Carrillo y la geometría templaria

El ex concejal de Urbanismo presenta en el Círculo Mercantil un nuevo libro en el que demuestra prácticamente el modelo de ubicación territorial de la Orden del Temple

Carrillo en la presentación.
Carrillo en la presentación.
R. S.

18 de diciembre 2009 - 05:03

El que fuera vicealcalde y concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla Emilio Carrillo aborda en su último trabajo editorial, La Orden del Temple: Un nuevo descubrimiento (Ituci Siglo XXI), que presentó anoche en la sede del Círculo Mercantil en la calle Sierpes la expansión de los templarios tras la conquista de Fernando III del antiguo Reino de Sevilla.

El autor de 26 libros, algunos de ellos traducidos al inglés y francés, señaló que ha intentado realizar "una demostración práctica" de algo sobre lo que se viene escribiendo mucho como es el modelo de ubicación territorial de la Orden del Temple, pero que "hay pocos casos prácticos puestos sobre la mesa". De esta manera, analiza el territorio del antiguo Reino de Sevilla, donde, según Carrillo, la implantación de esta orden confirma "los rasgos esenciales del modo de operar y la estrategia en las ubicaciones territoriales". En este sentido, explicó que se evidencia la preferencia del Temple por "la configuración de figuras geométricas en sus ubicaciones, las causalidades numéricas para instalar sus principales recintos militares o espirituales, así como las preferencias por determinados sitios por su raigambre religioso". Asimismo, concretó que desde el punto de vista teórico estaba todo escrito, pero "la ubicación del temple por estas tierras entre 1230 y finales del siglo XIII es una demostración práctica".

Según Carrillo, la Orden del Temple tenía en la localidad de Jerez de los Caballeros (Badajoz) uno de los dominios propios más importantes; sin embargo, tras la conquista de Fernando III del antiguo Reino de Sevilla, en el reparto de los territorios y por el apoyo prestado al monarca, los templarios decidieron no extenderse por el sur de la comarca extremeña sino buscar razones estratégicas y espirituales en los lugares a obtener. En este sentido, señaló que en la búsqueda de esos valores deseaban una salida al mar que encuentran en la localidad onubense de Lepe y territorio espirituales con carga energética como el Monasterio de La Rábida o la isla de Saltés, situadas en la provincia de Huelva.

Al hilo de esto, Carrillo manifestó que la Orden del Temple, cuando se extendía por el territorio, llevaba a cabo "un análisis riguroso de las ventajas de éste", buscando "la realización de determinadas figuras geométricas, con el triángulo como elemento fundamental". Asimismo, añadió que buscaban que los vértices y los lados deberían tener la misma distancia entre sí, como así sucede con Jerez de los Caballeros o la ciudad de Sevilla, donde instalaron el priorato tras la conquista de Fernando III. En el libro se explica también las equidistancias de los emplazamientos, que se pone de manifiesto en los 124 kilómetros que distan entre los principales componentes de las propiedades templarias: entre Jerez de los Caballeros con Sevilla y con Lepe.

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