Canales entre los pinceles de Miró

El sevillano se mete en la piel del artista catalán en el espectáculo 'Miroterráneo', que prepara en el Centro Flamenco de Cataluña · La coreografía es obra de Rubén Olmo y la música, de Riqueni y Ricardo Miño

Antonio Canales ensaya la coreografía de su nuevo espectáculo obra del sevillano Rubén Olmo, a la derecha de la imagen.
Antonio Canales ensaya la coreografía de su nuevo espectáculo obra del sevillano Rubén Olmo, a la derecha de la imagen.
Patricia Godino / Sevilla

17 de octubre 2011 - 05:00

En unas de las últimas entrevistas que quedaron grabadas de Joan Miró (Barcelona, 1893 - Palma de Mallorca,1983), el polifacético artista catalán reivindicaba el contacto de su obra con el público. "A mí siempre me ha interesado muchísimo la proyección humana de mi obra -decía-. En un museo queda como cosa muerta y ya no hablamos cuando se queda en casa de un coleccionista... Eso imposibilita la comunión con el resto del mundo". Su huella está hoy, además de en centenares de pinturas, en murales y esculturas colocadas en calles y espacios que saludan y reflejan esa geografìa interior llena de pájaros, de estrellas, de ojos, de pies y manos donde Miró desarrolló un universo interior que no se entiende sin el influjo de los sonidos y los colores del Mediterráneo (durante el franquismo se retiró de manera voluntaria a Mallorca).

La extensa y compleja obra, aun desconocida para muchos, del artista catalán, y el mar que lo vio nacer y morir son el hilo conductor de Miroterráno, el espectáculo que supondrá el regreso de Antonio Canales (Sevilla, 1961) a la primera línea del baile. El montaje se está gestando en el seno de la jovencísima Compañía Flamenca de Cataluña (CFCat), comandada por la profesora Paca García, en colaboración con el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat y otras instituciones como la Fundación Miró, que estos días, cuando se cumplen 25 años de su muerte, acoge una antológica con 170 obras procedentes de todo el mundo y titulada La escalera de la evasión.

En Miróterraneo, el proyecto que le ha "devuelto la ilusión" al Premio Nacional de Danza 1995, Antonio Canales se entrega a la dirección coreográfica de Rubén Olmo (Sevilla, 1980), uno de sus alumnos aventajados y hoy un creador imprescindible que ha sido reclamado recientemente para inaugurar la nueva etapa del Ballet Flamenco de Andalucía. "Como dijo Ramón Oller, si en vez de ser español, de Sevilla y flamenco, Rubén hubiera nacido en Bruselas y fuera contemporáneo, sería uno de los números uno de los creadores de danza ahora mismo. Él tiene esa magia. Es capaz de despertarse de madrugada con un sueño y plasmarlo en unos pasos en ese instante", apunta el bailaor, quien elogia además la capacidad casi sanadora que está teniendo la metodología de trabajo de Rubén en sus rutinas.

Canales, que ha sido tantos personajes sobre el escenario, se mete ahora en la piel del prolífico catalán para evocar diferentes facetas de su vida: la intimidad del hogar en Palma de Mallorca, la relación con sus alumnos y el impulso creador en su estudio, que custodiaba como un fortín, la contestación social de su tiempo. "Me ha hecho pensar con esa forma infantil que tenía Miró frente a su arte. Él decía que tuvo que estar 70 años aprendiendo a pintar para lograr pintar como un niño". A través del baile mostrará esa inocencia, esa "risa contagiosa" del maestro: "Tengo 49 años y me siento como si tuviera 23 o 24", dice. Y no sólo por la capacidad de asombro ante lo desconocido, sino también por la respuesta del propio cuerpo, que tantas batallas, físicas y emocionales, de amores y traiciones, lleva a cuestas. "Me encuentro ahora mismo predispuesto para la danza, para volver a romper mi cuerpo. Rubén me ha tenido hasta 10 horas trabajando, como en mis viejos tiempos. He tenido que estar muy en forma, he perdido 19 kilos andando por la playa, con una dieta... Estoy dedicado en cuerpo y alma a la danza, que es lo que mejor sé hacer".

Entusiasmado con este reto, el intérprete sevillano adelanta que en esta obra "no está sólo ese Antonio flamenco, sino todo el Antonio de danza" que aprendió en su etapa en París. El montaje, ideado como un espectáculo de gran formato, cuenta con un amplio elenco de bailarines entre los que destacan, apunta el sevillano, José Manuel, que interpretará al discípulo de Miró, y Carmen La Talegona, "como el ojo, que representa a la mujer que todo lo observa".

Miroterráneo cuenta además con la música "preciosa, con ecos de todo el Mediterráneo" de los maestros Ricardo Miño y Rafael Riqueni. Una "inevitable" versión jonda del himno de Serrat Mediterráneo completa esta versión flamenca de la obra de Miró, un artista para quien el arte jondo no le fue ajeno en vida, pues compartió eternas tertulias con su amigo el maestro Vicente Escudero.

El estreno, previsto para "febrero o marzo" de 2012 en Cornellá de Llobregat, prologa una gira con la que Canales desea pasar por los festivales de España, "ojalá la Bienal y el Festival de Jerez". "Yo creo que es importante en estos momentos ver este trabajo hecho desde Cataluña por un sevillano", sentencia este creador que añora, con todo, trabajar en Andalucía. "Después de haber hecho siete coreografías para el Ballet Nacional y que todavía no me hayan invitado a coreografiar para el Ballet Flamenco de Andalucía, sorprende, sí, claro. Pero más que para hacer una coreografía, a mí me encantaría que me llamarán como profesor invitado, para que quedara mi esencia en el Ballet andaluz, porque yo, como mi padre, soy un buen alfarero".

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