

Irene Suárez, madre de menor: Le arrancaron el corazón y hasta las entrañas aquel negro 13 de enero de 2008. Irene Suárez, la mujer que trajo al mundo a Mari Luz Cortés, no ha levantado cabeza y continúa, tres años después, bajo tratamiento y control médico. En todo momento, se ha mantenido en un segundo plano, tratando de no caer.

Juan Cortés, abuelo de mari luz: Llegó a convertiste en la segunda voz de la familia Cortés, aún siendo la cara opuesta a la de su hijo, que siempre ha tratado de frenar sus arranques. El abuelo paterno de la pequeña que llevaba el mismo nombre que su mujer es nervioso e impulsivo hasta el punto de ser capaz de meterse en problemas. Ha tenido un fuerte protagonismo tanto por sus palabras como por alguno de sus actos.

Diego Cortés, tío de la víctima: Desde que la tragedia apareció sin avisar en la casa de los Cortés, ha sido uno de los principales bastones de apoyo de su hermano y padre de la víctima. Más visceral que Juan José, participó incansablemente en la búsqueda de su sobrina los 54 días que estuvo desaparecida y no titubeó un segundo cuando se planteó la caravana que recorrió España entera para recoger firmas en apoyo de la cadena perpetua revisable.

Los acusados

Santiago del Valle, supuesto autor: El retrato psicológico Del Valle es el de un pederasta sarcástico y un manipulador de manual con un despego social extremo. Así lo describieron los expertos del Instituto de Medicina Legal que lo examinaron. Destaca su estrategia para manejar su supuesta salud mental, su frialdad emocional en relación con el crimen y la actitud "de víctima" que ha tomado en su vida, pese a su amplio historial delictivo. Se le acusa de: Los delitos de asesinato y de abuso sexual.

Rosa del Valle, hermana y cooperadora: Es la menor de siete hermanos en una casa de la que guarda recuerdos nada buenos, por constantes peleas y discusiones e incluso por haber sido agredida. Los expertos la definen por su mínimo nivel de instrucción, por el entorno familiar y social en el que se desarrolló, y con suficiente competencia para afrontar la vida diaria. Se le acusa de: cooperadora necesaria en el asesinato.

Testigo clave

Isabel García, la mujer de Santiago: El informe psiquiátrico que los forenses realizaron cuando Isabel García ingresó en el centro penitenciario de Sevilla ponía de manifiesto un retraso mental sólo de carácter leve y confirmaba que la esposa del pederasta tiene capacidad suficiente para llevar una vida autónoma. En el perfil psicológico destacan su ínfimo contacto social y su falta de madurez. Los expertos confirmaron además la dependencia que tiene de su marido, lo que le lleva a excusar las tendencias pederastas de Del Valle.

El tribunal

Tres magistrados de la Audiencia: Los magistrados de la Sección Tercera de la Audiencia onubense tienen la última palabra sobre el futuro procesal de los presuntos autores del crimen. Antonio Pontón es el ponente y será el encargado de elaborar el borrador de la sentencia que se dicte sobre los hermanos del Valle. En este mismo juez recayó la Presidencia del Tribunal del Jurado antes de que el caso Karlos diera un nuevo giro al procedimiento y lo dejara en manos de un un tribunal profesional. Junto a él, en el tribunal están los magistrados José María Méndez y Luís García Valdecasas.

Letrados y fiscal

Abogado de la acusación: Se ha incorporado al caso un mes antes del juicio y ha tenido que trabajar a contrarreloj para estudiar un sumario de miles de folios. Representa a los padres de Mari Luz Cortés, que rompieron con la letrada que llevó la instrucción por discrepancias. Revuelta asume las dificultades y los flecos sueltos que observa en la causa.

Abogado de Santiago del Valle: Acostumbrado a batallar, le ha tocado el papel más difícil, la defensa de oficio de un pederasta consumado con un historial que ha llegado a todos los rincones. Le tocó defenderle por efecto rebote, después de que un primer abogado renunciara por motivos personales. Le ha echado el mismo tiempo que a un cliente de pago.

Abogado de Rosa del Valle: Al igual que su compañero, a este abogado penalista le llegó de segundas la representación de la segunda acusada, a la que ha seguido de prisión a prisión desde que fue detenida. En la sala, estará asistito por un compañero que le auxiliará (al igual que a López) para manejar el amplio expediente de la investigación de la muerte de la niña.

El fiscal: La presencia en la causa de Alfredo Flores, fiscal coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo en Huelva, no es casual. Entre otras muchas tareas, se encarga de llevar los asuntos que llegan al Instruccuión 1, el juzgado que llevó la investigación del caso.

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