Curro Díaz, herido grave y fractura de peroné

El diestro jiennense, quien estrena el quirófano de la enfermería en la presente feria, había brillado en el toreo al natural · Escasas opciones también para Juan Mora y El Fandi, con una descastada corrida

Curro Díaz, herido grave y fractura de peroné
Curro Díaz, herido grave y fractura de peroné
Luis Nieto

08 de mayo 2011 - 01:00

GANADERÍA: Corrida de Manolo González-González Sánchez-Dalp (el primero con el hierro de Toros de Jarrama, de la misma casa ganadera), desigualmente presentada y descastada; más un toro de Salvador Domecq, como quinto titular, serio y deslucido. TOREROS: Juan Mora, de verde y oro. Estocada desprendida y cinco descabellos (silencio). En el cuarto, estocada (palmas). Curro Díaz, de entera delantera y un descabello (saludos). En el quinto fue herido en la faena de muleta. Mató el toro Mora, de media caída y pinchazo (silencio). David Fandila 'El Fandi', de gris y oro. estoconazo (saludos). En el sexto, bajonazo (silencio). Incidencias: Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Sábado 7 de mayo de 2011. Décimo cuarta corrida de abono. Casi lleno. Según parte facultativo, el matador de toros Curro Díaz fue intervenido de "una cornada en la cara lateral externa de la pierna derecha, con orificio de entrada y salida, que produce rotura del gemelo y fuertes desgarros musculares, además de rotura del peroné. Pronóstico grave". José Manuel Montoliú saludó en el segundo toro de la tarde, tras un gran par de banderillas, en el que expuso mucho.

Extraía el jiennense Curro Díaz naturales de oro, uno a uno, en la derruida mina de embestidas del quinto toro, un serio castaño de Salvador Domecq, que topaba en sus acometidas, cuando el astado le asestó una certera cuchillada en el gemelo de la pierna derecha y, lo que es peor, le fracturó el peroné. Díaz intentó levantarse tras el impacto de la voltereta. Pero como si una fuerza endiabla tirase de su pierna hacia abajo, el torero cayó rendido, pese al esfuerzo que quererse poner de pie. La sangre empapó de inmediato la media del diestro, que esbozó una mueca de resignación. El Fandi saltó de inmediato y, en un abrir y cerrar de ojos, ya lo tenía en vilo, como otros compañeros para acometer de inmediato el camino hacia la enfermería, que enfilaron peligrosamente, por la precipitación, por los mismos medios. Curro Díaz había brillado en bellos naturales ante un toro sin franqueza alguna, al que estoqueó Juan Mora.

Con su primero, aceptablemente presentado, manso, noblón y de escaso recorrido, Curro Díaz comenzó su trasteo con un desarme. Con la diestra consiguió una buena tanda; y, con la izquierda, algún natural suelto estimable.

Juan Mora retornaba tras varios años alejado de la Maestranza. Con el que abrió plaza, un toro chico, en el tipo de su encaste Núñez, muy bajo en casta, presentó las telas con ese aire de otros tiempos. Pero no hubo ligazón y la labor resultó deslabazada y muy mal rematada con los aceros. Ante el cuarto, el placentino, quien se forjara como torero en Sevilla, se lució en unas preciosas verónicas -casi delantales- a pies juntos. El colorao Buscalíos, que precisamente no quería batalla alguna, llamó la atención de salida por lo descarado que era. El astado cabeceó constantemente en la muleta, con la que Mora concretó un trasteo desigual, con algún muletazo estimable y también con enganchones. Tras una estocada, en un gesto respetuoso, y de manera tímida, que pasó desapercibido para muchos, recogió un puñadito del albero de la Maestranza en su montera y enfiló el callejón, desde donde escuchó palmas a su labor.

El festejo, que resultó bastante soso y deslucido, tampoco pudo levantarlo ese gigante atlético que es David Fandila El Fandi. Para su principal baza, el segundo tercio y ante su primero, se valió de un poderío físico descomunal en dos pares de banderillas; si bien, el mejor, fue el último, único prendido en la cara. En otro, espectacular, llegó a fallar en el par del violín, algo inusual en este espada-banderillero.

David Fandila El Fandi se enfrentó en primer lugar, muleta en mano, con un astado manso, de contadas arrancadas por el pitón derecho y con una acometividad cortísima por el izquierdo, con el que únicamente sacó una tanda aceptable con la diestra. Lo mejor llegó en la suerte suprema: estoconazo contundente.

Ante el sexto y con el público ya cargado con una enorme mochila de descontento y desilusión, El Fandi tampoco se complicó mucho la vida. Probó su deslucida clase por ambos pitones y lo mató de bajonazo.

Cuando salíamos de la plaza de la Maestranza, la operación continuaba en la enfermería. Lamentablemente, la decimocuarta corrida del abono quedaba grabada en la historia de la presente feria abrileña como la primera en la que un torero, Curro Díaz, caía herido y estrenaba el quirófano de la enfermería.

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