"Todos estamos conectados: las estructuras tienen que cambiar"

Stephane M. Grueso. Director de Documentales

Zemos98 preestrenó en su última jornada '¡Copiad, malditos!', un documental coproducido por TVE en el que el cineasta sevillano aborda la situación actual de la propiedad intelectual

"Todos estamos conectados: las estructuras tienen que cambiar"
"Todos estamos conectados: las estructuras tienen que cambiar"
Blas Fernández / Sevilla

08 de abril 2011 - 19:15

La XIII edición del festival de cultura digital Zemos98, que cerró sus puertas el pasado sábado, preestrenó en el Centro de las Artes de Sevilla el documental ¡Copiad, malditos!, una producción de Elegant Mob Films, dirigida por el sevillano Stephane M. Grueso, en torno a un tema tan candente como la propiedad intelectual en la era de internet. Lo hace además bajo una fórmula hasta el momento atípica: es el primer documental producido en España para una televisión convencional bajo una licencia Creative Commons, lo que hará posible su libre difusión en la red tras el pase en TVE.

-¿Qué es ¡Copiad, malditos!?

-Es un proyecto de web más documental sobre la propiedad intelectual, abordada desde un punto de vista práctico. Decidimos que queríamos hacer una película y colgarla en internet para que todo el que lo desease se la pudiera descargar. A lo largo de la producción, y es lo que enseñamos en la película, experimentamos cómo se hace eso, si se puede hacer y las complicaciones que acarrea. Alrededor de una idea así hay todo un entramado legal y muchas más dificultades de las que pueda parecer.

-¿Y cómo lo explican?

-A lo largo de la película vamos contando nuestra propia historia sobre los trámites para poder colgarla en la red. Además, nos vamos parando en diferentes sectores de la producción cultural, para comprobar el estado actual de las cosas, en apariencia dominado por supuestos problemas como el intercambio de archivos. Hablamos con gente de la industria de la música, del cine y de la edición literaria para que exponga sus problemas. Al mismo tiempo, planteamos otras iniciativas y mostramos a otra gente que comienza a apostar por modelos de negocio diferentes, adaptados a la era de internet.

-Supongo que parte de la dificultad que menciona reside en el hecho de tratarse de una coproducción con TVE.

-Claro. Al tratarse de una coproducción con Televisión Española, cuando empezamos a hacer la película, incluso durante el rodaje, no sabíamos cómo iba a acabar, si realmente íbamos a poder colgarla en internet o no. Al final, afortunadamente, va a ser así. Quince días después de su pase por televisión, el próximo domingo día 17, a las 22:00 en La 2, la película estará disponible en internet en varios formatos, para que todo el que quiera la pueda, ver, bajar y copiar libremente.

-Se trata entonces de una experiencia pionera.

-Sí. Es la primera vez que en España se hace algo así. Se trata de un documental comercial, hecho para televisión, con su presupuesto, con sus gastos, con sus réditos para los productores… Pero entendimos que era mucho más positiva una gran difusión que intentar ganar dinero con otro tipo de distribución. Televisión Española accedió a este juego, a experimentar y a probar. Y la verdad es que ellos están contentos y nosotros también.

-¿Es ¡Copiad, malditos! un documental militante?

-Bueno, seguro que algunos opinan que sí y alguna crítica hiriente hemos recibido ya en ese sentido, pero yo diría que es un documental autobiográfico, personal: de cómo nuestra pequeña empresa se ha tenido que enfrentar a la propiedad intelectual. Evidentemente, en el documental está mi opinión y unos tienen más voz que otros. Grandes partes, como siempre, las he tenido que dejar fuera. Pero ahí es donde entra la web de la película, en la que hemos colgado las entrevistas íntegras, así como una serie de contenidos extra. Muchas veces, al ver un documental escuchas a alguien que te parece interesante, pero lo escuchas durante un corte de 30 segundos. En nuestro caso, puedes ir a la web y escuchar todo lo que hablamos con esa persona.

-¿Y con qué tipo de gente han hablado?

-Por ejemplo, en el caso de las editoriales, con Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara, como representante de un gran grupo editorial tradicional; con Lorenzo Silva, un escritor bien conocido, que vive de esto, y que a su vez ha mantenido un estrecho contacto con internet y ha entendido bien cómo funciona. También hemos hablado con Traficantes de Sueños, una pequeña editorial madrileña que trabaja con licencias libres y que el mismo día que edita sus libros en papel los pone a disposición del público en internet. Si quieres te puedes descargar el pdf o comprar el libro físico. Y les funciona. A pequeña escala, con unos círculos y unos temas determinados, pero les funciona. Ese mismo esquema, de ver qué es lo que hay, qué es lo que se está haciendo, es el que hemos aplicado a los distintos sectores.

-También al de la música, supongo...

-En efecto. Hablamos con Elena Cabrera, periodista e integrante del netlabel autoreverse, que nos comentó las nuevas formas de gestión de la producción musical; con gente de movimientos anti-SGAE, como Simona Levi, de La EX… pero también con personas del otro bando: Enrique Lora, director general de la SGAE; Simone Bosé, jefe de EMI España; José Manuel Tourné, de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual… También aparecen abogados como David Bravo y Javier de la Cueva. De hecho, De la Cueva ha sido además nuestro asesor en el desarrollo del proceso legal. Y hay un personaje especial, Alfonso Arias, autor de la banda sonora de le película, que también aparece como entrevistado. El que sea socio de SGAE nos planteó una serie de conflictos y problemas que hicieron que casi no pudiéramos colgar el documental en internet.

-Y vivido ya todo el proceso de rodaje y montaje, próximo el estreno, ¿qué conclusiones saca sobre la situación actual de la propiedad intelectual?

-En primer lugar, una evidencia: vivimos en el mundo que vivimos, existe internet, todos estamos conectados y, por lo tanto, las estructuras tienen que cambiar. Cosas como vender soportes físicos para la música ya no tienen sentido. Eso es hoy, ya. Por otro lado, he aprendido que la propiedad intelectual, mucho más allá de la llamada piratería, de la protección de los derechos de autor o de la industria del copyright, se está convirtiendo en un elemento de control político. Hay que tener mucho cuidado con eso. La Ley Sinde no es terrible por el hecho de cortar el acceso a determinadas webs de descarga, sino porque una comisión administrativa puede decidir qué es lo que puedo ver en internet y qué no. Y ésas son libertades que no podemos perder.

¡Copiad, malditos! se estrena el próximo domingo día 17, a las 22:00 en La 2.

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