El aceite de oliva sigue subiendo de precio y perdiendo consumidores

Olivar

El virgen extra supera los 3.500 euros por tonelada en origen, aunque los lineales aún no han trasladado este coste al consumidor. No se esperan bajadas del importe, ni siquiera para el año que viene.

La escasa cosecha de este año ha sido la causa de que el mercado se reajuste con precio al alza.
La escasa cosecha de este año ha sido la causa de que el mercado se reajuste con precio al alza.
Asunción Fdez. De Castillejo

16 de junio 2015 - 01:00

La escalada de precio en origen del aceite de oliva continúa y los datos de mercado y existencias indican que no ha llegado a su tope. Después de que el aceite lampante rompiera la barrera de los 3.000 euros por tonelada, los virgen extra cotizan ya de media a más de 3.500 con puntas que superan los 3.800. Incluso la gran distribución, tan reacia a subir el precio del aceite -producto reclamo junto a la leche- ha tenido que reflejar algo esa subida. La consecuencia de este encarecimiento es que, mientras más caro se pone, más consumidores pierde. Según los datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) en lo que va de año, el consumo en España ha bajado un 19,6%.

Los precios altos parece que han venido para quedarse. La falta de existencias es generalizada. En España había -según los últimos datos de la AICA, publicados en mayo y referidos al 30 de abril- 611.000 toneladas, aunque en mayo esta cifra (datos aún provisionales) ya ha bajado a 517.920, sumando lo que está en manos de envasadores, almazaras o del patrimonio olivarero. De ellas, 150.000 mínimo hay que restarlas como stock de enlace, con lo que quedarían para comercializar 461.000 toneladas, que si se reparten entre los meses de mayo a octubre, dan para unas salidas máximas de 76.833 toneladas mensuales, cuando la media de este año -a pesar del descenso del consumo interior y de la exportación- supera las 93.000. Es decir, aún se tiene que reducir el consumo en más de 16.500 toneladas por mes. Y este ajuste se hará con subidas de precio.

Álvaro Olavarría, director de Oleoestepa y vicepresidente de Anierac (Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles) -que agrupa casi al 70% de la industria envasadora- cree que tampoco hay que esperar ya subidas espectaculares -"es difícil que tenga ya más recorrido"-, aunque reconoce que el precio al que se está vendiendo el aceite ahora a los consumidores tampoco está todavía trasladando los auténticos precios en origen del aceite de oliva. Como ejemplo, cita a Mercadona, que acaba de subir el precio del litro de virgen extra a 3,85 euros, "aún lejos de lo que sería una cifra que partiera de los actuales precios en origen". Cita como ejemplo, sus propios aceites de Oleoestepa, que en los lineales están ya a entre 4,50 y 5 euros/litro, un precio que al consumidor ya se le hace difícil pagar.

Según esta fuente, en la actualidad "el mercado está parado pues a la distribución le cuesta trasladar los actuales precios". Este descenso de las operaciones también lo anota el Poolred (Sistema de Información de Precios en Origen del Aceite de Oliva) que, mientras que a mediados de mayo cifraba en 92 las operaciones entre almazaras y comercializadoras, en la última semana de mayo y primeros días de junio, anotaba sólo 72 operaciones y ya en la siguiente semana, del 3 al 10 de junio, sólo 40. En cuanto a precios, el Poolred recoge precios medios de 3.510,99 euros/tonelada para el virgen extra, de 3.142,81 para el virgen, y de 2.941 para el lampante, pero con operaciones para todas estas calidades superiores e inferiores. Así, según fuentes de Oleoestepa, las horquillas de precios por calidades están alrededor de los 3.000 euros para el lampante base un grado; de los 3.150 a los 3.400 para el virgen, y de los 3.500 a los 3.850 para el virgen extra, dependiendo de las calidades, análisis sensoriales y procedencia del aceite.

La subida del precio del aceite ha respondido este año a la escasa producción que ha tenido España, primer productor mundial de aceite de oliva. Y aunque esa escasa producción, de unas 833.000 toneladas, se vio incrementada por un abundante stock de más de 500.000 toneladas -procedente de la cosecha 2013-2014 que fue récord de producción con más de 1.776.000 toneladas- las disponibilidades totales han resultado cortas pues con las importaciones incluidas se ha llegado a tener sólo poco más de 1.400.000 toneladas para unos mercados que venían demandando más aceite de oliva.

Lo cierto es que el consumo sí ha caído, tanto en la exportación como en el mercado nacional, que según datos de la AICA ha bajado, en un 19,6% respecto al año pasado, mientras que las ventas al exterior han descendido en un 14,67%. Estos datos no dejan de preocupar a todo el sector del aceite, pues ganar mercados es difícil y perderlos fácil.

De momento, el problema de la escasez de aceite y los precios altos los hay en todos los países productores que influyen en los mercados, caso de Italia, Grecia y Túnez. En la actualidad en Italia, se vende aceite español y algo de aceite italiano con denominación de origen el cual llega incluso a superar los 6.000 euros/tonelada. En Grecia, los precios son también similares, aunque como comenta Olavarría cada vez que en los periódicos se habla de una posible salida de Grecia del euro los precios bajan pues a los productores les entra la prisa por vender y coger dinero. Incluso en Túnez, donde los precios eran algo menores ahora se mueven en una horquilla de 2.780 a 3.630 euros/tonelada en función de su categoría, pues Túnez ha exportado muchísimo aceite este año y tampoco tiene ya grandes existencias.

En cualquier caso, y según los expertos, esta situación se mantendrá como poco hasta octubre, fecha en la que comenzará la nueva campaña de aceite aunque este nuevo aceite no estará disponible en el mercado como mínimo hasta finales de noviembre o diciembre, como señala José Vázquez, experto de Asaja Sevilla.

A partir de esas fechas, lo que ocurra tendrá mucho que ver con cómo se presente la nueva cosecha que, aunque en principio se estimaba que sería buena, tras la ola de calor de mayo que estropeó buena parte de la flor del olivo, ya no ofrece tanta garantía. Según José Vázquez, "no es de esperar una gran cosecha pues el año no ha venido bien de agua, pero sí una cosecha media, desde luego mejor que la pasada". En cualquier caso, aún suponiendo que haya esa cosecha media de 1.400.000 toneladas, habrá que tener en cuenta que no se contará con stock procedente de este año. Y si esto es así, el año que viene se presenta con unas disponibilidades para España parecidas a las de este año, en que también se contaba con esta cifra entre el stock y la producción. Y con estos datos, no es de prever una bajada de precios.

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