“Propongo un plan de rescate humorístico contra la crisis”

Eduardo Jáuregui. Experto en humor positivo

Tiene 37 años, nació en Oxford, de padres navarros, estudió Psicología Social y se doctoró con una tesis sobre el sentido del humor. Tras trabajar en diversas multinacionales que utilizaban la diversión como estrategia de recursos humanos encontró su complemento ideal en el pedagogo Jesús Damián, que había experimentado los beneficios del humor en la educación y el trabajo social. Juntos fundaron Humor Positivo, una consultora genuina en España que cumplió cinco años de vida el pasado 1 de abril, coincidiendo con la celebración del día internacional de la diversión en el trabajo. Ellos lo celebraron, con maletín y bombín, en el parque del Retiro de Madrid. Han publicado, entre otros libros, Alta diversión, manual para afrontar la crisis, aumentar la productividad y reír con los clientes.

“Propongo un plan de rescate humorístico contra la crisis”
“Propongo un plan de rescate humorístico contra la crisis”
Charo F. Cotta

06 de abril 2009 - 11:32

–Resuma las ventajas de la risa.

–Sabemos que la risa y, en general, las emociones positivas son beneficiosas para la salud, especialmente la mental, también la física. Una de sus ventajas es que reduce el estrés.

–¿Hay pruebas científicas?

–Lo que han descubierto los científicos es que después de reír y experimentar una emoción positiva somos más creativos, tomamos mejores decisiones. ¡Incluso los médicos hacen mejores diagnósticos!

–¿Qué ocurre en nuestro interior?

–Se estimula el sistema dopaminérgico, que es un sistema de recompensas. La dopamina también se libera cuando te dan una buena noticia, recibes un regalo o vas a comprar esa chaqueta que te gusta y descubres que está rebajada.

–¿Cabe utilizar el humor contra la crisis?

–Por supuesto. Obama y Zapatero tienen sus planes para salvar a bancos y empresas con millones de euros. Nosotros, como no tenemos esos millones, hemos creado un plan de rescate humorístico.

–¿Y en qué consiste su plan?

–Es un decálogo para combatir la realidad tan nefasta que nos circunda y que se nos revela cada vez que abrimos los periódicos. Son diez medidas contundentes.

–¿Cuál es la primera y principal?

–Buscar siempre el lado cómico de la vida, que lo tiene. Recomiendo llevar un pequeño bloc para apuntar las cosas que te hacen gracia. Hay quien con este sistema se ha enriquecido y ha salido de su crisis.

–¿Alguien que conozcamos?

–Recuerde aquel profesor que hizo la antología del disparate, recopilando los gazapos de sus alumnos.

–¿Eran gazapos divertidos?

–Pregunta de un examen de religión: “Clases de pecados”. Respuesta del niño: “La trucha, el barbo y el salmón”.

–A por el segundo mandamiento.

–Hay que ponerse la nariz de payaso, en el sentido de reírse de uno mismo. Bienaventurado el que se ría de sí mismo porque nunca le faltarán razones para reír.

–¿Seguro que funciona?

–Cada cual tiene que ampliar su perspectiva. Como decía Chaplin, la vida es una tragedia en el primer plano, pero una comedia en el plano general.

–¿Relativizar los problemas?

–Si consigues ver lo que te agobia con una cierta distancia, verte a ti mismo en el escenario de la vida, te darás cuenta de que esto es un teatro que dura unos años.

–¿Y eso me hará ser más positiva?

–Hace poco pasó un asteroide cerca de la Tierra que se podía haber cargado media Europa. ¡Y los científicos no lo supieron hasta un día antes! Que se te quemen las lentejas no es tan grave.

–¿Hay algún país o raza que se ría más?

–Muchas tradiciones filosóficas y religiosas relacionan el sentido del humor con la iluminación y la sabiduría. Un científico norteamericano descubrió que el nivel de emociones positivas de los monjes tibetanos es mucho más alto que el de otros mortales.

–¿Cómo lo averiguó?

–El Dalai Lama le prestó un monje que hacía muchas horas de meditación al día, durante muchos años. Le colocó unos electrodos y resultó que el monje se salía del gráfico, estaba muy por encima de cualquier otra persona objeto de estudio.

–¿Pero qué relación hay entre humor y espiritualidad?

–Tuve la oportunidad de preguntárselo al Dalai Lama. Se lo pensó un minuto y respondió: “Con la práctica espiritual se consigue una gran paz interior. Y de esa paz interior surge, de manera natural, la risa”. Y a continuación soltó una carcajada y se marchó.

–Pues habrá que meditar.

–Creo que las técnicas de autoobservación te permiten verte con distancia, lo cual te ayuda a ver tus problemas más pequeños. Quizás por eso el Dalai Lama y los monjes tibetanos se ríen tanto.

–¿En occidente hay algún país con mejor humor?

–No hay estudios que lo confirmen, aunque se sabe que hay culturas que expresan más sus emociones, son más felices, o dicen serlo.

–¿En qué lugar del ranking está España?

–Parece que en los países latinos, España y Suramérica, tenemos una tendencia a ser más felices que los países del norte de Europa.

–¿También nos reímos más?

–En cuanto a la risa y el humor han hecho encuestas internacionales entre los ejecutivos. Salieron primero los ingleses, seguidos de los españoles y los italianos.

–Pero nos amarga el trabajo.

–Ése es un tópico que se aplica a todos los países del mundo. La gente disfruta más en el trabajo de lo que se piensa.

–No me diga.

–Hay estudios en los que se ha visto que la gente que está muy inmersa en su tarea experimenta más el fluir, que es un concepto psicológico asociado con emociones positivas y bienestar en general recientemente descubierto.

–Para eso hay que trabajar a gusto.

–Es que la diversión y el trabajo son una combinación perfecta, ya que cuando disfrutas con lo que haces se potencian tus facultades.

–¿Y si el jefe es un déspota?

–Será un mal jefe. Si trata a los empleados más como recursos que como humanos no puede pedirles que estén contentos. La dirección de la empresa debe dar permiso para trabajar de modo más informal, humano y espontáneo.

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